Sergi Roberto: Orgullo de la Masía

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Sergi Roberto logró lo que muchos no. Después de la generación dorada ningún otro canterano había logrado abrirse un espacio indiscutible en el once del Barça. Acá le contamos el rocoso camino que tuvo que recorrer antes de llegar al Olimpo. 

 

25 de noviembre de 2012. Estadio Ciutat de València. Levante UD vs FC Barcelona. El resultado fue un testimonial 0-4 para el Barcelona. Pero lo especial no fue el qué, sino el cómo. Aquella noche Tito Vilanova hizo realidad lo que Louis Van Gaal soñara un años antes cuando llegó a Barcelona: alinear a once jugadores formados en casa. Fue un día memorable para La Masía.

 

En Barcelona hicieron todo tan bien con Xavi, Iniesta, Messi, Busquets, Puyol y compañía, ganaron tanto y por tanto tiempo, que lo hicieron ver fácil. Los años, sin embargo, se han encargado de demostrar que más allá de hacer un proceso formativo formidable –como el que ofrece la Masía–, para jugar en el Barcelona se requiere más que eso, algo especial.

 

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Consolidarse en el primer equipo es una proeza reservada para pocos. Tello, Cuenca, Munir, Sandro, los hermanos Dos Santos, Bartra, Bojan, Montoya, Deulofeu… En fin, la lista de canteranos prometedores que debutaron y después abandonaron para probar suerte en otros equipos es larga. Larguísima.

 

Jugar en un club de las dimensiones del Barcelona roza en lo imposible, incluso para los de la casa. Una generación como la del sextete es irrepetible. Desde la temporada 2013-14 hasta hoy el número de canteranos en el primer equipo ha caído de 17 a 9 y probablemente siga para abajo, pues no parecen venir jugadores con la calidad suficiente para relevar a Iniesta, Piqué, Busquets, Alba o Messi (¡!) cuando estos abandonen el barco.

 

Pero entre tantos que han partido, hay uno que se ha resistido y hoy, contra viento y marea, es una pieza clave del equipo: Sergi Roberto, el niño que prefirió ser lateral en el club de sus amores que volante en cualquier otro.

 

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Sergi llegó a los 14 años a la Masía. Foto: Weloba

 

Los años difíciles de Sergi

Para entender la confianza que se le tenía a Sergi al interior del club hay que saber que su segundo partido con el primer equipo fue contra el Real Madrid, en el Bernabéu, en una semifinal de Champions League.

 

Sergi había llegado a la Masía en 2006. Un talentosísimo volante interior que de a poco, año a año, fue haciéndose un espacio hasta aterrizar, en la temporada 2010/11, en el segundo equipo del Barcelona. Sus calidad no paso desapercibida para Guardiola, quién desde entonces le comenzó a dar oportunidades en el primer equipo.

 

A mediados de 2013, tras la salida de Thiago y la cesión de Rafinha al Celta, con Xavi en el ocaso de su carrera, el club vio la oportunidad para comenzar a foguear oficialmente a Sergi en el primer equipo. Con Xavi, Iniesta, Cesc y Busquets, el mayor talento emergente de la Masía tenía las herramientas idóneas para comenzar a ganar peso y experiencia. Hasta entonces todo era un cuento de hadas…

 

Pero a partir de ahí la cosa no prosperó. En su primera temporada en el primer equipo, la del nefasto año con Martino, Sergi jugó muy poco (938 minutos). La calidad de los volantes de la plantilla lo convertía en la quinta o sexta opción del entrenador. Pero ese año era de aprendizaje y tal vez estaba contemplado.

 

Las dudas reales acerca de sus capacidades llegaron con Luis Enrique en el año del triplete. La vigencia sostenida de Xavi hizo aún más complicada la situación de un Sergi Roberto que no lograba ser más que un jugador cumplidor. Además, los retoques tácticos del nuevo entrenador, la apuesta por un ataque más vertical y el nuevo rol de Messi, le abrieron las puertas a volantes de corte más combativo y menos creativo. El puesto de interior derecho le cayó como anillo al dedo al recién llegado Rakitic. Ahí no había espacio para Sergi y el rótulo de promesa eterna comenzaba a acecharlo.

 

(¿Quiere saber cuál es el nuevo rol de Messi?)

 

A final de temporada, su porvenir comenzaba a asemejarse al de muchos otros… el sueño se diluía.

 

El golpe de suerte

El fútbol no es solo suerte, pero si tiene mucho de ella. Primero, la sanción de la FIFA que le impedía al Barça fichar hasta enero de 2016, hizo que el club pospusiera seis meses su salida. Después, una lesión fortuita de Dani Alves en la primera jornada de Liga lo hizo protagonista.

 

Se rompió Alves. Aleix Vidal aún no podía jugar. Luis Enrique miró al banco y vio al bueno de Sergi. Lo llamó. Tras su ingreso el equipo se mostró sólido. El canterano estuvo concentrado en defensa y atrevido en ataque. El Barcelona derrotó 0-1 al Bilbao en San Mamés y la lesión de Alves, que al principio sonó a drama, se olvidó rápidamente.

 

Cuando Alves volvió se enteró de que por primera vez en años, había un jugador capaz de poner en duda su estatus sagrado. Se llamaba Sergi y se apellidaba Roberto. Si bien jugó de lateral varios partidos, lo increíble fue verlo rendir a un alto nivel en tantas posiciones. Jugó de titular y suplente en los dos laterales, de interior derecho e izquierdo, reemplazó a Busquets en el mediocentro. El día, en que se ganó el respeto del mundo del fútbol fue el 0-4 al Real Madrid en el Bernabéu. Jugó como falso extremo, pegado a Marcelo y siendo uno de los mejores del partido.

 

La noche en la que Sergi reemplazó a Messi:

El volante reconvertido a lateral cerró la mejor temporada de su carrera profesional con 49 partidos jugados, una Liga, una Copa del Rey y su primera convocatoria con la selección española.

 

La salida de Dani Alves fue el mayor gesto de confianza que el club ha tenido con él. Si bien lo deseable era tener al brasileño un año más, no se fichó a nadie y apenas Alves se despidió se sabía quién iba a ser su reemplazo.

 

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Sergi Roberto, el lateral absoluto

El lateral arrancó como una aplanadora este curso. Su progresión en defensa y ataque ha sido notable. La temporada pasada Sergi fue un recurso, un parche para el lateral derecho. Hoy es el dueño y señor de la posición. Tanto que Aleix Vidal, lateral de nacimiento, está completamente relegado al banquillo. Ya fue convocado por Lopetegui para la eliminatoria europea a Rusia 2018, fue titular ante Lichtenstein e hizo un gol.

 

Al día de hoy, su presencia es clave para la creatividad del Barcelona. Su trascendencia en el juego ofensivo del equipo es trascendental. Por la banda derecha se asocia de manera brillante con Busquets y Rakitic e interpreta a la perfección los movimientos de Messi. Roberto es el nuevo socio del argentino y según su posición sabe si debe pasar por dentro, como un falso interior, o por afuera, pegado a la raya. Además, su habilidad para llegar a raya final y centrar es notable. En este rubro, incluso, supera a Alves. Al día de hoy es el mayor asistente (5) de la Liga Santander.

 

En un año Sergi pasó del infierno al cielo; de ser un posible descarte a consolidarse y convertirse en uno de esos héroes a los que tanto admiraba cuando llegó a la Masía. Su contrato expira en 2019 y en los despachos de Can Barça ya se estarán esmerando por comenzar a consentir al niño de la casa. Un reconocimiento merecido a su persistencia, su humildad y a su talento.

 

Mire el recital de Sergi en el partido frente al Sporting de Gijón:

Foto:

Goal

 


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