Los 4 principales problemas de la Selección

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Con el tiquete en la mano el cuerpo técnico tiene ocho meses para presentar en Rusia un equipo a la altura de su talento individual.

 

Luego de un análisis frío y objetivo de los 18 partidos de la Eliminatoria, la principal conclusión es que Pékerman nunca encontró el equipo. Colombia no pudo encadenar dos partidos a un alto nivel.

 

Si comparamos esta etapa con su equivalente en la Eliminatoria anterior, podemos decir que este equipo está en obra gris. Faltan los acabados y la carpintería. Hoy, las interrogantes son demasiadas. ¿A qué debe aspirar Colombia? ¿Debemos ser un equipo que busque ser protagonista e imponer condiciones o es mejor apostarle a lo que se intentó en Lima? ¿Es Aguilar el compañero idóneo de Carlos Sánchez en la mitad de la cancha? ¿Uno o dos delanteros? ¿Quiénes deben ser los centrales?

 

En este artículo intentaremos discutir algunos de los puntos débiles del equipo para tener un panorama más nítido del estado actual.

 

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Cuestión central

La explosión de Davinson Sánchez ha sido la mejor noticia de los últimos meses. El defensor del Tottenham debe ser uno de los tres centrales del mundo que más creció en los últimos años. Por su vuelo y por lo que mostró en los últimos partidos se ganó el puesto. La pregunta ahora es por su compañero. Esta no es solo una cuestión de nombres, es un debate conceptual. Óscar Murillo tuvo un gran partido en Lima, pero jugar con él también tiene sus menos.

 

Murillo, con el balón, no se compromete, no arriesga, cumple con lo justo y apenas se siente amenazado pelotea el balón al nueve de turno. Si lo que queremos es volver a ser un equipo corto, que tenga salida limpia y encuentre a sus volantes en campo contrario, Murillo no puede ser la opción. En ese sentido, la principal interrogante se refiere al nivel con el que vaya a regresar Yerri Mina en diciembre. Su regreso nos dará las primeras pistas para poder tener claro lo antes posible quiénes serán la pareja de centrales. La otra carta es Cristian Zapata. Su Mundial en Brasil fue redondo, el tema es que viene jugando poco en el Milan.

 

Pékerman debe tomar pronto la decisión, pues es necesario aceitar la idea y los movimientos en los entrenamientos y los amistosos que vendrán.

 

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Pareja de Carlos Sánchez

Desde julio del 2014 esta ha sido una de las mayores dificultades para el entrenador. Pasaron más de cinco volantes y ninguno convenció a Pékerman para ser el compañero de ‘La Roca’ en el doble cinco.

 

El ingreso de Abel en el segundo tiempo contra Venezuela, y sus buenos partidos contra Brasil y Perú, lo convirtieron, de momento, en la mejor opción. Sin embargo, el tema de Abel tiene dos interrogantes. Primero, es incierto el estado de forma en el que estará en junio del próximo año. Llegará al mundial con 33 años y necesita ritmo de competición para afrontar al máximo nivel una competición que demanda un desgaste máximo. Abel no es titular en su club y esa no es una cuestión menor. Lo segundo es un tema de volumen ofensivo. Tanto Abel como Sánchez son dos jugadores que juegan siempre al pie, rompen líneas con pases, pero no conducen, no tienen gambeta, no son llegadores, tienen muy poco gol y no se destacan por su media distancia.

 

Lo deseable es tener dos mediocentros que tengan características diferentes para ampliar el abanico de posibilidades. Muchos dirán que no es necesario y que esta fue la pareja que brilló en Brasil 2014. Cierto. Pero esta Selección no tiene la fluidez en los circuitos ofensivos que tuvo la de hace cuatro años. Quizá Sánchez necesite un volante del corte de Vidal o Paulinho. Uno llegador.

 

Pensando en eso, el tema de Mateus Uribe es una opción que se debe probar. Si infla el pecho y muestra su mejor versión puede ser un complemento interesantísimo. Mientras nace el Arturo Vidal colombiano podemos darle alas a los que medianamente se le parecen.

 

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Y, ¿si Colombia juega un 4-4-2?

La propuesta de Pékerman en Lima nos da material para hacernos varias preguntas acerca del sistema. Hablar de táctica sin nombres propios es un ejercicio inútil. Hoy no contemplamos un 4-4-2 por un prejuicio, pero las características de los nombres que jugaron en Lima tienen todo para potenciar al equipo en ese sistema.

 

Sánchez y Abel —o el que finalmente escoja Don José— seguirían siendo los mediocentros. Cuadrado por derecha, con un lateral como escudero y un delantero por delante, tendría todo para parecerse al de la Juventus. En Lima demostró que tiene el fuelle físico para hacer la banda todo el partido. Por supuesto, en los próximos juegos no se ubicaría tan lejos del portero rival y no tendría que correr tanto para herir.

 

Todos sabemos que James prefiere jugar libre. Su anárquico rol le ha dado mucho juego y goles al equipo. Pero también es cierto que su mejor versión en el Madrid la vimos jugando de volante por izquierda en una línea de cuatro junto a Kroos, Modric e Isco. Ahí jugó contra Perú. En ese rol podría jugar de afuera hacia adentro, llegando desde atrás al área (como en el gol) y corriéndose al pasillo central para buscar la espalda de los volantes rivales. Sus movimientos tendrían sorpresa y le dejarían la carrilera abierta a Frank Fabra.

 

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Delanteros

La apuesta de Pékerman ha sido jugar con un delantero durante casi toda la eliminatoria. El partido contra Perú se entendió como una estrategia puntual para un objetivo particular. Los mejores pasajes del paso de Pékerman por la Selección fueron cuando coincidieron en cancha Teo y Falcao en las eliminatorias pasadas. Cada uno con sus virtudes le dieron muchas posibilidades de ataque y juego asociado a volantes y laterales.

 

En estos últimos dos años el nueve de turno ha tenido que fajarse mucho más con los centrales rivales de lo que ha podido entrar en juego. En los partidos en los que jugó Bacca le llegaron muy pocos balones. No teníamos al Arias de estos meses y Farid Díaz pesó muy poco en los últimos metros. Bacca se murió de hambre y las pocas que tuvo las desperdició.

 

En los últimos cuatro juegos con Falcao de titular el volumen ofensivo de Colombia mejoró pero la tendencia fue parecida. El nueve tuvo que ganarse la vida solo. En 360 minutos Falcao apenas tuvo tres opciones claras de gol. El centro que Fabra le ofrece contra Venezuela y tapó Fariñez, el centro de Arias contra Brasil que termina en gol y el pase de Chará contra Paraguay. Dos goles con tres opciones. Espectacular. Pero sigue siendo muy poco abastecido.

 

Ese tema se puede solucionar con un segundo delantero que le abra caminos, lo acompañe, le arrastre marcas y se asocie con Radamel. En el 4-4-2 que planteamos se puede lograr. Cuadrado por derecha, James por izquierda, Chará o Teo de segundo delantero y Falcao en punta.

 

Este es uno de los temas cardinales de cara al mundial. El nueve no puede seguir siendo un pobre soldado que lucha solo contra un ejercito.

 

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Foto: semana.com


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