5 árbitros que lo harán odiar el fútbol

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Nos guste o no, el árbitro todavía sigue y seguirá (?) siendo una figura determinante en el juego. En este especial le traemos cinco decisiones arbitrales que nos hicieron odiar el fútbol.

 

Gamal Mahmoud Ahmed Al-Ghandour (Corea del Sur vs. España, Mundial 2002):

Los coreanos venían de vencer a Italia en cuartos de final tras una, cuando menos, sospechosa actuación del ecuatoriano Byron Moreno. Contra España, pues, Corea también fue claramente favorecida. Al-Ghandour y su asistente Micheal Ragoonath se mandaron dos macanas históricas que acabaron con España.

 

A pesar de que Gamal fue acusado de “venderse”, nunca nadie pudo probar nada. Hoy, el egipcio es un prestante analista televisivo, vive en un lujosísimo barrio a las afueras de El Cairo y cuando le preguntan acerca del tema responde que ese día pitó uno de los mejores partidos de su vida.

 

Una de las más grandes injusticias que se recuerden:

 

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Martin Hansson (Francia vs. Iranda, Repechaje al Mundial 2010): 

Fue en el partido de vuelta en el repechaje europeo al Mundial de Sudáfrica. Francia había ganado la ida en Dublín y el partido de vuelta se presentaba —creían los franceses— como un trámite. Pero no. Irlanda salió al Stade de France y avasalló a la Francia de Raymond Domenech. Keane puso el 0-1 y el partido se fue a la prórroga. Allí se desmadró todo…Henry hizo una mano grosera que clasificó a los franceses y el árbitro sueco dio el gol sin inmutarse.

 

Y el lío se escaló. Irlanda pidió a la FIFA repetir el partido; Henry, apenado, meditó dejar la selección; y Hansson estuvo muy cerca de retirarse. Al final no pasó nada. Después se supo que la FIFA pagó cinco millones de euros a la Federación Irlandesa para frenar una acción legal.

 

¡Qué esta grosería de Henry no manche su honorable carrera!

 

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Mark Geiger (México vs. Panamá, semifinal Copa de Oro 2015): 

¿Quién querría ver una final entre Panamá y Jamaica? Nadie. Ni la Concacaf, ni Blatter, ni Infantino, ni este árbitro sinvergüenza que a falta de dos minutos para el final le dio el empate a México con un penal inventado. Increíble. Primero había expulsado de manera inexplicable a un panameño, después se sacó de la manga un penalti y para rematar, en la prórroga, con otro penal (fantasma), se cebó con Panamá.

 

Los mexicanos pasaron a la final y la ganaron, pero el título les supo a poco. Geiger no solo le robó el sueño al ‘Bolillo’ Gómez y a todos los panameños, sino que también avergonzó a un país entero y, peor aún, hizo que por un día todos odiáramos al fútbol.

 

Por favor, no se pierda la indignación de Luis Omar Tapia:

 

No se vaya sin leer: Quieren roVARle la magia al fútbol…

 

José Luis Niño (Junior vs. América, 2008)

Fue en la tercera fecha de cuadrangulares del Torneo Finalización en Colombia. Se enfrentaban el Junior y el América, ambos favoritos para ir a la final. Solo valía ganar. Así lo entendió el ‘Piojo’ Acuña que se deshizo de cualquier consideración moral e hizo una de las simulaciones más ridículas que se hayan visto en la historia del fútbol. La actuación fue paupérrima. Más triste, sin embargo, fue el criterio del árbitro central y su asistente.

 

Cuando se miran las imágenes de lo que ocurrió esa tarde en Barranquilla, cuesta creer que José Luis Niño no haya actuado de mala fue. El numerito del ‘Piojo’ Acuña es tan irreal que ni un ciego lo hubiera comprado.

 

Por televisión pensamos que al ‘Piojo’ le habían pegado un balazo:

 

Termine con: La insólita historia del árbitro boxeador

 

Julián Rodríguez Santiago (Marsella vs. Dinamo Bucarest, Copa Uefa 2005)

Cierre los ojos e imagine que es futbolista. Imagine que está jugando el partido de vuelta de unos dieciseisavos de final de Copa Uefa. Su equipo pierde 2-1. Un gol, el empate, les da la clasificación a octavos. Se juegan los últimos segundos y un tal Fabián Barthez, el arquero del equipo rival, dándoselas del canchero, sale en corto. Todo está perdido. De repente –usted no entiende cómo–, el balón le queda en los pies. Nervioso, desesperado, con su último aliento, le pega un bochazo a cualquier parte. Ese bochazo termina en el gol de la clasificación.

 

Ahora imagine que mientras celebra y revolotea, se le atraviesa un árbitro que sin sonrojarse le explica a usted y a sus compañeros que el gol no vale, que el partido se acabó justo cuando el balón estaba en el aire. Pues bueno, abra los ojos y deje de imaginárselo, acá abajo se lo tenemos en video.

 

¿Se puede ser más canalla que este señor?

 

PD: ¿Se quedó esperando a Velasco Carballo, el español que le anuló el gol a Yepes? Lo sentimos, aunque ese día también odiamos al fútbol, con el dolor del alma nos toca aceptar que #NoEraGolDeYepes.

 

Foto:

Antena2

 


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