Un zorro al que le llaman ‘Polilla’

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El bombero que eligió don Tulio Gómez para apagar el incendio en el que vive el América es un ídolo de club y un entrenador con pergaminos para salvar la situación. 

 

“Si América de Cali me necesita no puedo decir que no“. Esa fue la primera declaración que dio el ‘Polilla’ sobre el tema América. La posibilidad de darle vuelo y tranquilidad a un club que lleva en el corazón es un reto fantástico que tiene el nuevo entrenador del América. Fue recibido con los brazos abiertos y no con la cobija del escepticismo con la que llegan muchos entrenadores a equipos que están en peligro de descender. Los 77 goles que marcó con la ‘Mechita’ entre 1989 y 1994, y los dos títulos de liga que ganó, le dan espalda y margen de maniobra.

 

El hincha americano puede tener la tranquilidad de que en las próximas nueve finales no estará en manos de un novato. El América es el décimo club en la carrera del ‘Polilla’ entrenador.  Entrenó a Liverpool de Uruguay, a la Selección Uruguay Sub-20, Defensor Sporting, Al-Nassr, Godoy Cruz, Banfield, Peñarol y Baniyas. Ha ganado cuatro ligas, dos con Peñarol, una con Sporting y otra con el Al-Nassr de Arabia Saudita. La crisis del América necesita una mano que no tiemble ante la adversidad. Con 40 años en el fútbol el ‘Polilla’ hace tiempos que tiene el culo pelado.

 

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Como delantero fue un artillero temible. Dueño de un abanico riquísimo para definir. El América no fue el único equipo grande en el que jugó. Hizo parte del buen Valladolidad de los 80 y allí ganó la Copa la Liga en el 84. Pero fue en su segunda temporada en la que dejó una huella que Diego Forlán pisaría años más tarde: fue Pichichi de la liga española en la temporada 83/84 (17 goles). Del Valladolid pasó al Atlético de Madrid, donde jugó dos años y anotó 21 goles. De colchonero ganó la Supercopa de España en el 85. El ‘Polilla’ tuvo la oportunidad ser dirigido por Luis Arágones en su paso por Manzanares; una influencia muy poderosa para todo jugador que sueña con ser entrenador.

 

River, que acababa de ganar su primera Copa Libertadores en el 86, lo eligió como refuerzo para el 87. Aquel River de Ruggeri, Goycochea, Juan Gilberto Funes, el ‘Tolo’ Gallego y compañía era un equipazo. Jorge llegó a un conjunto que ya estaba hecho, lo que le posibilitó marcar 23 goles entre 87 y el 89. Del Monumental dio el salto al Pascual Guerrero. Esos cinco años en el América marcaron su carrera. Fue el equipo donde más duró, fue bicampeón de liga y se convirtió en el referente en ataque del que para entonces era el mejor equipo de Colombia. El América del 92 es imborrable. A cualquier hincha se le sale una lágrima al recitar el once: Jorge Gomez, Nestor Villarreal, Jorge Bermúdez, Fredy Rincón, Nestor Fabbri, Jorge Gutierrez, Wilson Pérez, Alex Escobar, el ‘Pitufo’ de Ávila, Wilmer Cabrera y Jorge Da Silva. ¡Qué equipazo!

 

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De la ‘Mechita’ pasó a Millonarios que por esos años era el gran rival del América. A penas jugó ocho partidos, marcó tres goles y luego se regresó a Uruguay en el 95 para jugar los últimos dos años de su carrera en Defensor Sporting. Allí jugó 43 partidos, hizo 7 goles y al final de temporada apagó para siempre el cañón de su pierna derecha.

 

Su transición de jugador a entrenador fue inmediata. En este deporte hay unos que viven del fútbol y hay otros que viven para el fútbol. El ‘Polilla’ es de los segundos. No pudo resistir el desasosiego que provoca el retiro y se unió al cuerpo técnico de Victor Púa en la selección absoluta de Uruguay. Participó de la clasificación de la Celeste al Mundial de Corea y Japón. Su primera responsabilidad como primer entrenador de un equipo fue en la Selección Sub-20. El ‘Polilla’ tuvo que formarse a los golpes. Fue un gran jugador, pero estaba muy biche como técnico.

 

Años después declaró que “no estaba preparado para dirigir a los juveniles”. Era asistente de Víctor en la mayor, pase a dirigir a la sub-20 y cuando desperté estaba adentro. No tenía conocimiento del tema y no estaba cómodo. Pero todo eso que viví me endureció, porque me costó sangre, sudor y lágrimas. Y me marcó”.

 

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La cicatriz de un paso difícil en la sub-20 le ayudó a destaparse como gran entrenador en su primer club, el Defensor Sporting. Lo dirigió del 2005 al 2009, ganando título de liga en el 2008, siendo subcampeón en el 2009 y haciendo buenas presentaciones en América en Libertadores. El título ganado del 2008 fue sensacional. No fue necesario hacer una final, pues el equipo del ‘Polilla’ fue primero en la tabla general del año y además ganó las semifinales de los ganadores de los torneos cortos. Sporting volvía a ser campeón después de 17 años, alzó su cuarto título, con una propuesta ofensiva y eléctrica. 22 victorias en 32 partidos. Tremenda campaña.

 

Los otros tres grandes logros del ‘Polilla’ como entrenador son dos títulos de liga con Peñarol (2013 y 2016) y uno con el Al Nassr de Arabia Saudita (2015). En el medio, entre su primer y segundo título, hay una experiencia de dos años en por Argentina con Banfield y Godoy Cruz, y una temporada con un equipo de Emirates Árabes, el Baniyas.

 

Todo este larguísimo recorrido no puede asegurarle la permanencia al América, pero el hincha puede estar tranquilo que estos trascendentales partidos estarán en manos de un hombre que ha mamado fútbol durante 40 años. Conoce la casa, el fútbol colombiano y lleva mucho tiempo acostumbrado a la exigencia, la presión. Sabe lidiar con el hostil ambiente y la intransigencia del periodismo y las aficiones de Suramérica. El ‘Polilla’ tiene más de zorro que de polilla.

 

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Foto: elespectador.com


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