La opinión de los columnistas no refleja necesariamente la de Hablaelbalón.
Estoy seguro de que pocos en Argentina esperaban que Wilmar Barrios fuera la piedra angular de la estrategia que desactivó a Lionel Messi. Sobre todo después de que todos lo señalaran como el culpable de perder la Superfinal de Libertadores. Lo cierto es que a Messi no se le olvida el olor de Wilmar y varios argentinos se están matando por saber cómo fue que el cartagenero que ‘regaló’ el partido de Boca pudo anular al mejor jugador del mundo.
Barrios fue figura también en la final. Durante el primer tiempo, River Plate estaba perdido en Madrid. Pasaba el balón de forma horizontal, pero no entraba al área con facilidad ni creaba peligro. Barrios comandó una muralla en el tercer cuarto de la cancha con Nández y Pablo Pérez que anuló casi todos los intentos de profundizar que hizo el rival. Pero llegó Juan Fernando Quintero y al técnico de Boca, Barros Schelotto, se le vino el mundo encima. En ese mar de incertidumbres que generó su compatriota, Barrios hizo dos faltas a destiempo y fue enviado a las duchas. Roja y excusa fácil para tapar a Schelotto.
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“El fútbol da revancha” dice la frase de cajón, y a la opinión pública de Argentina, sobre todo a la parte más fuerte de la hinchada de Boca Juniors, le llegó la hora de callar de la manera que más duele: con su equipo nacional. Wilmar Barrios salió con la espina que le metió “La 12” y no encontró mejor forma de recordarle a sus críticos su condición de crack que anulando al mejor jugador del mundo. Lionel Messi jugó en Fonte Nova siempre con Barrios en la nuca y varias veces el cartagenero le ganó la partida. El 10 argentino siempre juega bien, y por supuesto ganó dribles, dio pases, y se escapó varias veces pero para al mejor se le pide más; tuvo dos mano a mano y ningún gol, cosa que sabe a poco. Incluso en su mejor jugada del partido, cuando le hizo un caño a Dávinson, Barrios llegó sobre la hora, frustró la definición y lo puso a llorar por la ‘devolución’. Wilmar lo tuvo medido toda la noche y Argentina perdió su buena racha de 12 años sin perder contra Colombia.
Barrios es un tipo calmado, un buenagente que odia que le griten en la cancha. Lindo hubiera sido salir de Boca como héroe o, al menos, sin tanto desprecio. Para él -y para cualquiera- minimizar a Messi es una victoria personal, pero si además se callan bocas, la sensación es indescriptible. Ahora, para los que por mucho tiempo hemos llevado su bandera o apostado por él, que Barrios sea figura el día en que Colombia vuelve a ganar a Argentina después de más de una década es una mentica después del postre. No merece cargar la culpa de esa noche triste para Boca. Eres grande Wilmar.











