Cerro ahogó el sueño del Medellín

259

Compartir artículo:

Un Cerro muy sólido le ganó a un Medellín que hacía un buen partido. El árbitro: todo mal. 

 

En toda esta edición de la Copa, como local, Cerro nunca había tardado más de catorce minutos en ponerse en ventaja. A Santa Fe, su última víctima, lo vacunó temprano y luego lo goleó. Leonel Álvarez lo sabía y por eso plantó un equipo recatado para contener el huracán que sería Cerro en el primer tiempo.

 

Entonces, con la defensa habitual, con Parra y con Didier Moreno como dos perros en la mitad, con Hechalar y con ‘Goma’ Hernández como volantes mixtos, pero muy comprometidos en marca, el Medellín buscó ser una muralla. Marrugo, también solidario en marca, fue el cerebro libre, y como único punta estuvo Caicedo.

 

La propuesta del Medellín no tuvo misterios. Ganarse la mitad, buscar posesiones largas de balón y viajar junto, bien junto, para frenar el ímpetu paraguayo. A Leonel el plan le funcionó (hasta el minuto 31′) porque Didier Moreno y Parra se comieron la mitad, porque Echalar y Hernández jugaron muy cerca de los dos laterales y le taparon las bandas a Cerro y porque David González, aunque empezó nervioso, hizo dos atajadas clave. Por momentos, incluso, al Medellín se le vio cómodo, muy bien plantado, haciendo correr a Cerro de acá para allá y de allá para acá.

 

Al Medellín se le cayó el plan por dos cosas: Porque Caicedo y Hechalar desperdiciaron dos mano a mano –producto de la presión sincronizada en terreno de Cerro– que en instancias definitivas de Copa, simplemente, no se pueden fallar. Y porque en Paraguay Cerro te cobra cualquier distracción: el Medellín fue leve para marcar un saque de banda y lo pagó caro; centro desde la derecha a Domínguez, cabezazo al ángulo y fiesta.

 

(Le puede gustar La Dimayor hace las cosas con los pies) 

 

El local, por su parte, también fue inteligente para plantear el partido. Sabía que un gol del visitante le pondría las cosas patas arriba y entonces buscó ganar desde el “vamos” pero con precaución. Cuatro atrás, cinturón de seguridad en la mitad con Riveros de cabeza de área en triángulo con Rojas y González. Por las bandas, Coleman (que por momentos ejerció de segundo delantero) y Dominguez. En punta, Velázquez.

 

Fue un divertimento ver la guerra, el golpe a golpe, que propuso Cerro en la mitad, pues su mediocampo funciona como un reloj. Rojas es omnipresente, le encanta el área, González es cerebral para soltarse cuando debe soltarse y Riveros el ancla de ambos. El lateral Cáceres, junto a un rebelde Coleman, hicieron que la banda derecha fuera su banda feliz; por ahí Cerro buscó y buscó el primer gol. Aunque Domínguez, su mejor hombre, tuvo un primer tiempo pálido, al minuto 31′ encontró con su gol el premio a la ambición y a la intensidad.

 

Con el gol todo cambió. Medellín perdió solidez, Cerro se prendió en fuego y debió irse al segundo tiempo ganando dos a cero, sino fuera por un gol muy mal anulado por el juez.

 

(¿Le gustan los grandes personajes del fútbol? Lea Caruso: el `vendehumo’)

 

Para la segunda parte, Leonel Álvarez quiso darle un giro desde el inicio. Sacó a Pedrahita por el central Saiz y envió a Arboleda de lateral derecho para corregir la timidez ofensiva de Piedrahita en la primera parte.

 

Los primeros cinco minutos se hicieron tan intensos como el arranque del primer tiempo…Hasta que en un balón dividido, Caicedo fue fuerte y el árbitro, en otro yerro monumental, lo expulsó. Con el marcador en contra y un hombre menos, el juego se acabó. Otro partido más tirado a la basura gracias a esa maldita manía arbitral de compensar.

 

Cerro se apretó el cinturón de seguridad, esperó la respuesta del Medellín y entendió que con paciencia terminaría fisurándolo. Leonel retrasó a Marrugo y dejó a Hechalar en punta, ilusionado con la picardía del argentino. Pero Cerro fue una roca sólida, jugo con espíritu copero y al minuto 70′, en un derroche de jerarquía, Domínguez volvió a aparecer en el partido para provocar un penal que luego cambiaría por gol. El resto es anécdota, papel picado.

 

Cerro avanzó de ronda porque colectivamente es espectacular y porque como local mete miedo. Merece lo logrado. Pero qué triste es cuando el mayor protagonista de un partido es el árbitro.

 

(Le va a gustar: Un parto, dos cracks) 

 

Foto: pbs.twimg.com


Lo más leído