Santa Fe pagó cara su mezquindad

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Junior lo intentó siempre y la mezquindad en ataque de Santa Fe terminó costándole cara. Ganó el que debía ganar.

 

Además de tener que visitar la indeseable –para jugar fútbol– Barranquilla, Santa Fe no contaba con su plantel titular, pues viajaba en un avión a Orlando para jugar un amistoso contra el Sevilla de España el próximo martes. Avalado por las circunstancias, Aléxis García plantó un partido de los que le gustan: dos líneas de cuatro claritas, juntas, todos sus hombres con sacrificio defensivo y con el plan claro de cerrarle los espacios rival, de frustrarlo, para luego atacarlo con vértigo.

 

Su tocayo Mendoza, también plantó lo que en el papel sería un 4-4-2  pero con ambición ofensiva. James Sánchez –que hará olvidar a Gustavo Celis– era el encargado intelectual de empezar el juego ofensivo del local. Vladimir y Jarlan por las bandas pero buscando constantemente el juego interior, y Ovelar y Escalante como referentes de área.

 

Desde el inicio fue un primer tiempo entretenido, porque el Junior es un equipo consolidado, que desde hace rato sabe a qué juega, lleno de variantes y muy atrevido. Porque da gusto ver jugar a James Sánchez, el típico jugador costeño que tiene calidad hasta para pegar una patada. Y porque Aléxis Mendoza apuesta por el talento, por la creatividad para abrir los cerrojos que le suelen plantar los visitantes en Barranquilla.

 

Al minuto 6′, Junior tuvo la temprana chance de recibir el pago por su atrevimiento. Jarlan rompió por la derecha y Balanta, torpemente, le hizo penal. Narváez perdió el duelo contra Castellanos y el silencio en el marcador se mantuvo. Un gol que habría hecho agua la ambición defensiva de Aléxis García y llenado de adrenalina al Junior, terminó inflándole el pecho a Santa Fe y generando confusión en el local.

 

Jonathan Gómez y Kevin Salazar se fueron aplomando en el partido y complicando siempre con el balón en los pies. Por la derecha, Jonh Fredy Salazar empezó a atreverse y Bladomero Perlaza comenzó a romper en ataque para generar volumen ofensivo.

 

Al minuto 33′, Narváez –el villano de la tarde– hizo una mano dentro del área en un cobro sin peligro. Esta vez Jonathan Gómez sí lo cambió por gol, avalando así el eterno lugar común: el que no los hace, los ve hacer. Así terminó el primer tiempo, con el Junior con la iniciativa pero con la frustración de no definir y con Santa Fe crecido, viajando junto, dándose golpes en el pecho por su efectividad.

 

Para el segundo tiempo, Mendoza ingresó a Sebastián Hernández por Escalante, buscando más talento para deshacer la telaraña santafereña, que se mantuvo igual, a excepción de Balanta, que a los diez minutos se lesionó y fue remplazado por Medina.

 

Junior inclinó la cancha, siempre con el balón al pie, y al minuto 57 James Sánchez rompió en ataque, pisó el área y habilitó a Jarlan Barrera, que de zurda la colgó en el ángulo. Santa Fe dejó ver sus vacíos ofensivos y se resignó a la capacidad individual de sus hombres, que ya empezaban a sentir la modorra del Metropolitano. Parecía que el Junior se instalaría definitivamente en el partido.

 

Pero la solidaridad defensiva del visitante logró meter el partido en el pantano que buscaba y el juego se hizo denso, táctico, interrumpido. En Junior, Jesús Rodríguez y Faber Cañaveral entraron para revolucionar el partido y en Santa Fe, Anderson Plata y Joao Rodríguez para oxigenar al equipo.

 

El 1-1 parecía instalarse definitivamente porque el Junior no encontraba sus circuitos y Santa Fe, que en ataque era inofensivo por completo, parecía hacer su negocio. Pero con el 2-1 de Ovelar tras un córner, a tres minutos del final, el fútbol volvió a decirle a Alexis García que tanta mezquindad en ataque suele pagarse caro. Barranquilla es infernal, sí, los titulares estaban de viaje; tomar precauciones era lógico y sensato. Pero no tantas, no así. Hace bien el fútbol en castigar a los equipos, como Santa Fe,  que en un tiempo no consiguen ni una opción de gol.

 

@jfgarcia2809

 


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