La noche de James y Aubameyang

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El último partido del Grupo F cerraba con un partido entre dos de los mejores equipos de Europa. Y no decepcionaron. Los dos, con sus armas, regalaron espectáculo de juego ofensivo. Recordaron por qué la Champions League es el mejor torneo del planeta.

 

Ambos llegaron al sexto partido con los deberes hechos. El encuentro solo definía quién sería primero de grupo. Ese condimento dio la sensación de haber “liberado” a los jugadores, de haberles permitido expresar con soltura todo su potencial. Y así fue.

 

Tuchel propuso un elástico 4-2-3-1, con laterales anchos y mucha velocidad arriba. Gonzalo Castro compartió el doble pivote con Weigl, Schürrle y Pulisic de extremos, Dembelé de enlace y Aubameyang en punta barriendo todo el frente de ataque. El Borussia en el primer tiempo fue de momentos. En el segundo, una maravilla.

 

Zidane salió con un 4-4-2 que James se encargó de convertir en un 4-3-1-2. Marcelo y Carvajal de laterales, Modric y Casemiro en la mitad, Lucas Vázquez bien abierto, James viniendo de afuera hacia adentro para recibir y, arriba, la dupla Benzema-Cristiano. Hubo tres nombres que sobresalieron: Casemiro que fue implacable en la mitad; James que tuvo una noche grandiosa y demostró que es un elegido; y Benzema que volvió a aparecer en su competición fetiche.

 

El partido inició con un gran despliegue. Los ánimos de no guardarse nada fueron evidentes desde el principio. El Borussia tuvo un dominio inicial de la situación, pero esto fue ilusorio porque a partir del primer cuarto de hora el Real Madrid se adueñó del balón y del partido. Casemiro y Modric anularon a Dembelé, mientras que Carvajal y Marcelo hicieron lo mismo con Schürrle y Pulisic. James, anárquico, se despegó de la banda y con personalidad puso a jugar a todos.

 

Las opciones blancas, entonces, no tardaron en llegar. Pero el Borussia, aunque no lograba hilar juego, daba una permanente sensación de peligro. En las arrancadas de Dembelé se olía que, así mandara el Madrid, un gol del Dortmund podía caer en cualquier momento.

 

Sin embargo no hubo sorpresas. El Madrid golpeó primero. Carvajal se soltó, llegó a línea de fondo y habilitó a Benzema. 1-0. Tras el gol, el Dortmund reaccionó tenuemente. Weigl solito sostuvo a su equipo. Que un “niño” de 21 años juegue con esa propiedad en el Bernabéu es algo extraordinario. Antes del final del primer tiempo, Schürrle casi pone el empate. Navas lo evitó.

 

Para el segundo tiempo no hubo cambios, pero el partido sí fue diferente. Weigl creció aún más y el Borussia logró encontrar a Dembelé en zonas libres. El Dortmund puso sus fichas en campo contrario, ocupó todas las zonas y transportó hacia adelante con gran precisión.

 

Pero cuando el Dortmund mejor se veía, el Madrid demostró lo poco que le cuesta herir a rivales de alto nivel. Al min 53′ James combinó con Marcelo, avanzó dos metros, levantó la cabeza y puso la asistencia de la semana. Un proyectil teledirigido a la cabeza de Benzema. Indefendible. 2-0

 

Esta vez la reacción del Borussia no fue tenue y a los siete minutos descontó con una jugada grandiosa. Schmelzer picó a la espalda de Carvajal, Weigl se la dio redonda y el lateral habilitó a Aubameyang que llegó como un tren. Inmediatamente después del gol, Tuchel quiso aprovechar el subidón anímico y mandó al campo a Reus y a Mor por Schürle y Pulisic. Extremos por extremos. Más gasolina para empatar.

 

El Dortmund creció y el rendimiento del Madrid mermó, el de todos sus jugadores menos el de James. El colombiano estuvo muy  preciso y lúcido. Todas sus acciones, sus decisiones, tuvieron sentido. Muy tercos los que sentencian a un jugador de este tamaño…

 

Pero ni el partido de James fue suficiente para ampliar el marcador. Y el Borussia, claro, hizo lo que mejor sabe hacer: activar a sus relámpagos y atacar en velocidad. A falta de tres minutos, en una salida rápida, Aubameyang le ganó la espalda a Ramos y habilitó a Reus. Gol, empate y liderato del grupo para el Dortmund.

 

El partido fue sensacional, de un nivel técnico de altísimo vuelo. Los dos equipos jugaron liberados y con ganas de ganarlo siempre. En el fuego cruzado, James y Aubameyang brillaron por encima de todos. Dos jugadores muy diferentes, pero dos perlas de la Champions League.

 

 

 

Foto:

lapelotona.com

 


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