La vida sin Messi es difícil

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El equipo de Luis Enrique, afrontaba en Alemania una verdadera prueba. Era importante ver el estado de reacción del equipo sin Messi. El argentino es la piedra angular de la propuesta, pero el Barcelona ha podido ganar constantemente sin él. Los números lo demuestran.

 

Luis Enrique sabía que se iba a encontrar un equipo muy junto, ordenado, defendiendo con cinco en repliegue y con gran capacidad para coordinar contragolpes rápidos. Los jóvenes Hazard y Traore fueron muy incómodos para la defensa del Barcelona. Estuvieron a la altura y fueron los mejores argumentos del Borussia.

 

El hueco de Messi en la lista lo cubrió Alcácer, pero en el juego Neymar fue el que lo intentó. Es casi imposible que alguien cubra, así sea parcialmente, el rol que Messi desempeña hoy en el Barca. El equipo jugó con un 4-3-1-2. Iniesta, Rákitic y Busquets en la mitad; Neymar de enlace con mucha libertad; y Alcácer y Suárez en punta. La apuesta no funcionó. El Barca completó un primer tiempo muy malo.

 

 

El Borussia Mönchengldbach, por el contrarió, jugó un buen primer tiempo y llevó a cabo, al pie de la letra, la estrategia del entrenador. Jugó con una línea de cinco defensas en el fondo, tres volantes (dos muy marcados y uno que se soltaba mucho y por momentos hacía de enlace). Dejó jugar al Barca hasta el primer cuarto, sin presionar al que tenía la pelota, tapaban a todos los receptores y obligaban al rival a no arriesgar nunca en el primer pase. Esa labor ayudó a anular a Iniesta, a cerrarle las líneas de pase a Neymar y a hacer ver muy mal a Busquets. Hace mucho el mediocentro del Barca no hacía un partido tan flojo.

 

Antes del gol del Borussia, el Barca tuvo dos buenas opciones con Neymar y Suárez. Los dos patearon mordido y desperdiciaron buenas oportunidades. Al 34′, Busquets perdió un balón que generalmente nunca pierde y facilitó una contra del rival; tras una excelente conducción en velocidad de Dahoud, Hazard le ganó el espacio a Alba y definió de primera.

 

El Barca era un embudo. Sus laterales no pasaban al ataque; Iniesta no podía encontrar pelotas con libertad; Neymar nunca jugó en su sitio habitual y se ubicó en donde más había jugadores rivales: entre los centrales y los volantes; Suárez y Alcácer muy estáticos sin encontrar espacios. El Barcelona no tenía como penetrar, ni jugar por afuera. La única noticia buena era que el Borussia retrocedía cada vez más, defendiendo un resultado que no pensaba tener a esas alturas del partido.

 

Los ingresos de Rafinha y Arda, sobre todo el del segundo, fueron clave para la remontada. Después de  cinco minutos en cancha, Arda picó al espacio y transformó en gol una gran asistencia de Neymar. El empate era justo. El Borussia se había olvidado de atacar y le entregó el balón y el campo al Barca. Con Rafihna conduciendo de cara al arco como extremo, con un Arda encendido y un Neymar que entendió que tenía que recostarse a la izquierda, el Barca mejoró mucho.

 

El gol del triunfo llegó tras un zapatazo de Suárez que el portero soltó y Piqué empujó. A partir de ahí, el Barcelona trabajó el partido y lo logró ganar porque tiene dos centrales extraordinarios. Mascherano hizo dos cierres de los suyos y Piqué anda hace tiempo en un nivel muy alto.

 

Al Barca le queda de lección que nadie puede hacer de Messi. Los intentos de suplirle deben pasar por la búsqueda de fortalecer colectivamente al equipo en otros aspectos. El papel de Neymar reemplazando a Messi puede funcionar contra equipos de media tabla de la Liga, pero en Europa, contra ciertos rivales, Neymar debe hacer de Neymar.

 

Foto:

Goal


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