El Cali mandó al infierno a Torres

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El tema del América es delicadísimo. Otra vez en un clásico caleño volvió a dejar una imagen muy pobre.

 

Desconexión arriba

 

La producción ofensiva del América está en una profunda crisis. En los últimos cuatro partidos (Nacional, Millonarios, Cali y Cali) el equipo no marcó ningún gol. Hoy probó Torres con Eisner Loboa y Arboleda abiertos, Botinelli de enlace por detrás de Martínez Borja, y nada cambió. El rendimiento individual y colectivo de los hombres de arriba es el mismo de las últimas semanas.

 

La falta de sintonía es total. No hay sociedades ni sinergías entre ellos. Arboleda y Loboa juegan un partido individual con ellos mismos. Se dedican a las aventuras individuales, y su aporte como hombres de equipo es nulo. El fútbol de Botinelli es un festival de malas entregas y decisiones imprecisas. Y Martínez Borja hace lo que puede. Juega de espaldas, peleando, luchando, fajándose con los centrales rivales. Su soledad es conmovedora. A Martínez Borja hay que valorarle su esfuerzo y compromiso. La hinchada debe entender que solo es muy difícil. Y más con este América que solo juega con un delantero puro.

 

Torres debe revolucionar pronto su propuesta en ataque. Como está concebido el equipo en este momento es imposible pensar que el América puede ser un equipo peligroso en ataque. El único intocable es Martínez Borja. De resto todos merecen ganarse sus minutos desde el banco.

 

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El Cali fue inteligente

 

El Deportivo Cali le aplicó al América la misma que le hizo Millonarios a los ‘rojos’ el fin de semana pasado: dejar jugar a un equipo que no puede. Si bien Millonarios no ganó, estuvo cerca y logró desactivar totalmente al América.

 

De principio a fin la actitud del Cali fue dejar jugar hasta la mitad de la cancha al América. Los de Torres tuvieron un 61% de posesión. Bien pudieron tener 99% y el resultado hubiera sido igual: un equipo que no tiene las ideas claras y que tiene un déficit de elaboración alarmante. Elkin Blanco y Ayala no se hacen responsables para encargarse del origen de la jugada y el tema de los extremos como lo comentamos es crítico.

 

El Cali se replegó junto y ordenado, y sin ser un equipo brillante, liderado por un gran Andrés Pérez en la tarea de destrucción, en tres robos logró producir tres jugadas muy peligrosas atacando la espalda de Cortés e Ivan Vélez. Una la tapó Bejarano, otra desembocó en penalti y la tercera fue el gol decisivo de Sambueza.

 

Hoy parece que la mejor estrategia para enfrentar al América es cederle el balón y esperar que por sí mismo el equipo caiga en su confusión.

 

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Un clásico desazucarado

 

Uno de los partidos más importantes de nuestro fútbol no está pasando por su mejor momento. En las últimas dos semanas hemos visto tres clásicos caleños. En 270 minutos solo hubo un gol de jugada, otro fue de penalti y las propuestas ofensivas fueron francamente mediocres.

 

El momento del América es delicado pero en el Cali no están para tirar cohetes. El uno depende muchísimo de que Martínez Borja amanezca con el pie derecho. Y el otro, depende también mucho de la inspiración de Benedetti. Si el ‘poeta’ no tiene su día el poder ofensivo del Cali disminuye drásticamente.

 

Hoy vimos un clásico con esa tónica. Los jugadores que complementan a estas dos figuras no están a su altura. En el Cali Amaya y Roa estuvieron muy imprecisos, Duque muy solo arriba y tuvo que ser Benedetti otra vez que el que inflara el pecho. Elkin Blanco tuvo que recurrir a su usual juego sucio para detenerlo.

 

Los dos equipos de Cali están lejos de tener propuestas ofensivas que les permitan aspirar al título.

 

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Foto: as.com


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