Millonarios: si no es sufriendo no vale

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Si el hincha de Millonarios es tan paciente y sufrido, es para cobrar por ventanilla con noches así. En un Campín rebozado y extasiado.

 

Provocar el error en salida del rival

De los cuatro tiempos que tuvo la serie, Millonarios jugó bien uno. El segundo del Campin. Su juego en el primer tiempo fue decepcionante. Mosquera y Mackalister desconectados. Ayron muy lejos del área. Empezó a encarrilar la clasificación con un gol que no trabajó. Un penalti inaudito de Cano.

 

Con el gol el equipo retrocedió. Cerró filas. Y si bien cuando tenía el balón seguía lejos de lo que mostró en el semestre, sin balón pudo mostrar lo mejor que hizo en la noche: presionar sostenidamente a los centrales y volantes de recuperación.

 

Millos en la recuperación fue un bloque todo el partido. Los diez jugadores de campo se comportaron como obedientes soldados. Le hicieron pasar una muy mala noche a Nájera, Riquett, Mahecha y Motta. El equipo tuvo muchas opciones de gol. Casi todas vinieron por provocar malas entregas del rival, más que por elaboración y asociación. Esta es una de las grandes bondades del Millonarios de Russo. El bloque no se negocia.

 

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No se le puede dar vida al rival

 

En la tarea defensiva resaltamos la presión en campo contrario. Pero cuando Equidad lograba superar esa línea, y lograba jugar en campo de Millos, hubo un error conceptual gravísimo que casi le cuesta la serie a Millonarios: el equipo estaba avisado del poder en el juego aéreo de Equidad y no hizo caso. El equipo de Suárez llegó al Campin con siete goles de pelota quieta. Así le marcó a Millonarios en ‘Techo’. La pegada de Motta es peligrosísima. Y con todos esos datos, advertencias y seguramente órdenes de Russo al respecto, antes del minuto 16 Equidad ya había tenido cuatro cobros de pelota quieta cerca del área.

 

Al minuto 77, Matias de los Santos, le comete una falta a Peralta a un metro del área mientras jugaba de espaldas y tenía a dos rivales encima. Vino el gol de Carmelo. Otra vez con de la mágica rosca de Motta. De los Santos y compañía si quieren salir campeones no pueden darle tanta vida al rival. Equidad jugaba muy mal. Millonarios con faltas evitables casi se enreda solo.

 

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Factor Mackalister

 

Con las lesiones de Maxi Núñez y Quiñones Russo tuvo que alejar del área Ayron del Valle, el goleador del equipo. El remate de semestre de Ayron fue sensacional. Pero ante ese escenario el entrenador no tuvo opción. Con casi un año juntos, hemos visto que Riascos y Ayron se contraponen más de lo que se complementan. Con los dos en la cancha Millos perdió fútbol en la serie contra Equidad. Y sumado a un Mosquera que lleva un mes lejos de su nivel, la faceta ofensiva del equipo era muy pobre.

 

Pero Mackalister apareció en la segunda parte y el fútbol del equipo también. No fue casualidad. Domínguez jugó muy cerca de los centrales y Duque estaba en plan destructor. El único volante que podía levantar el juego era Silva. Y lo hizo. Quiñones se animó a subir más en el segundo tiempo porque Mackalister le dio buenos balones. Conectó con Riascos. Dejó mano a mano a Ayron con un pase magistral de 25 metros. Su iluminación tuvo premio. Encontró el rebote del tiro de Mosquera en la agonía del partido y le dio el pasaje a Millos a semifinales.

 

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Foto: caracol.com.co


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