Millonarios, que tiene claro que debe mejorar su juego, jugó un correcto primer tiempo, pero volvió a terminar confundido. El Caldas no se quiso esconder e hizo su negocio.
Aunque Millonarios ganó su partido anterior, llegaba al Campín sabiendo que contra el Once Caldas no debía permitirse volver a ser el bostezo que fue contra Alianza Petrolera. Para eso, Israel apostó por Henao y Robayo como volantes centrales, Macallister Silva libre, abiertos Núñez y Escobar y en punta Ayron Del Valle. Desde muy temprano, ‘Manga’ Escobar calentó la fría noche bogotana encarando a Dani Cure, que al no ser lateral, lo supo padecer.
Además, Millonarios se mostró compacto con Robayo y Henao haciéndole el trabajo sucio a Macallister Silva, que cuando se decide a ser el socio de todos, es capaz de ser el faro de este Millonarios. Con Nuñez y con ‘Manga’ como falsos extremos -pues buscaron mucho el juego interior- y con la movilidad de Del Valle, Millonarios logró sorprender al Once Caldas. Aunque las mejores aproximaciones llegaron con la pegada de afuera de Henao, el ataque en bloque del local y sus habilidosos hombres de mitad para arriba hacían pensar en el gol como destino próximo.
Torrente, por el bien de la noche, plantó un equipo pensado no para destruir la propuesta de Millonarios sino para causarle problemas. Con Rendón como equilibrio, con Elkin Soto y con Lopera completando la primera línea de la mitad, más Dani Hernández de armador, los de Manizales buscaron ganarle la mitad a Millonarios y hacerle sangrar por el centro; el ‘Tiburón’ Romero y Estupiñán, arriba, debían cerrar el trato.
Millonarios encontró premio a su juego variado e intenso, y al minuto 25´ llegó al gol conjugando la creatividad de Núñez, el pivot de Del Valle y la calidad de Silva, que cuando pisa el área es un puñal. El autogol de Henao manchó un correcto primer tiempo del local y premió a un intermitente, pero ofensivo Once Caldas.
En los primeros veinte minutos del segundo tiempo el partido bajó un cambio. Israel sacó a Maxi Núñez por Estrada y confundió al equipo. La plasticidad que se vio en el primer tiempo de mitad para adelante dejó de estar, y Millonarios volvió a ser un equipo predecible, monótono, entregado por completo al desequilibrio de ‘Manga’ Escobar. Israel quiso más elaboración y manejo, pero el bajo estado de forma de Estrada hizo sucumbir la idea del uruguayo.
Y el Caldas, que corrió mucho en el primer tiempo, se hizo calculador, perdió un punta con el cambio de Romero por Viveros, inclinó a Dani Hernández a la banda y encaró lo que quedaba del partido con 5 hombres en la mitad y un único punta. Solo hasta el minuto 71′, Millonarios espabiló, se juntaron Silva y Estrada y Asprilla (entró por Del Valle), después de un enganche de fútbol de salón, la tiró a las nubes.
Después de eso el local fue más ansiedad que juego. Inclinó la cancha, pero se hizo largo y tuvo en Vikonis, otra vez, su ángel guardián. El once Caldas, aunque padeció de comienzo a fin las aventuras de ‘Manga’ por la izquierda, terminó cómodo en el partido, aprovechando el desorden de Millonarios y encontrándole los espacios.
Al final, el 1-1 terminó siendo un resultado frío como la noche. Millonarios tuvo un plan A que le funcionó, logró por momentos un mapa de juego. Pero volvió a terminar confundido, repetitivo y agrietado. Es extraño que a Israel, que ya conoce muy bien a este equipo, le cueste tanto encontrar variantes ofensivas. Deberá trabajar mucho. Quizá lo primero sea no volver a sacar a Silva del centro, hacerlo el primer organizador y tener a Estrada como su escudero.
No le puede seguir pasando que al meter a su número 10, en vez de encontrar creatividad y espacios, el equipo se estanque, se haga gris. Por ahora, Millos sigue en rojo.
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