Equipos Eternos: el primer Nacional bicampeón

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Se pregunta cuál fue la primera piedra del imperio en que se convirtió Nacional. Lea y entérese. 

 

Atlético Nacional ha ganado 8 de sus 15 estrellas en torneos cortos. Desde que se implementó este sistema, por allá en 2002, los verdes han tenido un dominio imperial. Aunque muchos se empeñan en restarle mérito a estos títulos, diciendo que “ganar uno de los de antes era mucho más difícil”, Nacional lleva 15 años callando bocas a punta de levantar trofeos. Es cierto, antes había que mantenerse al más alto nivel durante todo un año para poder bordar una estrella y la excusa de los envidiosos podía ser válida… hasta que Nacional empezó a levantar de a dos en los torneos cortos; a punta de bicampeonatos no solo cayó bocas sino que desarmó a sus críticos.

 

El primer bicampeonato, recordarán, llegó de la mano de un técnico colombo-argentino, Óscar Héctor Quintabani. Con la misma base de jugadores logró levantar las dos Copas Mustang del 2007. Nacional venía de unos años complicados a nivel institucional, marcados por eliminaciones prematuras y presentaciones decepcionantes, pero la aparición de este equipo eterno marcó un quiebre en la historia del club y dio inicio a una década llena de alegría para sus hinchas.

 

Seguro le gusta este equipo eterno: Sudamericano 2005. 

 

El ‘Gran David —como le decían por cariño— era, a sus 19 años, el dueño del arco. A Quintabani le debemos todos los colombianos el haber confiado en ese pelado con cara de niño y haber descubierto al que es todavía el responsable de la tranquilidad de Colombia. ¡Tú, tranquilo!

 

En defensa, por derecha, jugaba otro jovencito que se hizo querer por todos los colombianos. Talentosísimo, arrojado, adicto a atacar y entregado a la ‘Sele’: Juan Camilo Zuñiga. La pareja de centrales era una barbaridad. Iván ‘El Tanque’ Hurtado, capitán de la selección de Ecuador, compartía el centro de la zaga con Humberto Mendoza y sus 192 centímetros de potencia pura. La banda izquierda la ocuparon Marlon Piedrahita —hoy traidor— en el primer semestre y Estiven Vélez en gran parte del segundo.

 

José ‘Ringo’ Amaya tenía la tarea de sostener el mediocampo, quitando la pelota y repartiendo patada. El ‘Viejo’ Patiño en el primer semestre y el chileno Fernando Martel en el segundo fueron los encargados de organizar el mediocampo (el gol que Patiño le hizo de media distancia a Millonarios en Bogotá sigue grabado en la memoria de muchos hinchas verdes y azules). La cuota de talento la ponía un superclase, Aldo Leao Ramírez, acompañado generalmente por Diego Toro.

 

Lea este equipo eterno del Real Madrid del pasillo. 

 

El técnico tenía un problema enorme con los delanteros y es que solo podía elegir a dos. Carmelo ‘Tutunendo’ Valencia no se cansaba de hacer goles y ponía en riesgo la titularidad de dos grandes leyendas de nuestro fútbol: Sergio Galván Rey y Víctor Hugo Aristizábal. Los tres hacían goles por manotadas y sus festejos tuvieron gran parte de responsabilidad en el campeonato al cuadrado.

 

Tanto en el primer semestre cuando se enfrentaron contra Atlético Huila, como en el segundo contra La Equidad, el equipo verde empezó jugando de visitante. Allá, en la casa del otro hicieron los deberes para luego ir a celebrar a Medellín. A Huila le ganaron 0-1 con gol de Carmelo Valencia y a Equidad le metieron tres en Bogotá. El partido de vuelta contra Huila fue más complicado, pues se decidió a tres minutos del final cuando Diego Toro puso el 2-1 definitivo; en el segundo torneo, el partido de vuelta de la final sí que fue un simple trámite… el partido quedó en ceros y Nacional logró algo hasta entonces inédito.

 

Diez años después de semejante hazaña todo parece cobrar sentido. Óscar Héctor Quintabani se enfocó en consolidar una base de jugadores que le permitiera competir a lo largo de todo el año. Lo logró y desde entonces este modelo de gestión se hizo paradigmático en Nacional. De aquí que el verde pueda competir en torneos como la Copa Libertadores, que va de principios de febrero a finales de julio. Nacional siempre ha sido grande, pero desde Quintabani, de 10 años para acá, no hay quien le compita.

 

Tiene que terminar con este equipo eterno: El River de los animales. 


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