El hincha insoportable de la Selección

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Todos tenemos un amigo/a oportunista que se sube al bus de la Selección por moda o por borracho. Casi siempre suele ser el hincha insoportable.

 

Desde hace unos años el nivel y la categoría de los jugadores de la Selección Colombia han despertado un creciente entusiasmo nacional por el equipo. Dirigidos por un abuelo tierno y bonachón, este grupo de jugadores es admirado y querido por personas que no son futboleros de ley. El hincha oportunista de la Selección se pierde sin sonrojarse un Liverpool-Manchester United en la penúltima fecha con los equipos igualados en puntos, pero pone casa, cerveza y aguardiente para ver un Colombia-Bolivia por eliminatorias en Barranquilla.

 

A continuación los rasgos característicos de este hincha insoportable:

 

No sabe de lo que habla

El último partido que le vio a los jugadores fue precisamente el último que vio de la Selección Colombia. Entonces, así opera su juicio. Si Fabra jugó mal hace cuatro meses, a nuestro amigo le tiene sin cuidado que lleve nueve partidos rompiéndola en Boca, pues al segundo mal pase soltará un irritante: “Ese Fabra este año está flojito flojito”. Pero por el contrario, a la segunda tapada de Ospina, y después de que truene en el televisor el “Tuuu, tranquilo”, dirá: “Ospina estos meses está que la rompe”, así David lleve diez partidos viendo como Cech ataja en Emirates.

 

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Es oportunista

Este hincha es el que invoca el fracaso, pero después del primer gol se sube por la puerta de atrás (cual vendedor de maní) al bus de la victoria. “Este es mucho equipo tan hijueputa”, dirá si ganamos jugando horrible. Pero se oirá un “siempre es la misma mierda con estos manes”, si perdemos jugando un fútbol espectacular.

 

Es completamente desinformado

Este amigo que todos tenemos en común es de los que pide a los jugadores sancionados y lesionados. ¿Y Pékerman por qué carajos no convocó a Bacca? Hoy era clave” ; otro amigo, queriendo que no hable más, le dirá: “Camilo, Bacca lleva un mes jodido del tobillo”.

 

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Ricachón para la Selección

Es probable que se haya gastado los 250.000 pesos que cuesta la última camiseta Adidas manga larga de la Selección, estampada con el diez y el nombre de James. También es probable que tenga a cuestas un par de viajes a Barranquilla de los que no se acuerda bien, el Ol’Parr fue el rubro más grande en el presupuesto (ver siguiente punto). Si se trata de Colombia, su billetera es infinita.

 

Borracho por excelencia

Cuando la fiebre amarilla ataca a este fanático, el alcohol, incluso antes que el televisor, es lo más importante. Junto a los dos productos insignia del futbolero de Selección, la cerveza y el aguardiente, nuestro amigo termina ensopado en licor al minuto 90. Sentado en una esquina del sofá, después de haber ignorado por hora y media a su novia, apretando el puño, y con las patillas sudadas, pregunta que a dónde van a ir de fiesta. Un martes.

 

Su estado de alicoramiento es proporcional al número de goles. Si la Selección golea, nuestro amigo queda borrado del mapa. Si el resultado es un tímido 1-0 la borrachera es soportable.

 

Bonus (aporte de Juan Sebastián Ramírez Medina):

Desde el 2014 su mantra motivacional es “Era gol de Yepes”.

 

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Foto: eltiempo.com


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