Falcao: vivir en la anormalidad

4028

Compartir artículo:

Es difícil, dificilísimo, hablar de Falcao sin caer en lugares comunes. Es muy común empezar a desvariar, hasta que la conclusión resulta ser que Falcao es el delantero que le hace falta al Madrid, o que está muy por encima de Neymar o que debería ser candidato al Balón de Oro… o algo por estilo. Me gustaría prometerle que esta columna va por un lado distinto, que es algo más refinado y fresco, pero ambos debemos admitir que es una empresa bastante complicada. Se ha escrito tanto del Tigre, que ya prácticamente se ha dicho todo. Falcao conoce el cariño de los aficionados, que hoy lo tratan lo mismo que hace 5 años: como a un Dios. También conoce el desprecio de todos aquellos que lo dieron por muerto en más de una ocasión. Ha sido tanto víctima de burlas y vejámenes como objeto de odas y alabanzas; Rada ha comido en la mesa de “Chuchito” y en la del “Patas”.

 

Usted sabe de qué le hablo… muy seguramente se divirtió tirándole piedras al Tigre cuando estaba enjaulado y se declara el más devoto ahora que anda intratable. Yo también lo hice; casi nadie puede decir lo contrario (excepto mis amigos de Hablaelbalón, cristianos de verdad). Entonces, mejor sería decir que esto no se trata de enaltecer por enésima vez al Tigre ni de aprovechar el buen momento del “9” para llenarlo de adjetivos y sacar pecho por Colombia. No, eso está bien… pero que lo hagan otros. Esto va de recordar que lo que está pasando es muy extraño. Entre todo lo que se ha dicho, no hay nada que explique realmente la naturaleza de este jugador. No es normal, carajo, ¡no es normal! No es normal que exista un jugador como Radamel.

 

También le gusta: Todavía hay cosas que ni Neymar puede comprar- 

 

Y eso que no hablamos, todavía, de los 201 goles en Europa. Es más importante recordar aquella rueda de prensa en junio de 2014, en la que Pékerman y Falcao confirmaron que el Tigre no viajaría con la selección al Mundial. Un panadero infame le había roto los ligamentos en enero y, por más que se esforzó, el delantero no logró recuperarse para la gran cita. Él mismo, con la voz entrecortada, reconoció que todavía no estaba para jugar y darlo todo. “Le dejo el lugar a un compañero que está al cien por ciento”, dijo con humildad, abatido por la tristeza. ¡Otro hubiera ido! Cristiano, Messi, Neymar, James, Zlatan, yo qué sé… cualquier otro hubiera ido, pensando en jugar así fuera un par de minutos. Falcao tenía su tiquete a Brasil asegurado, era el goleador y el mejor jugador del equipo y, sin embargo, decidió darle su sitio a otro que pudiera ir sin reservas, sin reparos del cuerpo. Eso no es normal.

 

falcao-ligamento

Tampoco es normal que un jugador le diga tres veces “no” a la Liga China y sus millones. En un mundo tan podrido, en el que el mismísimo Carlitos Tévez es capaz de dejar Boca por ir a enriquecerse a costa de los takataka, Falcao tuvo los pantalones de quedarse en Mónaco, con la promesa de sacar campeón al equipo del Principado. No solo lo logró, sino que, además, alcanzó un estado de forma que hoy lo tiene a la cabeza de la carrera por la Bota de Oro en Europa. Pero bueno, démosle una espera más, no hablemos aún de los 11 goles que lleva en apenas 7 compromisos de Liga. Hulk, Oscar, Tévez, Guarín, Jackson, Gio… la lista es larga… la norma dice que los jugadores latinoamericanos se dejan seducir fácilmente por la plata de los chinos. Falcao no: muy a pesar de su billetera y la de su club, decidió quedarse y cumplir su promesa de salir campeón. Un Killer con palabra.

 

Qué opina de esto: Maradona, haz lo que se te de la gana  

 

Aquí podríamos quedarnos hablando de las pruebas de humildad y amor propio que ha dado el samario a lo largo de su carrera. De la dignidad de sus logros en el Porto y el Atleti, de su persistencia en Inglaterra, de su entrega cuando se enfunda la tricolor, de su modestia al legarle la banda de capitán a James, etc., etc… En fin, son varios los motivos para afirmar que Falcao se ha dedicado a vivir en la anormalidad.

 

La noticia de esta semana, ahora sí, es que Rada rompió la barrera de los 200 goles en Europa. Una barbaridad. Números atómicos. Además, el Tigre lleva la friolera de 11 goles en 7 fechas, más de lo que lleva cualquier otro jugador en las grandes ligas europeas. Y –aunque no se le ha hecho mucho ruido a este último dato– lo que, en mi opinión, es lo más raro, lo más inverosímil de todo el asunto: Falcao ha disparado 12 veces al arco y solo en una ocasión la pelota no fue a parar al fondo de la red. No es normal, no es normal que un delantero patee tan poquito y celebre tanto. No es normal tampoco, que este mismo delantero sea un tipo humilde y laborioso, acostumbrado a ganarse el pan jugando de espaldas a los centrales. No es normal que para hablar de un jugador haya que pedir perdón, anticipando la posible caída en lugares comunes. No es normal, siquiera, que un samario se llame Radamel Falcao. Este es un Tigre de otro mundo… o, como diría Borges en uno de sus poemas:  Falcao es el “otro tigre, el que no está en el verso”.

 

Termine pensando con: Este Cuadrado no sirve

 

Foto:
La Nacion


Lo más leído