Las opiniones de nuestros columnistas no reflejan necesariamente la de Hablaelbalón.
Así, sin más, se fue Juan Carlos Osorio de Paraguay. Con más pena que gloria, eso toca decirlo. Pena, vergüenza, pudor: eso es lo mínimo que debería mostrar el técnico después de tan desafortunado paso por tierras guaraníes. ‘Juan Cambios’ dio la impresión de nunca haberse tomado en serio su trabajo de seleccionador.
Cada quince o veinte días daba declaraciones a la prensa colombiana, en las que dejaba absolutamente claro que su sueño era dirigir a la ‘Sele’. ¡Por Dios! Eso de tratar a Paraguay como el plan B, como la “llantica de repuesto”, como el desvare, no está a la altura de un técnico como se supone que es usted, Juan Carlos.
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Bastante razón tuvo José Luis Chilavert, quien –al igual que Hugo Sánchez en México– le montó la guerra desde el mismísimo momento en el que llegó. “Si no está comprometido, lo mejor es que se vaya de una vez”, dijo ‘Chila’ por ahí, en una de sus tantas arremetidas contra Osorio. Y así fue: sin comprometerse en lo más mínimo, se largó. No alcanzó ni siquiera a conformar un cuerpo técnico. Un insulso empate contra Sudáfrica, en un amistoso intrascendente: en eso quedó el balance de Osorio al frente de Paraguay.
Vaya uno a saber cuáles son las “razones personales” en las que se excusa Osorio para haber dejado tirado el puesto. ¿Será plata? ¿O le pareció demasiado tediosa la vida en Asunción? Lo dicho, no importa. Aquí el punto es que Osorio acabó de botar por la caneca una oportunidad inmejorable. Si su sueño era dirigir a Colombia, en la Copa América –ahoritica, dentro de unos meses– tenía la chance perfecta para demostrarle a Jesurún y su séquito que se habían equivocado al no haber contado con él. En cuestión de meses, podía sembrar el debate y dar un golpe sobre la mesa: “yo sé más de esta vaina que ese señor que trajeron”. Pero no.
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Terco, caprichoso, vanidoso y llevado de su parecer. Osorio no pudo haber quedado más mal parado. Así, con los antecedentes que tiene como seleccionador nacional –batallas campales con la prensa y la afición en México y patraseada burda en Paraguay–, yo no lo traería a Colombia ni a balín. Regalado es caro, mejor dicho. Ay, ‘Juan Cambios’: si antier estabas en una muy buena posición para alcanzar tu sueño de dirigir a Colombia, hoy estás más lejos que nunca.
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Foto: AS









