Así fue el partidazo de Junior y Boca en el Metro

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Estas son las tres claves del fantástico partido entre Junior y Boca en el Metro. 

A correr, papá, que esto es Barranquilla

 

“4-2-3-1, y tráiganme los tres puntos”, esa fue la orden de Comesaña. Cantillo, como siempre, liderando el juego al lado de Leonardo Pico. Yoni González de extremo por derecha, bailando con la más fea: Pavón. Ruíz de pívote, con la labor de entretener a los centrales xeneizes y Teo de capitán, anfitrión y capo.

 

Por el otro lado, los argentos trajeron un 4-1-4-1. Nández y Pavón de aleros; Tevez como única punta y Barrios como el ñero de la cancha, el metelón, el encargado de fijar el tempo en la mitad.

 

En el inicio, todo le funcionó a Boca. Ganaron por las bandas, se burlaron de los defensas de Junior y los disfrazaron de ladrillos. La rigidez y el nerviosismo en el que cayeron los defensas locales fue increíble. No dieron una pelota bien. Salieron siempre en falso. Cada vez que la tocaron, el ‘Metro’-más lleno que nunca-, al igual que sus piernas,  tembló. Pero Boca no apretó, se puso en modo sacrificio y aguantó el partido a puro despligue y sacrificio. Pavón y Tévez corrieron como canteranos en su debut…

 

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Cosas de Dios

 

En medio del terremoto nervioso de los centrales, Chará, Teo y Yoni González se arrimaron al predio del portero Rossi. Cantillo hizo lo que pudo para sacar, casi que a regañadientes, al equipo. Pico, apenas recuperaba, se la entregaba a Víctor que puso a jugar a Piedrahita siempre que este rompió al espacio. La salida del lateral fue importantísima, supo cimentar paredes con Yoni y llegó en muchas ocasiones hasta la raya final.

 

En una de esas –esas que te regala el Dios del fútbol para que alcances la gloria-, Piedrahita y Yoni hilvanaron una jugada en pareja. Tuya y mía. Pared en medio de Fabra y Pavón y Marlón terminó en la cinco con cincuenta. Dribló y FHIII. Le hicieron la falta. Penal.
Ruíz la agarró, mi llave… y la metió. Nojoda, pa que le miento, el ‘Metro’, que digo, la costa entera vibró como nunca antes. Qué belleza.

 

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Hay camisas que ganan partidos

 

Para el segundo, el partido fue un espectáculo de fútbol latinoamericano; con todo y malas entregas, faltas infantiles y una desconcentración total de ambos lados. La intensidad fue tan tremenda, que al 48’ casi empata Boca… y al 50’ empató. El árbitro pitó una falta cuestionable y Pavón le hizo caso al míster Schellotto. “Tírala cerca a Viera, él siempre se complica en esas.” Gol. Silencio en coro.

 

En medio del estadio enmudecido, el cuerpo técnico de Boca se supo grande nuevamente. Dejó la pendejada y mandó a lo mejor de su arsenal al ataque: Cardona, Buffarini y Pérez. Junior, que nunca cayó totalmente, metió a Díaz y a Sebastián Hernández. Y entonces Teo tuvo la oportunidad de su vida… que falló.  El arquero Rossi casi nos regala todo. Y Boca por poco canta el suyo. Un partidazo de aquellos que no queremos que se acaben nunca.

 

Al final, ni Cardona, ni Díaz, ni nadie. Boca se llevó su punto, Junior dejó su oportunidad de ser Rey Momo en Libertadores. El silencio trascendió por toda la ciudad.
Qué tristeza, mi llave. Pero calma, que en Brasil lo ganamos.

 

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