El feo partido de Junior en Paraguay

2062

Compartir artículo:

El Junior no pudo con Olimpia y terminó pidiendo tiempo. La misión en casa será complicada.

 

Inseguridad en defensa

 

Aunque era anunciado que Olimpia atacaría por las bandas, el Junior se lo permitió en todo el partido. Lo de Murillo y Luis Díaz es preocupante. El primero no ganó un solo duelo personal –qué repaso le dio Cuero–, y el segundo nunca ayudó a su compañero. Dejó el trabajo botado.

 

La mejor revista futbolera aquí.
La mejor revista futbolera aquí.

 

Después de los 30 minutos iniciales, el equipo entero se desconectó. La alta presión de Pico y la recuperación tras pérdida de Cantillo duraron poco. Se cansaron. Desde la derecha Mendieta fue el faro del local y los puso a jugar a todos.  Fue un peligro constante. No hubo relevos en las bandas.

 

En la jugada del gol, babearon todos: Murillo perdió y dejó centrar, Rafa Pérez le regaló la posición a Santa Cruz (nada menos) y Viera vio al balón pasar entre ceja y ceja. Casi le rompen la cara.

 

Lea también: El VAR en Colombia 

 

¿Y los volantes?

 

Si la defensa estuvo mala, estos muchachos ni viajaron a Paraguay. El 2-3-1 de arriba no conectó jamás. Cantillo se vio muy sólo en el despliegue y las malas decisiones de Pico fueron la norma.

 

banner-tiendasacojpg_300x250_300x250

 

A Díaz le sigue faltando templanza en la toma de decisiones. Sigue viéndose muy alocado. No tuvo quién le bajara el acelere y le pidiera el balón con firmeza. Chará, extrañamente, jugó un partido intrascendente y opaco: si tiró dos gambetas buenas, no fueron tres (aunque su  cabalgata feroz al minuto 87 es esperanza en pasta para la vuelta). Y González… Bueno González no cuajó una. Ni mu.

 

Le gusta también: Once ideal de colombianos en Argentina

 

La figura: Mauricio Cuero

 

Por lo menos este loco calentó la noche. Cada vez que agarró el balón, Junior sufrió. En Barranquilla sollozaron con su cintura de hule y Murillo le vio el número siempre. Centró, recuperó el balón del gol, corrió de línea a línea; se vacío por completo hasta salir exhausto.

 

Además, la dupla que formó con Roque fue clave. El pívot se la aterrizó cada vez que pudo. Y cuando se sumó  Mendieta  y Otálvaro le pasó por la espalda, hubo fútbol de alta escuela. Alexis no supo cómo detenerlo y perdió. Cuero, Cuero, Cuero fue el estribillo favorito de la flamante hinchada local. 

 

banner-tiendahoddie_300x250

 

Termine con: La historia increíble del fichaje desconocido de Nacional 

 

Foto:

Futbolete


Lo más leído