La mejor canción en la historia del fútbol colombiano

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 El fútbol colombiano y la música tienen un lindo romance. Acompañado de un ron, conózcalo. 

Bien dicen muchos que el fútbol es un fiel reflejo de lo que somos como sociedad y así como en la cancha se desnuda algo de nuestra idiosincrasia como colombianos, las canciones que se la han dedicado a nuestros equipos a lo largo de los años son una muestra de que el folclor musical y el balón han sabido coquetear en estas tierras. Y es que aparte de las famosas barras que suenan cada fin de semana en los estadios (y que son en su mayoría adaptaciones de otras canciones famosas), compositores y músicos de renombre se han puesto en la tarea de hacer temas originales que quedaron unidos de por vida a nuestros clubes; y que sí, deben ser llamados clásicos.

 

Casi todos ellos se pueden rastrear entre los setenta y los noventa con canciones como “Millonarios será campeón” (1972) de los Billos Caracas Boys; el famoso “Pregón Verde” (1983) dedicado a Atlético Nacional que sacó del anonimato a la Orquesta Los Núñez; y el “Himno de Fe y Alegría” (1993) compuesta por el maestro Jairo Varela (Grupo Niche) para el América de Cali. También se encuentra ese “Grita el pueblo clamoroso” (1985) que le hizo el Tri-Rey Vallenato Alfredo Gutiérrez al DIM, y la más antigua, el “Pachito E’ché” de Wolfgang Alejandro Tovar García, que desde 1949 funciona como el himno adoptado del Deportivo Cali. Un listado de salsas, porros y música parrandera que suenan cada que uno de sus equipos sale campeón y que hacen parte de nuestro imaginario sonoro.

 

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Pero en medio de tanto tema famoso enmarcado en géneros arraigados a la tradición musical colombiana, aparece el nombre del sello Machuca. Una auténtica joya y ahora rareza del cancionero nacional que como cuenta el periodista Luis Daniel Vega, apareció en la Barranquilla nocturna de mitades de los setenta encabezada por Rafael Machuca, un abogado que trabajaba como subdirector de la Dian y que después de una fiesta de días comenzó uno de los catálogos fonográficos más visionarios de Colombia. Este se alimentó de éxitos de artistas vallenatos como Juan Polo Valencia y Aníbal Velásquez para después arriesgarse y poder tener un lado B que ahora es de culto.

machuca

 

En medio del vallenato, la salsa y la cumbia que mandaban en la Barranquilla de los setenta, Machuca entró a la creciente ola de sonidos africanos que retumbaban en la ciudad y grabó a artistas poco comerciales para ese entonces como el psicodélico padre de la champeta Abelardo Carbonó, una cantante criolla bautizada por Machuca como Myriam Makenwa (a quién pusieron a cantar con acento africano para promocionar su único disco) y a Brando y su Banda, que influenciados por el funk nigeriano le hicieron la dedicación máxima al Junior de Barranquilla.

Fue con una canción rimbombante, colmada de vientos, percusiones y guitarras eléctricas que titularon simplemente como “Atlético Junior” y que se publicó en un pequeño disco de 45 rpm en el primer semestre de 1972, cuando jugaba el Junior más brasileño que se recuerde, bajo el mando de Marinho Rodríguez de Oliveira y las contrataciones de Víctor Ephanor, Leonardo Augusto “El Diablo” Caldeira y Chiquinho.

 

Un clásico olvidado de la discografía futbolera nacional que les dejamos para su disfrute. Tiene que oírla tomando ron.

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Foto:

Acbia.wordpress


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