A Santa Fe no lo asustó el Monumental

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Estas son las tres claves del gran empate de Santa Fe en el Monumental  

Los experimentos funcionaron

 

Santa Fe fue al Monumental después de perder 3-0 contra el Cali, con muchas dudas y obligado a salir contra River con dos remiendos: Tesillo de lateral izquierdo y Víctor Giraldo de volante derecho. En el papel eran dos apuestas arriesgadas, pues a Tesillo le fue muy mal como lateral izquierdo en la Selección, y Giraldo tenía que comerse la banda derecha del Monumental sin contar con mucho ritmo de competencia.

 

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Pues bueno, tanto lo primero como lo segundo salió bien. Tesillo volvió a ser el dueño del equipo y, además de no perder nunca en el uno contra uno y de casi clavar a Armani, desde la izquierda ordenó y mandó. Como siempre. Y a Giraldo se le vio desenvuelto, como el veterano que es. En dupla con Arboleda —que se jugó un partidazo— blindó la banda derecha y fue intuitivo y feroz para centralizarse y ayudar a Gordillom y a Baldomero en la contención interior. Este equipo, tan corto, necesita para sobrevivir que las costuras y los remiendos le salgan bien. Como hoy.

 

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Baldomero y Gordillo dan envidia

 

No descubrimos nada, pero partidos como el de hoy, otra vez, vuelven a contarle al continente que Independiente Santa Fe tiene una mitad de la cancha que da envidia. Para el hincha rojo debe ser conmovedor y apasionante ver cómo un equipo al que no le sobra nada se sostiene en los perros de caza de su mitad.

 

Si River nunca logró sentirse cómodo en el partido, si sus circuitos se vieron interrumpidos, fue en gran medida porque Baldomero y Gordillo jugaron un partido de 10 puntos. Sí, es verdad que estos partidos viajando juntos y aguantando, sin instrucciones para romper líneas y para pensar les vienen muy bien y los fortalecen. Pero no por eso deja de ser asombroso la enjundia y el despliegue con el que batallaron en el Monumental.

 

Ni ‘Pity’ Martínez; ni Enzo Pérez; ni Scocco, cuando entró y se tiro atrás; ni Nacho Fernández, cuando se centralizó, lograron sentirse cómodos en la guerra interior contra los dos leones. Además, con el balón al pie supieron temporizar, desesperar, comprar minutos. Santa Fe es un hueso jodidísimo de roer. Para River y para el que sea.

 

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Juan Fernando Quintero y los cerebros de River

River tenía la obligación y sabía del partido que le plantearía Santa Fe. Sabía, entonces, que para prosperar debía darle juego a sus cerebros y necesitaría de su inspiración. Por eso en el primer tiempo ‘Pity’ Martínez estuvo muy suelto, flotando, encargado de tirar puñales para romper el repliegue visitante. Y por eso Gallardo metió a Juan Fernando Quintero en el segundo tiempo para buscar herir cocinando desde atrás.

 

El cero a cero final, con muy pocas opciones de gol para el local, se explica también porque sus cerebros estuvieron desatinados. En el uno a uno Santa Fe fue fiero y acertado, pero River, cuando tuvo tiempo para pensar, pecó por impreciso e inconsistente. ‘Pity’ cerró un partido muy discreto, Enzo jugó siempre incómodo y Juan Fer, que recién entró nos regaló uno de sus destellos de niño prodigio, terminó inofensivo.

 

Contra equipos como Santa Fe, si las lámparas de los creadores no se prenden, pasa lo que hoy pasó en el Monumental.

 

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Termine con: En Colombia le comemos muchos a los técnicos extranjeros. 

 

Foto:

River Plate.com


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