Las tres claves del Real Madrid vs Bayern

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El Real Madrid, otra vez, es semifinalista. La expulsión de Vidal, injusta, cambió el rumbo de un partido que se hablaba en alemán. Cristiano Ronaldo volvió a comprobar que es un mutante. Acá las claves. 

 

 

El 4-2 es un espejismo.

Las cosas como son. En el tiempo regular, once contra once, el Bayern Munich fue mejor. Tuvo más arrojo y ambición. El 6-3 definitivo no debe hacernos olvidar a Arjen Robben. El holandés, en Alemania y en Madrid, volvió a ofrecernos su versión de extremo perfecto. Ya es obligatorio nombrarlo al hablar del alero paradigma de la última década. Tampoco está permitido olvidar la disposición del Bayern en Madrid, que aunque falló en el último cuarto, le recordó al futbolero que el futbol ofensivo es una idea que se lleva entre los huesos, con la que simplemente no se negocia. Anchelotti, como se le pide a los grandes, no llevó matices al Bernabeú: 4-1-4-1 asfixiante, centrales en la mitad de la cancha, atacar con ocho hombres. Gracias.

 

Y por último, no podemos olvidar que el Real Madrid semifinalista es un equipo que se permite la especulación (y en ella se siente cómodo). Zidane, en su casa, no tuvo problemas en aceptarse superado. Antes de la expulsión de Vidal, que cambió el partido, la foto del local fue un 4-5-1 confuso, replegado, calculador hasta el extremo. ¿Todo vale? Decida usted.

 

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C R I S T I A N O R O N A L D O.

Vamos a ser cortos porque nada nuevo podemos decir. Cristiano Ronaldo hacía un partido discreto, con poca participación y con malas decisiones en el área. Un partido mediocre. Hasta que espabiló y en modo depredador de área puso primero el 1-1, después el 2-2 y después el 3-3. Desperezarse en el minuto 76′ y hacer un hattrick está reservado para mutantes. Para bichos. Para configuraciones genéticas –CR9– que se dan cada siglo.

 

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Kroos y Casemiro y Modric

Y sí, tambien hay que hablar de la mitad de la cancha blanca. Lo mejor que hizo Zidane fue entender que el Bayern atacaría con muchos hombres por adentro, y entonces, al darle más libertad que siempre a Kroos, logró la mejor versión box to box del alemán (tres opciones claras desperdició Toni). Casemiro –dejando de lado que debió ver la roja– hoy volvió a ser el pulpo que le permite plasticidad táctica al Madrid. Gracias a su respaldo, Zidane pudo mutar de su 4-3-3 con Bale a su 4-4-2 con un Isco, que, aunque comprometido, no es un volante mixto. Cuando Zidane puso a cinco hombres en la mitad, Casemiro fue el pegamento. Cuando el Bayern, en los primeros 15 minutos de cada tiempo apretó a fondo el acelerador, el brasilero fue el freno de mano, impecable en el uno contra uno. Y para cerrar su show, asisitió a Cristiano para el 1-1. Modric jugó un partido del montón. O sea perfecto.

 

Pd: Sabemos que el árbitro influyó. Que sean otros los que hablen de él.

 

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Foto:

uefa


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