El Tolima tiene como tumbar a Nacional

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Estas son las conclusiones del partido con el que el Tolima se clasificó a la final. 

 

El triste planteamiento de Gamero 

 

A Gamero lo respetamos mucho y en Hablaelbalón celebramos este Tolima con el que nos ha sabido sorprender (y divertir). Su capacidad competitiva es innegable y resaltamos siempre su ambición por  jugar bien…  Por eso nos desconcertó  –y nos dio rabia– su planteamiento para esta  noche en Medellín.

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No entendimos nunca por qué carajos, con el marcador a favor y sabiendo que el Medellín tendría que salir y dar espacios, optó por mutilar su banda izquierda y mandó a chupar banca al venenoso Albornoz. No entendimos nunca por qué, en el partido más importante del semestre, le negó a los suyos jugar como más disfrutan y más hacen daño: con Villa por la derecha, Orozco de cerebro por la mitad y Albornoz por la izquierda.

 

Hoy, entonces, no vimos al Tolima alegre, vertiginoso en el último cuarto, amplio e incisivo. Muy por el contrario, con la inclusión de Robles para hacer un trivote en la mitad, vimos a un equipo largo,  que renunció a la pelota y que se defendió mal. Orozco tirado a la izquierda fue un verdadero desatino –por eso fue el primer cambio por Albornoz–  y entonces Villa y Ángelo, confundidos y aislados sin lanza larga por la izquierda, no entraron nunca en el partido. El Tolima no combinó nunca, no viajo junto y terminó consumido por la precaución excesiva de su entrenador.

Igual, más allá de lo de hoy, sabemos de lo que es capaz. Si Gamero es fiel a su idea, ¡qué se tenga Nacional!

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Los remiendos de Rescalvo

Después del muy pálido partido en Ibagué e impulsado por la necesidad de remontar, Rescalvo nos ido el placer de ver a Cataño desde el vamos. La figura fue la de siempre, 4-2-3-1, pero Parra fue al banco y Ricaurte acompañó a Didier en la primera línea de volantes.

 

Sin embargo, por el simple hecho de tener a Cataño y a Ricaurte en cancha el equipo no fue mejor. La idea era darles la oportunidad de juntarse, pero el problema fue que Ricaurte pesó muy poco jugando tan lejos del área y nunca pudieron asociarse en campo contrario. En el primer tiempo Cano volvió a ser el nueve solitario de Ibagué, Castro tampoco pudo entrar en el partido y Mauricio Gómez no logró solucionar la falta de juego que ha mostrado el equipo por izquierda; como Calle cuando ha jugado también él fue un fantasma.

 

Rescalvo fue hábil y corrigió. Para el segundo tiempo sacó a Gómez y metió a Caicedo para cambiar a un 4-4-2 con Cataño tirado a la izquierda. Hubo un cambió de propuesta. El equipo dejó intentar la combinación y se propuso ser más vertical para aprovechar las diagonales hacia fuera de los dos delanteros. Y Tolima comenzó a sufrir. Hasta que se le acabó el aire, Medellín jugó una buena media hora, hizo el gol de Castro y pudo haber liquidado de no ser por el gran arquero que es Montero.

Luego, en los penales, la suerte le pasó factura.

 

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Colombia: país de arqueros

Como ayer con Banguera, hoy con Montero volvió a quedar claro que en Colombia están volviendo a aparecer los buenos arqueros. En el primer semestre del 2018 irrumpieron tres arqueros jóvenes (Arboleda, Banguera y Montero) que, parece, tienen el fuero suficiente para comenzar a refrescar el arco de la Selección.

 

Álvaro tiene 23 años y hoy sacó la casta para, en el peor momento, sostener al Tolima. Luego fue él quien le adivinó el penal a Anchico y puso a sus compañeros en la final.

En Colombia están volviendo a regar el cultivo de los arqueros.

 

Termine con: Carta de amor para el calvo HP

 

Foto:

Futbolred


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