Nacional y Almirón se vararon en El Campín

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Estas fueron las 3 claves del partido de ida de la semifinal entre Huila y Nacional. 

 

Nacional plagió su peor versión

Para desgracia del espectador, esta noche en Bogotá Nacional hizo un partido muy parecido al aburrídisimo partido que jugó contra Colo-Colo en Medellín la semana pasada. Si bien Heliberton Palacios volvió a la titularidad y esta vez el extremo derecho no fue Valdimir sino Lucumí, lo que vimos fue una página repetida. Copy-Paste. 

 

Otra vez el equipo de Almirón volvió a ser el dominador absoluto de la posesión. Y otra vez el equipo de Almirón no supo qué hacer con la bocha, y no tuvo ni el ingenio ni el vértigo para romper la muralla del Huila. Los cerebros verdes, de nuevo, estuvieron a medias y ni Castellani ni Macenlly lograron quitarle los bostezos a esta fría noche de martes.

 

 

Lo paradójico de este asunto es que cuando se mira el banco del Nacional todopoderoso, faltan variantes. ¿Que estamos locos? No. Fíjense que no hay cómo variar el innegociable 4-1-4-1, no hay una opción clara para probar con dos delanteros y buscar que los planteamientos ultradefensivos como el de Colo-Colo y el del Huila sufran con más de una referencia en el área. Hoy Dayro, otra vez, volvió a ser un llanero solitario.

 

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Huila es incómodo… y ya

Huila hizo el negocio, socio. Lleno el Campín y salió vivo. Y se puede dar por bien servido. Hombre por hombre es peor que Nacional, pero colectivamente fue una roca infranqueable.

 

Hay que reconocer que Nacional fue un equipo desconocido, pero sería una injusticia de las grandes ignorar el esfuerzo defensivo que hizo el Huila. Craviotto paró un 4-4-2 organizado, diseñado para aguantar el juego interior de Macnelly y Castellani y escalonar las escapadas de los volantes por afuera y los laterales. Las más claras que tuvo Nacional —con excepción de un mano a mano que desperdicio Lucmí en el primer tiempo— fueron desde afuera y Banguera respondió en todas.

 

En ataque la cosa fue clara, y escasa: recuperar el balón en campo propio y jugar en largo con Duarte, que volvió a demostrar que es una fiera, hábil para jugar de espaldas y muy incómodo para cualquier central del fútbol colombiano.

 

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Almirón ¿Y los cambios?

Que a Nacional le faltó le chispa eso ya se dijo, pero al entrenador le faltó dirección técnica. Desde el primer tiempo quedó claro que ni Lenis ni Macnelly ni Castellani estaban en su día. El único que medio mostró cositas fue Lucumi. Por eso llamó la atención que, si no fue por un tema físico, Almirón hubiera decidido sacarlo a él y dejar en cancha a los otros tres.

 

De hecho, lo que más natural se antojaba era sacar a Lenis que estaba jugando por izquierda y meter a Vladimir. Almirón prefirió mochar a ‘Lucu’ y cambiar de banda a Lenis, que no pesó ni por allá ni por acá. Vladimir, aunque estuvo más de media hora en cancha, tampoco pudo conectarse.

 

El que sí conectó fue Aldo, que lastimosamente estuvo muy poco tiempo en cancha. Entró al 72 por Castellani y Nacional mejoró. Su claridad y su presencia abrieron el candado del Huila y los de verde (esta vez de negro) jugaron su mejor fútbol. Cinco minutos más y el partido se iba 0-1.

 

¿Si Castellani y Macnelly estaban tan fríos por qué dejar a un genio de este tamaño empolvándose en la banca?

 

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Foto:

Futbolete


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