Me verás volver

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El mercado de pases que se cierra ha estado especialmente glamouroso. Les traemos a las estrellas que, sí o sí, tendrán que brillar. 

 

Mientras las principales ligas europeas continúan con su apasionate curso, en Colombia esperamos con ansias que empiece la Liga Águila. Como siempre, el mercado de jugadores ha sido convulso y a manera de calentamiento les traemos un especial con loss jugadores que han vuelto a nuestro fútbol con la promesa y la obligación de enaltecerlo.

 

Jua Fernando Quintero 

Empezamos por el mejor, por la sorpresa más grata. Por la apuesta más grande. Por el más talentoso de todos. Sí, el que usted está pensando: Juan Fernando Quintero. ‘Juanfer’ es uno del los casos paradigma de la cantera del Envigado. A los trece años, en la afamada Pony Fútbol ya caminaba displicente, pegado al suelo, ya iba siempre unos segundos antes que el resto.

Un tiempo adelante, siempre.
Un tiempo adelante, siempre.

 

Hoy, a los 24 años, con el peso de Europa en las espalda (para bien y para mal), con un Mundial encima, llega para comprobarle al mundo fútbol que no es una promesa eterna. Como se demostró en el debut del Medellín, ‘Juanfer’ no ha venido a correr, ha venido a pensar, a ser el socio de todos, el arquitecto ofensivo de Zubeldía. El clásico número 10. Además, con él en cancha, el Medellín se volverá un infierno a balón parado: no hay en nuestro fútbol una pegada más envenenada. Su reto está en que esa misma cabeza que lo hace diferente adentro de la cancha, que lo pone un tiempo adelante, no lo marchite afuera de ella.

 

Ya no es el bebé que fichó (¿precozmente?) por el Pescara en el 2012. Ahora es un niño grande que deberá hacer mejor a Marrugo, a Hechalar, a Caicedo, al Medellín entero.

 

Juanfer ya sabe que es la gloria, hizo gol en un Mundial de fútbol. 

 

Dayro Moreno

Dayro ya no está en su primavera. Con 31 años, lo ha probado todo en el fútbol. Ahora, su desequilibrio, su rebeldía, se conjuga con experiencia y jerarquía. Lo han aplaudido (y abucheado) en rumano, en portugués y en castellano con acento mexicano, paisa, rolo, y costeño. Dayro sabe qué es el fútbol de élite y entre su clóset guarda la camiseta de la Selección. En definitiva, llega como una certeza.

Dayro vuelve a Nacional, pero su casa está en Manizales.
Dayro vuelve a Nacional, pero su casa está en Manizales.

Aunque su inteligencia lo hace ser un atractivo generador de juego, como mediapunta o segundo delantero, el Dayro que vuelve a Colombia está más para ser 9 de área (como su última versión en Millonarios) o extremo por ambos lados. Dayro es sinónimo de variantes: es un finalizador endiablado o una culebra con gol. En Nacional, si Borja sigue vestido de verde, lo imaginamos pegado a las bandas, tal como lo ha usado Pékerman en la Selección y como se hizo famoso en el Once Caldas y en el Junior (la dupla que hacia con Teófilo…¡mamita querida!).

 

Su ficha ha costado un cojonal. Solo el imperio verde podía contratarle. ¿Su obligación? Regularidad y goles. Muchos goles.

 

¿Se acuerda de este gol? Sí, claro que se acuerda. Qué brille en la Selección. 

 

Jefferson Duque. 

Dicen de Duque que no logró dar el gran paso. Que viene de capa caída y que su refuerzo ha sido sobrevalorado. Que con él hay que ver para creer. ¿Ver para creer? Es verdad que le fue mal en México, que jugó poco y en una temporada hizo cinco pobres goles. Pero, Jefferson es, simple y llanamente, una fiera, un depredador de área, un adicto al gol. Hacer goles no se olvida.

duquecali
No es “El Man es German”, es Jefferson Duque.

Con Jefferson el Deportivo Cali se ha hecho de un referente de área, en mayúsculas. No es un prodigio con los pies. No. No está para malabares ni bicicletas ni tacos supersónicos. No. A Duque lo trajeron para hacer goles y para nada más. Es fortísimo y audaz para jugar de espalda, bravo en el juego aéreo, pero sus más grandes virtudes son su velocidad mental para resolver en el área y su ferocidad para atacar el espacio entrando a ella. Es un genio para moverse en el último cuarto y, cuando se forja el espacio, frente a frente con el arquero, no inventa. Va muy bien por arriba y con él, los lanzadores del Cali (Roa, Cardona, Mayer Candel) se darán un festín.

 

En su última temporada en Colombia, literalmente, se cansó de hacer goles. 

Aldo Leao

Empezamos la lista con un volante y la cerramos con otro. Leao vuelve a casa, pues, aunque le duela a los santafereños, fue en Nacional donde se consagró como volante de altísimo vuelo. Tras siete años de cobrar por su talento en pesos mexicanos, con 35 años, viene a ser uno de los “caballos” de Atlético Nacional. Su contratación, incluso en el imperio verde, ha causado excitación.

 

Pekerman no podido remplazar a Leao. Le llamará.
Pekerman no podido remplazar a Leao. Le llamará.

 

Porque Leao es un volante extraño, un número 8 diferente que, al reconvertirse a volante mixto interior, se hizo mejor. Cuando Pékerman lo llamó a la Selección, el país se maravilló con su inteligencia. El talentosísimo costeño que le pagó por varios semestre la boleta a los hinchas de Santa Fe, con la Selección, se consolidó como un genio de este juego. Con los años, inteligente como es, ha sabido valerse de su experiencia para contrarrestar el despliegue que ya no tiene con sapiencia posicional. Como Quintero, Aldo ve más posibilidades que el resto y las ve más rápido.

 

Leao entra en esta lista de rockstars porque a su maestría posicional le suma una creatividad extraña en los volantes cinco. El samario camina con un puñal debajo del brazo, es un filtrador excepcional.

 

Un hincha agradecido le ha hecho este video para bienvenirlo. 

 

 

 

 


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