Llegó el fin de la miseria del Milan

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El Milan de los últimos años es solo decepciones. Le contamos por qué el de esta temporada puede ser la excepción.

 

Tercero, octavo, décimo, séptimo, sexto: ese ha sido el Milan de las últimas temporadas, un condenado que iba en camino de convertirse en un equipo de mitad de tabla. La situación cada año era peor y, a pesar de los esfuerzos, no había síntomas de mejora. Por eso, para darle el giro a la tuerca, el 13 de abril de 2017 el grupo financiero de Don Silvio Berlusconi vendió el 99.9% de las acciones del club al grupo Rossoneri Sport Investment Lux comandado por el magnate Li Yonghong. Así arrancó este cuento chino.

 

Al principio, la venta del Milan a los chinos no fue una noticia agradable. Se sintió como un atentado a la mística italiana de un barco que por más 30 años estuvo comandado por Adriano Galliani e ‘Il Cavaliere’ Berlusconi. Muchos románticos querían que el club siguiera siendo italiano en todo el sentido de la palabra, pero Silvio fue audaz y lo dejó en mejores manos (más opulentas, por lo menos).

 

La firma de Yonghong fue suficiente para que las cosas comenzaran a cambiar de inmediato en la Casa Milan. La organización administrativa cambió casi en un 100%. La única que sobrevivió fue Bárbara Berlusconi que como CEO del Milan demostró una gran capacidad para firmar buenos contratos con grandes patrocinadores. Además de ser la hija del patriarca, Bárbara fue clave para que el Milan se mantuviera a flote en las peores.

 

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En términos de mercadeo los chinos también dieron un golpe sobre la mesa. El manejo de redes sociales, el seguimiento y la presentación de los nuevos fichajes, así como la transmisión gratuita de los partidos amistosos vía Facebook Live han sido estrategias inteligentes para reavivar la ilusión de los miles de seguidores que sueñan con que “esta vez sí va a ser diferente”. Después de muchos años, el Milan de los chinos quiere trabajar en el fortalecimiento de la relación del hincha con el club.

 

Deportivamente también se están haciendo bien las cosas. La estructura de divisiones inferiores se fortaleció con la llegada de dos jugadores icónicos. Gennaro Gattuso asumió como director técnico del equipo Primavera y Christian Abbiati será el nuevo manager del club. De igual manera, la reafirmación de Montella como entrenador del primer equipo es un gran acierto. El título de la Supercopa italiana y la clasificación a Europa League con una plantilla excesivamente limitada fueron logros suficientes para que los nuevos dueños confiaran su proyecto al italiano. Creen que con más y mejores herramientas Vincenzo no los defraudará.

 

Por esto último han traído a Marco Fassone y Massimiliano Mirabelli, dos viejos zorros del fútbol italiano, que desde la dirección deportiva han sido los encargados de fortalecer la plantilla. Y hasta ahora no lo han hecho mal. El hincha rossonero ve los nombres que han llegado este verano y puede mirar con ilusión al futuro. La llegada de Mateo Musacchio, Franck Kessié, Ricardo Rodríguez, André Silva, Fabio Borini, Hakan Calhanoglu, Andrea Conti, Lucas Biglia y el gran fichaje Leonardo Bonucci han hecho que los medios especializados vuelvan a mirar a Milan, y que los hinchas sueñen con el renacer de su equipo.

 

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Desde la llegada de Zlatan Ibrahimovic y Robinho a principio de esta década en San Siro no se respiraba tanto optimismo. Todos los refuerzos son jugadores de calidad y que vienen de ser piezas clave en sus anteriores equipos. Además, todavía pueden caer más sorpresas. Fassone y Mirabelli han dejado claro que el mercado aún no ha terminado.

 

Si bien es cierto que el Milan de antaño malacostumbró a sus seguidores trayendo a los mejores de los mejores, no se le debe exigir a esta nueva administración traer megacracks ya consolidados. Primero, el equipo no va a jugar Champions esta temporada y todavía no es la opción atractiva que solía ser; y segundo, ya hay proyectos billonarios como el del Manchester City que han demostrado que los fichajes gordos no garantizan el éxito. El Milan debe apostar por jugadores emergentes y de gran proyección que se casen con el proyecto.

 

 El Milan tenía mucho que cambiar y su campaña de fichajes es inteligente. No tenían que comprar un jugador de 100 millones sino hacerlo en varios jugadores, que es precisamente lo que han hecho. Los que han llegado son más que adecuados

Carlo Ancelotti

 

Hay motivos para alegrarse. Las grandes competiciones y los grandes rivales ya lo echan de menos. Estamos ante el renacer de un grande que va por buen camino, pero hay que tener paciencia. Los procesos son largos, necesitan tiempo (y resbalones) para afianzarse. Que los títulos inmediatos, o la falta de ellos, no empañen el esfuerzo que se está haciendo.

 

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Foto:

El Universo


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