No puede ser, Osorio

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La opinión de los columnistas no refleja necesariamente la de Hablaelbalón.

 

Al profe Osorio parece que se le rompió el reloj de la casa, no sabe qué día es e ignora que en menos de tres meses estará en el mayor reto de su carrera a merced de las mejores selecciones del mundo. Parece que aún no entiende que la prensa mexicana está esperando otra hecatombe —como el vergonzoso 7-0 con Chile— para escupirle en la cara y gritar con orgullo que siempre tuvo la razón. Que Juan Carlos nunca tuvo los pantalones para manejar el “gran” fútbol mexicano y que por su culpa no ganaron el Mundial. 

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Sus declaraciones más recientes fueron un incomprensible pedazo de carne fresca que alimentó a sus (muchos) opositores. Después de una seguramente excitante reunión con Sir Alex Ferguson, al ser preguntado si renovaría su contrato, dejó caer: “Me gustaría continuar, pero he sido contactado por otras federaciones y tengo sentimientos por otros lugares”. Vaya torpeza. 

James Rodríguez

 

Ni en Colombia (por ahora) nos interesa saber que quiere remplazar a Pékerman ni a los mexicanos enterarse de que está sentado en el trono de la Federación Mexicana de Fútbol porque le toca. Acá, aunque estemos medio dubitativos con el viejo, aunque el juego de la Selección sea alarma nacional, solo pensamos en Polonia, Senegal y Japón. En México, en donde le pagan un muy buen sueldo, y se las están arreglando para no morirse de nervios por el jodido grupo que les tocó, esperan que Osorio esté pensando en el Mundial (con ellos) y no en sus prominentes planes a futuro. 

 

Que en Colombia lo recibiríamos con los brazos abiertos y que acá hay muchos enamorados de su método no es un secreto. Como tampoco es un pecado que en sus noches de insomnio se imagine dirigiendo a su país. Pero atreverse a decirlo en público a menos de 100 días del Mundial —cuando todo el mundo espera cabeza fría y lucidez—  es una falta de respeto, sobre todo con sus jugadores. Es como si ad portas de su matrimonio su esposa le hubiera dejado saber que está contenta, pero que tiene unos arrocitos en bajo que todavía no ha podido olvidar. 

 

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Y como si la papaya no hubiera sido lo suficientemente grande, esta semana su preparador físico siguió dándole cuerda al tema. Jorge Enrique Ríos le dijo a Fox Sports Radio que el sueño de Juan Carlos y de todo su equipo era dirigir a Colombia. Tal fue el revuelo que Osorio tuvo que salir a bajar el tono y dijo que el periódico inglés que publicó la entrevista lo había malinterpretado. Afirmó que le encantaría seguir, pero el daño ya estaba hecho y la herida abierta. Que las palabras tienen poder y se pagan caro es algo que alguien con su inteligencia debería saber.

 

La cuestión, pues, no es entrar en el juego pueril de la prensa mexicana y dudar de su profesionalismo y entrega. Simplemente creo que no puede ser, y es una pena, que un hombre de la audacia de Juan Carlos Osorio, que se ha preparado como pocos para lo que se le viene encima en menos de tres meses, se permita este tipo de errores no forzados.

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Blu Radio


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