Once Ideal de la Liga Águila 2017-1

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¡Metimos la cucharada! Nos arriesgamos a hacer un once ideal con lo mejor que vimos este semestre en la Liga Águila. ¿Quién nos faltó?

 

Arquero:

Franco Armani (Nacional)

Lo de Armani es de locos. Semestre a semestre nos sigue sorprendiendo. Entre todos los responsables, él es el más responsable de que Nacional haya salido campeón. Sus atajadas contra Millonarios y Cali valieron un título. ¿Para cuando la nacionalización, Franco? (¿No éramos un país de arqueros?)

 

Lateral Izquierdo:

Deiver Machado (Millonarios)

Russo lo sacó del letargo y lo puso a correr. Deiver volvió a demostrar que es bueno para defender y buenísimo para atacar. Es muy peligroso: rápido, regateador, juega bien en campo contrario, suele tirar buenos centros y tiene un potente remate al arco. Si aprende a decidir con cabeza fría en el último cuarto, nuestra liga se le va a quedar corta.

 

Lateral Derecho:

Luis Manuel Orejuela (Cali)

Lo de este muchacho no es nuevo. Cuando Helibelton Palacios fue convocado a los Juego Olímpicos de Río, Yepes puso a un tal Luis Manuel Orejuela en el lateral derecho. Hoy la cosa se cae por su propio peso. Orejuela, siendo lateral, es el bastión ofensivo del Cali. Rapidísimo, fortísimo, técnico, solidario y con mucho arrojo y  gol. ¿Qué más se le puede pedir a un lateral?

 

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Centrales:

Andrés Cadavid (Millonarios)

Los defensores de Cadavid siempre han dicho que, aunque no para un balón, es metelón, intenso y suda la camiseta. Bueno, pues este semestre no solo fue metelón, intenso y sudó la camiseta, también hizo goles importantes (3) y sostuvo al equipo en los momentos más difíciles. Sus palabras después de caer contra Nacional se grabaron para siempre en el corazón de los hinchas azules.

 

Germán Mera (Cali)

Intente olvidar la nefasta final que jugó. Si lo logra tendrá que reconocer que este señor jugó un grandísimo torneo. Solo con un central de tal oficio y jerarquía se hace posible que un equipo suelte a sus laterales como lo hace el Cali. No hubo un jugador que interceptara más balones ni que ganara más duelos aéreos que Germán. Además, fue implacable en ambas áreas: le hizo gol al América y abrió la cuenta contra Nacional en la final.

 

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Volantes de marca:

Mateus Uribe (Nacional)

Estuvo de malas y jugó poco por temas físicos, sin embargo, después del partidazo que se jugó en la segunda final sacarlo de este once sería un sacrilegio. Sin miedo a exagerar, de él se puede decir que es el mejor jugador de nuestra liga. Es dinámico, solidario, polivalente, fuerte en marca, tiene gol, es rápido para contragolpear y técnico para jugar. Lo tiene todo.

 

Víctor Cantillo (Pasto)

Quizá estemos siendo injustos con jugadores como Henry Rojas, Andrés Pérez o John Freddy Duque que también merecerían estar acá. Sin embargo, el que vio al Pasto de Flabio Torres sabe de qué le estamos hablando. Este equipo fue un placer para el espectador, su juego de posesión fue algo impropio de nuestro fútbol. El gran responsable de esto se llama Víctor Cantillo: un volante organizador con una técnica excelsa y una precisión maravillosa. Fue el jugador en toda la liga que más pases intentó y el que más pases completó (1140; 88% de precisión).

 

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Volantes ofensivos:

Juan Camilo Hernández (América)

Estamos convencidos de que el ‘Cucho’ rinde mejor de delantero, pero aun así nos fue imposible dejarlo por fuera. Piense que apenas tiene 18 años y que cuando su equipo parecía muerto contra el Pasto entró e hizo el gol. Después, en ambos partidos contra el Cali, cuando los demás se escondieron, él —jugando de volante— cogió la batuta y se inventó todo lo que estuvo a su alcance para meter a la ‘Mecha’ en la final.

 

‘Juanfer’ Quintero (Medellín)

Es frío como el que más, el Medellín pagó cara su irregularidad, pero si todavía creemos que el fútbol debe ser un espectáculo, ponerlo acá es una obligación. Juan Fernando Quintero fue el arquitecto de un Medellín estético que nos hizo creer que podía derrocar a Nacional. Así, gordito, lento y displicente —como si levitara— hizo ocho goles y dio seis asistencias. Los genios son así.

 

Nicolás Benedetti (Cali)

La fatídica derrota contra Nacional dejó ver cuán importante era Benedetti en el esquema de Cárdenas. Sin Nicolás el Cali no pudo ser dueño del balón; sin Nicolás, Duque es casi inservible y Sambueza parece cojo. Faltó su asociación, su juego en corto, para poder pesar en campo de Nacional. Este semestre terminó de consolidar a una de las más grandes promesas de nuestro fútbol.

 

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Delantero:

Cristian Martínez Borja (América)

Ya Dayro ha ganado mucho. Salió goleador y salió campeón. Esta se la vamos a dar al percherón que tiró del América durante todo el semestre. Aunque su rendimiento bajó después del todos contra todos, su influencia fue capital para que la ‘Mecha’ se metiera entre los ocho y comenzara a sacarle ventaja al descenso. De los 27 goles que hizo el América, en 15 hubo participación directa de este señor (nueve goles y seis asistencias). Este semestre Cristian afinó la definición y demostró que pocos delanteros juegan tan bien de espalda como él.

 

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