Que Nacional lidere un paro de futbolistas

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La Dimayor nos trajo a un punto de no retorno. Este calendario es inviable. Los jugadores de Nacional deben poner contra la pared a los dirigentes.

 

El Atlético Nacional de Henríquez, Bocanegra y Armani hace tiempo se ganó un lugar privilegiado en el fútbol colombiano. Lo que ha hecho este equipo en los últimos años en la cancha merece un relato especial. Pero ahora también puede pasar a la historia por ser el equipo que se le paró en la raya a la Dimayor como nadie se había atrevido.

 

Con contundencia, dignidad y entereza, el equipo más poderoso del país puede liderar una cruzada que puede ser espinosa y compleja, pero que es necesaria. Nadie más que Nacional tiene los recursos, la autoridad futbolística y moral y el poder negociador para presionar a la Dimayor; y por fin cambiar un calendario que por donde se le mire es indefendible, incómodo y anti-técnico.

 

Henríquez, como capitán de Nacional, habló en Caracol Radio y Blu Radio esta semana y fue contundente: “Nosotros vamos a jugar el torneo hasta el 10 de diciembre. Punto”. Andrés Cadavid, capitán de Millonarios, junto a otros jugadores, apoyaron en sus redes las declaraciones de Henríquez. Los jugadores se sienten atropellados. Otra vez atropellados. Desde el año pasado, en un documento fechado el 19 de octubre y firmado por Acolfutpro, el gremio de los futbolistas le extendió esta preocupación a la Dimayor y el pedido que para el 2017 se diseñara un calendario más amable y que no se extendiera hasta finales de diciembre. La Dimayor les dio su palabra.  Pero como vemos, terminó pasando lo de todos los años.

 

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Oportunista y torpe la Dimayor, sacó el paro de Avianca como excusa. Una bien mala además. Sin paro de pilotos Santa Fe fue campeón el 18 de diciembre del 2016. Y este torneo, como estaba programado en la página de la Dimayor, era imposible que terminara antes del 10 de diciembre.

 

Es obvio que los dirigentes no hacen trabajar más de la cuenta a los jugadores y abusan de su descanso con mala fe. El tema es que son presos, y responsables, de un calendario impresentable e insostenible. Como se les agotan los trucos de magia, este año pasará lo de siempre: un equipo no podrá disputar todos los torneos con sus armas más valiosas. Como le pasó el año pasado a Nacional cuando tuvo que jugar la semifinal de Liga con un equipo juvenil, este año al Junior se le cruzará la semifinal de Copa Sudamericana con los cuartos de la Liga. Comesaña, como Rueda, tendrá que hacer malabares.

 

En los últimos años todos los equipos que han jugado copas internacionales han tenido que hacer piruetas. El calendario no respeta el descanso de los jugadores y no promueve la participación internacional de nuestros equipos.

 

El debate, como era de esperarse, ya se individualizó y se convirtió en un conflicto de intereses. Nacional no iba a llevar a cabo esta afrenta el año pasado mientras jugaba el Mundial de Clubes. El Junior no la va apoyar ahora con la posibilidad de hacer un triplete histórico. Es entendible. Cada uno defiende su parcela y barre para su casa. Pero el espíritu del problema es otro. Acá no importan los nombres ni los colores: se trata de mejorar nuestro fútbol.

 

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No tengo nada en contra de este Junior. Me parece un equipo sensacional. Lo siento si debe ser la víctima visible de un problema que debió explotar hace mucho. Lo siento por ellos, pero que el torneo se suspenda para que los jugadores tengan sus prometidas vacaciones. Es lo mejor para la Liga.

 

La Dimayor ya dijo que no se sentará a hablar con la agremiación de futbolistas. Hablan de chantaje y afirman que Nacional no es nadie para reclamar, pues: “Ha sido el club más beneficiado”. Lo de Perdomo es patético. La responsabilidad mínima de la Dimayor con equipos como Nacional, que en el 2016 tuvo que jugar más de 80 partidos, es facilitarle la preparación de partidos claves. Nada más provechoso desde cualquier punto de vista que un equipo colombiano luche por ser el campeón de América.

 

Las declaraciones y las actitudes del jefe de la Dimayor no muestran una disposición de diálogo. Seguirán abrazados al esperpento de calendario que tenemos. A nuestros jugadores no les queda otro remedio que presionar y parar. Si tantos gremios atropellados en este país (campesinos, profesores, conductores de camiones) paran sus actividades para exigir condiciones mínimas, ¿por qué los futbolistas no pueden hacerlo?

 

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En Alemania juegan 34 partidos de liga. En España, Italia e Inglaterra, 38. En Colombia, mientras tanto, se juegan 52 fechas ¡52! Hay que ser demasiado obtuso para seguir defendiendo este calendario. Con 52 partidos, más Copa Águila, torneos internacionales y descanso en mitad y fin de año, es normal que todos los años haya líos, cruce de horarios y conflicto de intereses. Es normal que nuestros jugadores digan basta.

 

Sigan así Henriquez y compañía. Ni un paso atrás. Párense en la raya y presionen hasta las últimas consecuencias. Pasen a la historia como los jugadores con carácter que tuvieron que quitarse los guayos y hacer el trabajo que los dirigentes no pudieron. El próximo año es de mundial y el tema será peor. Es preferible damnificar un torneo para darle paso a un progreso real. Piensen en el futuro de nuestro fútbol. ¡Adelante!

 

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Foto: futbolete.com


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