Siete peticiones futboleras para el papa Francisco

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 Vino el papa a Colombia y los futboleros no podíamos quedarnos por fuera. Estas son siete humildes peticiones a Francisco, el papa más futbolero de la historia. 

1.Por favor, Francisco querido, que Paolo Guerrero termine su gesta, su mito, y clasifique a Perú al Mundial. Mire usted que lo digo pensando en los peruanos, en puro amor al prójimo. ¿Que le debe ganar a Colombia en la última fecha en Lima? No importa, adelante. Paolo es uno de los suyos, un guerrero. Santifíquelo con Rusia 2018.

 

2. Dele Bergoglio, esto se lo pido porque solo usted puede hacerlo. Sí, adivinó, le oro por el profesor Wenger, santidad. Y ojo que soy considerado, no abuso, no le pido que le conceda la Premier, nisiquiera la Europa League. Con que su Arsenal le gane a los grandes… va más fácil, con que Wenger le gane todo a Mourinho me basta. Arsene es otro de los suyos, cree en la austeridad, pierde por la austeridad, muere en la austeridad. No merece ni una burla más.

 

Disfrute la historia de Paolo: El camino del Guerrero. 

3. Vamos, Francisco, no se permita dejar afuera de su último mundial a Messi. Que estaría mal visto por Dios si ora con la camiseta puesta, que no se le tiene permitido, lo entiendo… Pero vamos, Francisco, que Leo esté en Rusia. El Mundial sin él es como la misa sin vino, y sin ostias, y sin feligreces. Es dejarse ganar del diablo, Francisco.

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4. Esta le va a quedar fácil, santidad. Castigue al PSG. Condene su arrogancia, su despilfarro, su “todo se puede”. Es que se han ido creyendo Dios, los jeques y la grandes marcas del fútbol. Como si el mundo, en forma de balón, les perteneciera. Es fácil: les regala la Liga francesa (esa se la gana hasta su San Lorenzo), les permite soñar en Champions y, diga usted en semifinal, bum, les roba el pastel, los baja del pedestal, del cielo a la tierra. Con una goleada. Con Neymar llorando a lo David Luiz. 

 

5. Ya sé que Falcao no cree en usted, santidad. Ni en la Virgen, ni en los santos (bueno, quién sabe si en Juan Manuel). Que su devoción se reduce a Jesucristo. Pero vamos, Francisco, al Tigre ya se le ha sabido castigar. Tres lesiones de rodilla le han caído del cielo, la última lo privó del mundial. No es mucho pedir que hable con Dios para que el azar lo deje en paz. Que no se lesione. Que juegue un mundial. Mire que él siempre dice que “toda la gloria es de Dios”.

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6. Esta va por otro colombiano, ya que le caemos bien. Es un tipo que trabaja, que labra el campo, que se acomoda a la adversidad sin reclamos y sin achiques. Se llama Juan Carlos Osorio, y es muy creyente en Dios. A veces se le sale un motherfocker, pierde la cabeza, pero la decencia no la negocia. Sé que la venganza no es cosa de Dios, Papa Francisco, pero permítale la redención a Osorio: que cada uno de los matones mexicanos, despacio, se traguen sus palabras, sus tomates, sus putazos.

7. La última, Pontífice, la última. Ya que usted cura a los enfermos, devuelve esperanza a los desesperanzados, ayúdenos con Iniesta. Dele un año más. Una temporada más. Que de aquí hasta el final de Rusia, sin lesiones, sin obstáculos, vuelva a flotar en paz, otra vez impredecible, otra vez erótico. Esto va en serio: que la armonía celestial, la gracia de Dios, siga manifestándose, un ratito más, en su croqueta imposible, en su giro sobre el eje, en su tiempo adelantado.

Amén, Francisco. Y gracias por venir.

Despídase de Francisco con: El Boxing Day, el rito más linda del fútbol. 

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El Tiempo


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