Toda la verdad sobre la fea lesión de Mohamed Salah

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La opinión de los columnistas no refleja necesariamente la de Hablaelbalón.

 

El Real Madrid ganó su tercera Champions en línea y lo hizo como sabe: a punta de jerarquía. El resultado no refleja lo que fue el trámite. Zidane y sus muchachos tuvieron que sufrir mucho y, si se quiere, la diferencia de dos goles podría explicarse por dos errores groseros del arquero del Liverpool y una lesión.

 

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De hecho, el análisis más objetivo debería reconocer que los ingleses arrancaron mejor. Mucho mejor. El punto de inflexión más contundente —incluso más que la primera macana que se mandó Karius— llegó al minuto 24, cuando luego de un choque con Sergio Ramos, Mohamed Salah cayó mal y se jodió el hombro. El egipcio intentó seguir, pero no pudo y cinco minutos después, llorando como un crío, tuvo que irse al hospital. Y el partido dio un vuelco…

 

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El Liverpool perdió a su mejor hombre de ataque y el Madrid se liberó de su peor amenaza. La disposición de ambos equipos cambió y psicológicamente los de rojos se vinieron abajo. Los números son desgarradores. Durante los 25 minutos que Salah estuvo completo en cancha, el Liverpool probó nueve veces al arco; sin él, durante el resto del primer tiempo, no volvimos a ver a Navas. Antes de su salida, los Reds habían hecho 56 toques en el último tercio, contra 21 del Madrid; luego, sin ‘Mo’, en los 20 minutos restantes hicieron uno solo (sí, UNO, no está leyendo mal) contra 65 del Madrid.

 

La lesión de Salah, sin duda, fue un game changer. Eso nadie lo discute. Lo que sí roza con la payasada extrema es salir a decir que hubo malicia estratégica de Ramos. Son miles y miles los tweets que hablan de una intención manifiesta del central del Madrid de lesionar a Salah. El sensacionalismo inglés no ha tardado en sacar lo peor de sí y ya hay expertos de la MMA analizando la jugada y acuñándole a Ramos una llave de judo. La ola se ha hecho gigante, puesto que además se habla de que el Faraón podría perderse el Mundial. En Egipto, por ejemplo, ya se ha hecho popular la historia de un abogado que supuestamente demandó al español por un millón de euros.

 

Por las consecuencias, pero sobre todo por  el “responsable”,  las teorías de conspiración han llegado demasiado lejos. ¿Qué sería de todos esos mezquinos si, en vez de Sergio Ramos, hubiera sido el pequeño Modric el que hubiera provocado la caída de Salah? Y es que les garantizo que como Sergio, cualquier otro jugador del Madrid, y del Liverpool también, hubiera ido a chocar a muerte en esa situación. Forcejeos como ese hay cincuenta por partido, y si hubieran sido cualquier otro el que cayó encima y cualquier otro al que le cayeron encima, nadie estaría diciendo nada. ¿Y si en un tiro de esquina el lesionado hubiera sido Karius, qué? ¿Cuál sería la teoría?

 

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A Ramos lo condena su reputación. Porque no es un santo, porque es una máquina despiadada de competir, no le come a nadie, es hablador y está lejos de ser el príncipe que es Iniesta. El capitán es un caracortada de los que se necesitan para competir en la élite. Su espíritu es el del Real Madrid y sin alguien como él, sin su resiliencia, las dos Champions contra el Atlético se habrían quedado en manos de otros. Formas de ser en la cancha hay muchas, una más populares que otras. La de Ramos es antipática, pero nadie cosecha lo que él ha cosechado a punta de ser un simple “carinciero”.

 

“Es que le enganchó el brazo”. Sí, se lo enganchó, pero el que sostenga que esa situación es atípica en el fútbol es porque esa final de Champions fue el primer partido que vio en su vida. Fue falta, pero estamos hablando de un juego de contacto en el que las faltas hacen parte del libreto y las lesiones siempre son una posibilidad. Una situación que es recurrente con un desenlace que también lo es, nada más. Los jugadores se lesionan y no solo tras faltas malintencionadas. De hecho, se dice en el fútbol, que las peores lesiones ocurren solas.

 

Las redes sociales están llenas de memes y mensajes que de manera infantil le dan el premio al mejor jugador de la final “porque lesionó a Salah”. Ante eso solo puedo imaginarme los entrenamientos previos a la final. Pienso en un ejercicio de repetición en el que Ramos, ante la mirada atenta de Zidane, uno tras otro, hasta lograr la perfección, va lesionando con la misma llave a un grupo de sparrings del equipo juvenil. ¡Ja! Si el objetivo era lesionarlo, mejor una patada a la rodilla, ¿no?

 

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Foto:

Express.co


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