También hay cosas tristes detrás de la llegada de ‘Teo’

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Empezó la Liga y hubo fiesta en Barranquilla. El Junior salió al nuevo césped del Metropolitano y arropado por más de 30.000 hinchas, al compás de sus grandes contrataciones, goleó 3-0 a La Equidad. Y no solo fue el resultado contundente, el equipo mostró un juego prolijo y fluido, estético, algo que no se veía desde los mejores días de Alexis Mendoza. El hincha volvió a ser feliz y para el futbolero colombiano quedó claro que si este año algún equipo puede competirle a Nacional, ese es el Junior de Barranquilla.

 

El equipo venía desahuciado y una sola ventana de transferencias fue suficiente para reanimar a un muerto. Nunca en su historia el Junior había hecho un desembolso tan grande. Al día de hoy, si se logra concretar la llegada de un lateral izquierdo de peso, el once del Junior es intratable.

 

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Al rocambolesco fichaje de Yimmi Chará (por el que se pagaron 4,5 millones de dólares) se sumaron las llegadas de Jorge Arias y Rafael Pérez, dos centrales de alto vuelo; Marlon Piedrahita, un lateral derecho de los buenos que hay en nuestro fútbol; Víctor Cantillo, la revelación del torneo pasado; y otros nombres prometedores como los juveniles Luis Díaz y Juan Sebastián Herrera y el volante uruguayo Matías Mier. Todos ellos, sumados a los buenos jugadores que ya estaban, configuran una plantilla que es la segunda mejor, si no la mejor, del país.

 

Y luego está lo de ‘Teo’ que merece un párrafo aparte. Es el nuevo alcalde de Barranquilla. Contra La Equidad fue evidente el impacto que tiene en nuestro fútbol la calidad de un jugador que —por talento— podría (y debería) estar jugando la Champions League. Por fuera de la cancha podrá ser lo que sea, pero adentro es un genio; juega bien de espaldas al arco, se tira a las bandas, aparece por adentro, hace mejor a sus compañeros, encara, filtra, tiene gol. ‘Teo’ lo hace todo bien. Para el futbolero colombiano es un completo lujo, una oportunidad, poder ver semana a semana a un jugador de estas proporciones. No hay otro como él.

 

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Sin embargo, dentro de toda la euforia también hay espacio para el mal sabor. La inversión fue millonaria, no solo en jugadores, también en mejoras al estadio y en incentivos para promover la venta de abonos. Todo esto habla de un club con un músculo económico notable, impropio de nuestro fútbol y más cercano a un club mexicano o a uno de los dos grandes de Argentina. Plata hay, y mucha. Este año Junior va a ser animador de esta liga, de eso no hay duda. Lo triste es que, si se hicieran bien las cosas, podría ser animador de esta y de todas las ligas. Un equipo con esa hinchada, con ese estadio y con ese respaldo económico debería estar peleando año a año por Copa Libertadores. Sin embargo, así las cosas, la historia ya nos ha enseñado que cuando pase la euforia por ‘Teo’, cuando haya terminado la fiesta, todo volverá a la normalidad y la resaca de la tremenda borrachera que han sido estos últimos días será más despiadada que nunca.

 

Sabrá el diablo si toda esta inversión obedece a intereses políticos de los Char en el año previo a las elecciones, lo que sí sabemos es que, sea cuál sea la razón, es una lástima que a uno de los equipos más importantes de este país lo manejen como si fuera una tiendita de barrio.

 

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Foto:

MedioTiempo


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