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Jorman Campuzano, el responsable del gran debut de Nacional en Libertadores

2018-11-22T19:18:53+00:00 27 febrero, 2018 |

Psicólogo en desuso, editor aficionado y futbolista recontra frustrado.

3 minutos de lectura

Nacional ama la Libertadores. En su debut ganó 0-1 contra Colo Colo y aunque no fue una maravilla,  el trabajo de Almirón ya comienza a verse.

 

No fue un partido perfecto

 

Con el diario del lunes, con el resultado en la mano, se podría decir que Nacional hizo un partido perfecto. Tácticamente estuvo muy bien, sin embargo también hay que decir que en el primer tiempo el equipo mostró una cara pálida.

 

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El planteamiento inicial fue inesperado: un 3-4-3 en el que sorprendió la posición de Macnelly. Los centrales fueron Henríquez, Braghieri y Aguilar; por las bandas estuvieron Helibelton y Delgado; en la mitad se pararon Bocanegra —solo en la labor defensiva por adentro— y a su lado Macnelly, flotando libre por todo el mediocampo. Los de arriba se vieron improvisados: Rentería en punta y un poco más retrasados, jugando por adentro, Lucumí y Vlacho.

 

Por los nombres no dio la sensación de que Nacional fuera a esperar, pero la fiereza de los chilenos y la imprecisión en la salida llevó a que el equipo no lograra jugar nunca en campo contrario. Fue extraño ver a Bocanegra tan errático, se le vio lento y perdió varios balones en zona roja. Quizá estuvo muy solo, pero Colo Colo ganó todas las segundas jugadas en la mitad del campo. A los centrales y a los carrileros también se les vio imprecisos en la salida y algo de suerte hubo en que los chilenos no supieran cómo aprovechar con contundencia las pérdidas.

 

En ataque simplemente no hubo nada. A Macnelly se le vio desubicado jugando tan lejos del área, el balón le llegó poco y cuando lo tuvo no encontró socios. Vladimir y Lucmí parecían pollos sin cabeza, apenas Nacional recuperaba ellos arrancaban como locos hacia delante. Muchas ganas, pero poco fútbol.

 

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Jorman ganó el partido

Para el segundo tiempo a Almirón se le prendió el bombillo. Metió a Castellani por Lucumí y paró un 3-5-2. Con el argentino en cancha, Macnelly encontró un socio. El equipo se paró mejor y la pelota navegó más cómoda. El único que siguió perdido fue Bocanegra y Almirón se lo hizo saber: lo sacó por Campuzano…

 

…Y ocurrió la magia. El niño entró inspirado. Recuperó balones, limpió jugadas y tácticamente hizo de Nacional un equipo infranqueable. A su alrededor, Macnelly y Castellani se sintieron cómodos, incluso cumpliendo con un rol defensivo. El 3-5-2 se hizo clarito y Colo Colo no volvió más.

 

Eso sí, ofensivamente no se vio mucha intención. El gol llegó en una contra. Jorman recuperó, cabalgó, temporizó y filtró para que Vladimir hiciera lo que mejor sabe hacer: golazos. Después la vida siguió igual. Nacional se metió atrás, compacto, y esperó a que se agotará el reloj.

 

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Sin carrileros no hay vida para Almirón

 

El que vio al Lanús de Almirón sabe que al argentino le encantan los puñales por las bandas. Por eso llegó Helibelton y por eso llegó Delgado. Ninguno ha cumplido con su promesa.

 

La idea de jugar con varios volantes por adentro es abrirle los caminos a los carrileros, pero si estos no pasan y no se pronuncian en campo contrario, el equipo queda descompensado en ataque. Contra Colo Colo, Nacional, honestamente, hizo muy poco de mitad de cancha para arriba.

 

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Foto:

La República

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