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Es oficial: Nacional ya tiene un competidor

2018-11-22T19:52:48+00:00 30 julio, 2017 |

Psicólogo en desuso, editor aficionado y futbolista recontra frustrado.

3 minutos de lectura

Junior planteó un partido inteligente y dio un golpe sobre la mesa del campeón de América. Estas son las tres claves del partidazo que vimos en el Metro.

 

Hay que reconocer el trabajo de Comesaña

Los partidos suelen ganarlos las genialidades de los diferentes. Y este Junior está lleno de ellos. Sin embargo, no se puede desconocer el planteamiento impecable que hizo Julio Comesaña.

 

El técnico sabía que el Nacional de Lillo le apuesta a ensanchar la cancha con sus carrileros para abrirle espacios interiores a sus volantes. Por eso, la figura fue un falso 4-3-2-1 con laterales retraídos dedicados sobre todo a defender. En el medio jugaron tres volantes de marca que además tienen buen pie. Fue un falso 4-3-2-1, pues Teo y Chará, que jugaron arriba junto a Ovelar, estuvieron atentos para completar la línea de cuatro cuando Nacional cogía la pelota para construir desde atrás. A Comesaña hay que darle el mérito de haber comprometido a estos dos en labores de marca.

 

El equipo fue paciente, hizo el gol y, apenas se puso arriba, se replegó a esperar a un Nacional que, aunque fue dueño del balón, no logró traducir la posesión en peligro. Paciencia y contundencia. Así ganó el Junior.

 

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Lillo juega, pero no hiere

Nacional sigue mostrando cosas interesantes, pero contra el Junior pagó cara su falta de contundencia. Con volantes de la jerarquía de Aldo Leao y Edwin Valencia Nacional se hace dueño del balón. Lo tiene, circula y juega en campo contrario. El problema sigue siendo que no hay último pase.

 

Esta vez, en el 3-4-2-1 los volantes ofensivos fueron Gustavo Torres y Juan Pablo Nieto. El primero es picante, pero jugando por adentro no logra entrar en el circuito de juego corto a ras de piso que propone el entrenador; el segundo es técnico, habilidoso, pero no es un volante filtrador. En Nacional faltó el último pase, un socio para Dayro.

 

Por otro lado, la banda izquierda sigue siendo la asignatura pendiente de Lillo. El español todavía no ha logrado encontrar a un carrilero de garantías que haga lo que Bocanegra hace por derecha. En el primer tiempo intentó con Velasco y en el segundo con Rodín Quiñones. Ninguno rindió. La banda izquierda estuvo muerta de mitad de cancha para adelante.

 

La otra parte del problema fue que en las escasas oportunidades que generó decidió mal. Como la mayoría de los killers, Dayro es exageradamente individualista y egoísta en el área. Rentería también se comió un gol infame por no darla.

 

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Teo es el dueño del Metropolitano

No es un chiste. Teo Gutiérrez hace lo que se le da la gana en el Metro. El estadio es el jardín de su casa. Cuando el partido más cabeza requería, justo después de la expulsión de Edwin Valencia, Teo activó el modo organizador y se tiró a volantear. Con su calidad, el lomo que tiene y su inteligencia descomunal congeló el partido; contagió a sus compañeros y acaparó el balón. Solo lo prestó una vez más: cuando habilitó a Jarlan Barrera para que pusiera el 2-0. Pilas pues, Pékerman.

 

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Foto:

El Heraldo

 

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