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Jugar mal, ganar y volver a soñar

2018-07-17T11:02:27+00:00 3 junio, 2017 |

Psicólogo en desuso, editor aficionado y futbolista recontra frustrado.

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Después de muchos años, el Diablo vuelve a soñar. América sufrió, pero ganó. Le contamos cuáles fueron las claves de la victoria contra el Pasto.

 

El miedo a perder

El primer tiempo fue un completo bodrio, un dolor de ojos para el espectador. El partido sufrió el síndrome del “miedo a perder”. Ni el local ni el visitante quisieron arriesgar nada. Ambos arrancaron nerviosos, retraídos e hiper-revolucionados. Imprescisos. Ninguno pudo hilar más de tres pases seguidos y la constante fueron las faltas técnicas en la mitad de la cancha.

 

Hernán Torres salió con un 4-4-2, con Brayan Angulo y Lucumí –los diferentes— jugando por las bandas. Muy lejos el uno del otro. Entonces, la elaboración brilló por su ausencia. Martínez Borja y Silva jugaron sembrados en el área del Pasto y no hubo un jugador que uniera las piezas ofensivas del equipo. Los ataques se limitaron a cabalgatas individuales e intrascendentes.

 

Por su parte, el Pasto, aunque mostró mejor circulación, no logró ser profundo. Lo más peligroso fueron las incursiones ofensivas del lateral Harrison Cachimbo por izquierda.

 

De fútbol hubo muy poco. Ni una sola ocasión de gol.

 

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El Pasto es un equipo sabroso de ver

El día de su eliminación, paradójicamente, el Pasto de Flabio demostró que es uno de los equipos que mejor trata a la pelota en Colombia. Tras el nefasto primer tiempo, el técnico sacó a un volante de marca para darle ingreso al habilidoso Yamilson Rivera. Con él en cancha el Pasto se hizo dueño absoluto del balón. Mientras el América se amontonaba en su propia cancha, Cataño, Cantillo, Reina y Rivera —todos volantes de buen pie— cogieron la pelota y mostraron un juego de posesión impropio de nuestro fútbol.

 

Hasta al minuto 72’ todos creímos que el partido era del Pasto. El América estaba completamente sometido, embotellado, defendía bien, pero era incapaz de atacar… entonces apareció Hernán.

 

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Torres se las sabe todas

En América todos parecían angustiados, todos menos su sabio entrenador. En el momento en el que peor jugaba su equipo, Hernán hizo dos cambios que le dieron la clasificación. Primero metió al ‘Cucho’ Hernández y seis minutos después sacó a Silva para meter a Arboleada. Un delantero por un volante ofensivo que juntara a los cracks. Y en la primera que tocó, Arboleda se inventó una linda combinación que arrancó por derecha y terminó por izquierda en un golazo del ‘Cucho’. En la primera que tuvo, la ‘Mecha’ cobró.

 

Después vinieron los minutos del todo por el todo, el Pasto lo intentó hasta el final, pero el partidazo de la defensa del América hizo que fuera imposible.

 

El América no jugó bien, no fue vistoso, mostró un juego empantanado y aburrido, sus hombres de arriba quedaron debiendo, no tuvo variantes ofensivas, pero ganó. Si de algo sabe Torres es de eso, de ganar, de ganar como sea.

 

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Foto:

Goal

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