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Respetémonos en vida

2018-07-17T10:59:56+00:00 5 diciembre, 2016 |
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Esta semana quedó demostrado que el fútbol es mucho más que 22 hombres y una pelota. La tragedia que acabó con la vida de 71 personas nos recordó que en el fútbol somos una familia. Unos más lejanos que otros, todos nos terminamos conociendo. Por una semana, sin importar los colores, el mundo hinchó por un mismo equipo.

 

“Un héroe no muere, se convierte en leyenda” fue la consigna que se escuchó cuando el pueblo de Chapecó recibió a sus hijos, hermanos y amigos en el Estadio Arena Condá. Y lo cierto es que ya nadie olvidará su legendaria muerte. Habrá que recordar ese hermoso homenaje que Atlético Nacional le rindió en el Atanasio Girardot: estadio lleno pintado de blanco y luto, mientras las calles aledañas todas se inundaban de gente que no pudo entrar pero acompañó en el dolor.

 

En Argentina recordarán como los jugadores de San Lorenzo salieron a jugar en Bahía Blanca usando las camisetas que había cambiado con los fallecidos tan solo 4 días antes. Usaron con orgullo las prendas que sudaron sus colegas mientras el estadio completo aplaudía de pie. En París recordarán la celebración de Cavani con la camiseta de “Fuerza Chapecoense”. En Barcelona recordarán con orgullo la presencia de Puyol en Chapecó. No importa donde vivan, los futboleros tendrán algún recuerdo de cómo su club o ciudad homenajeó a brasileros.

 

Crisis como estas sirven para recordarnos que no todo rasgo de humanidad se ha perdido. Que todavía podemos respetarnos en la diferencia a pesar de la intolerancia que nos asedia. Crisis como estas deben ser puntos de inflexión. De nada sirve un hashtag y un lazo negro sobre un escudo si los hinchas no dejamos de apuñalarnos en Transmilenio. De esta semana linda de homenajes nos quedamos con una lección: hay que respetar al rival porque también es humano, también es mortal. Tenemos que respetarlos en vida. Los homenajes se convierten en protocolos si tres semanas después caemos en los sistemas violentos de siempre: el ‘hijueputa’ al unísono para al arquero rival, el ‘malparido’ al árbitro cada vez que pita falta y el lanzamiento de monedas con ánimos de herir a los contrarios. No más violencia en el fútbol. En el equipo contrario juegan papás, juegan hermanos, juegan esposos y juegan amigos. Juegan personas.

 

Ya es oficial, la CONMEBOL le ha otorgado el título de Campeón de la Copa Sudamericana 2016 al Chapecoense. Su leyenda será contada nuevamente, ojalá en un futuro cercano cuando el club levante su segunda copa internacional. Mientras tanto, vamos a aprender de la tragedia. Respetémonos en vida.

 

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