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Los mitos de Pékerman

2018-07-17T10:57:59+00:00 7 junio, 2016 |
2 minutos de lectura

Desde hace años Colombia es capaz de mirar a los ojos a cualquier Selección del mundo. El principal responsable de esto se llama José Nestor Pékerman. A pesar de esto, todavía hay sectores que no lo quieren, que lo resisten. Cuesta creerlo pero es así. La crítica y el permanente escrutinio del rendimiento del equipo siempre será bienvenido, claro. Pero lo que no se entiende es esa animadversión permanente. La incapacidad para reconocer lo que es evidente.

 

El exitoso proyecto Pékerman ha tumbado dos grandes mitos: El primero, que en Colombia un extranjero no podía ser el seleccionador. Falso. Puede ser ruso o cubano, lo que importa es el trabajo, no el pasaporte. Nos habían vendido que para ocupar ese cargo había que conocer al jugador colombiano, conocer la cultura, su idiosincracia, el folklore. Ser de acá. Con obsesión por los detalles y trabajo metódico y coherente, Pékerman hizo de la Selección un equipo profesional y lleno de buenas prácticas. Este argentino ha llegado a nuestro fútbol con una linterna, mientras nos ahogábamos en nuestra caverna. Sumidos en el anacronismo dirigencial, tenemos que aceptar, con pena pero con gallardía, que solos no pudimos. Que alguien tuvo que cogernos de la mano para cruzar la calle

 

El segundo. Nos dijeron que Pékerman era exclusivamente un formador, que solo servía para dirigir equipos juveniles. Falso. También ha demostrado ser un gran estratega. Ha demostrado cintura de entrenador en los momentos difíciles. Supo sortear la lesión de Falcao. Fue de los primeros en ver en un joven zurdo habilidoso, la madera para ser un jugador de élite. Hizo el mejor mundial de nuestra historia con una propuesta atractiva. Y ahora, con tantas suplencias y lesiones, con jugadores importantes pasando por momentos delicados en sus equipos, renovó el proyecto con trece jugadores nuevos, bajando el promedio de edad del equipo 26,2 a 24,5 años. Este equipo es pasado, pero también es futuro.

 

Esta última versión de la Selección se alimenta de los mejores nombres del fútbol local para respaldar a los grandes apellidos que ya hacían parte del proceso. La apuesta muestra cosas interesantes. Como en el mundial de Brasil, ya podemos recitar un once de memoria. Este equipo, sin duda, vuelve a ilusionar.

 

De manera mezquina, algunos micrófonos poderosos lo siguen acusando de poco trabajador y de favorecer intereses particulares. Las balas de esos micrófonos, sin embargo, aún no encuentran blanco y se siguen topando contra el manto protector del buen juego y de los buenos resultados. La respuesta, ha sido con silencio y con fútbol. Su imagen pacífica, sosegada y siempre respetuosa, le hace muy bien a este país tan convulsionado. Ese es quizá, su mejor legado.

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