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Fútbol Rebelde: Mágico González

2018-11-30T17:39:08+00:00 30 noviembre, 2018 |
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Soy malísimo para los nombres propios y tengo muy mala memoria. Además del fútbol, mi deporte favorito es exagerar y equivocarme en las predicciones.

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Esta vez, en nuestro fútbol rebelde, nos acordamos del jugador que, según Maradona, era mejor que él. 

-¿ Che, Diego, sos el mejor del mundo?-

-No. Hay uno mejor que yo. Jamás vi algo así con el balón en los pies, y es salvadoreño…

El Diego habló entonces del Mágico González, “el salvadoreño más universal de todos”, un volante ofensivo que nació con ese don extraño, el de Messi, el del Diego, de flotar mientras los otros corren.

Sí sí, ya sabemos: son muchos los jugadores mitos que supuestamente “no quisieron ser mejores que Maradona”, pero qué le vamos a hacer, si el Mágico estaba loco.

Lo cierto es que en el 82, fue el líder intelectual de la Selección de Salvador que, humilde y laboriosa, y en plena Guerra Civil, eliminó a México, le cerró el pico al arrogante Hugo Sánchez y se clasificó por segunda vez a una copa del mundo.

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Lo cierto es que aunque se despidieron del Mundial sin un solo punto y con la peor goleada histórica registrada, el Mágico era tan bueno, tan diferente, que el PSG lo buscó con ansias.

Lo cierto es que, programado para ser feliz y no para ser millonario, dejó plantado a los parisinos y prefirió hospedarse en Andalucía, para inmortalizarse con el Cádiz. Al que ascendió e impregnó por siempre de fútbol místico y misterioso.

Lo cierto es que una tarde, en una copa de verano, contra el Barcelona de Maradó, llegó tarde y con el partido 3-0 en contra. Entró. Su equipo ganó 4-3.

Lo cierto es que lo quiso el Barcelona, pero en una gira con el blaugrana fue tanta la joda con El Pelusa que el club no se atrevió a ficharlo. “Estos dos refundan Cataluña”, temieron en España.

Lo cierto es que no le importó, y vivió el resto de sus días -y de sus noches largas, gitanas, de drogas, mujeres e insomnio- entregado a su amor austero el Cádiz.

Llegó el fin de semana. Rebélese. Vívalo con gozo y sin obligación. Con placer y sin deber. Prográmese para ser feliz, como El Mágico.

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