Pékerman podría “poner” al siguiente presidente de Colombia

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En época de elecciones no podemos subestimar la influencia que tiene el fútbol sobre las decisiones políticas…

 

Mucho se habla del fútbol como herramienta de influencia política y de cómo los políticos lo han usado para su beneficio. Hitler y Mussolini se valieron de él para hacer su propaganda fascista; recientemente países como Rusia y Brasil gastaron millones de millones en la organización de mundiales para revalidar su estatus de potencias; incluso en Colombia, en plena incertidumbre electoral, no son pocos los candidatos que se las han dado de futbolistas. ¿Pero más allá de ser una creencia popular, qué tan cierto es este cuento?

 

James_gangazo

 

Para intentar averiguarlo, escarbamos en las aulas de la Universidad de los Andes y dimos con un trabajo1 que intentó resolver el misterio. Su autor, Miguel Ortiz Polanía 2, se hizo amigo de la casa y nos dio permiso para comernos el estudio y escupirlo masticado.

 

Ya son varios los trabajos que han encontrado importantes relaciones entre el deporte y las percepciones sociales y políticas de las personas. Por un lado se ha visto que los resultados deportivos afectan el nivel de felicidad y optimismo; y por otro, que las posiciones políticas son afectadas por las emociones y los estados de ánimo pasajeros. Entonces, si los resultados deportivos afectan los estados de ánimo y los estados de ánimo, a su vez, afectan las posiciones políticas, se hace difícil no pensar que los resultados, buenos o malos, de una selección de fútbol puedan afectar nuestras decisiones electorales.

 

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A ver, no se trata aquí de que si la Selección Colombia —o cualquier otra— gana el Mundial la gente se vaya a afiliar con un partido rojo y que si queda eliminada en primera ronda la predilección vaya a ser por uno azul. No. Claro que no. Lo que sí podría pensarse es que si los resultados son buenos, y se dan sentimientos de alegría y positivismo que generan conformismo con el statu quo, estos podrían transferirse a la política y generar un sentimiento de consonancia con el gobierno de turno. Todo lo contrario, claro, si los resultados son malos. Entonces, lo que hizo el estudio fue explorar si el desempeño de una selección de fútbol en tiempos cercanos a unas elecciones podría ayudar (o no) al partido que está en el poder a mantenerse.

 

Para estudiar estas relaciones, se compararon el cambio de posiciones en el Ranking FIFA de 19 selecciones europeas desde 1993 con un índice de volatilidad electoral3, que va hasta el 2014, para estos mismos 19 países. (No se asuste, no es tan jodido como parece). Lo que hace este índice es comparar la distribución de votos recibidos por los diferentes partidos de una elección parlamentaria a otra. Se habla de mayor volatilidad cuando el partido que recibió más votos en la elección pasada pierde adeptos en la siguiente, y viceversa. En total se analizaron 82 elecciones.

 

Utilizando estos datos se puede ver si el desempeño de la Selección X —medido por el cambio de posición en el ranking FIFA en los seis meses anteriores a una elección— afecta la volatilidad electoral del país X. Así las cosas, lo que se esperaba encontrar era que si a la Selección X le había ido bien antes de una elección Z, entonces la volatilidad en dicha elección disminuiría significativamente. Es decir, los votos por el partido que para entonces estaba en el poder se mantendrían iguales o aumentarían. Y viceversa.

 

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James_gangazo

 

El estudio concluyó que efectivamente ese era el caso: el buen desempeño de la selecciones previo a una elección aumenta las probabilidades de que el partido político que está en el poder se mantenga ahí. En particular —y acá se viene lo más impactante—, nuestro amigo encontró que un incrementó de seis puestos en el ranking FIFA disminuye la volatilidad electoral en una magnitud similar a la que lo hace un aumento en un punto porcentual en crecimiento del PIB4. ¡Así como lo oyen! Además, para contrastar y comprobar que el efecto encontrado efectivamente fue producto de los resultados de fútbol y no por algo correlacionado con ellos, se hicieron los mismos cálculos pero con el desempeño de la selecciones en los seis meses siguientes a la elección como variable independiente. Sorpresa: no se encontró ninguna relación estadísticamente significativa.

 

Obviamente, como siempre —dice el autor—, los resultados están abiertos a discusión. Aunque estos sugieren una relación causal, faltaría ver más cosas para poder gritarlo a los cuatro vientos. Sin embargo, hasta este punto, sí son lo suficientemente contundentes para, cuanto menos, suscitar una reflexión. El fútbol, y los deportes en general, tiene efectos sociales más fuertes de lo que parece y no deja de ser impactante ver que a la hora de tomar decisiones importantes, como en las elecciones, los ciudadanos son influenciados por elementos ajenos al candidato y sus propuestas. Entre ellos, el fútbol.

 

***

 

Si usted está interesado en leer el trabajo original y comprobar que esto que decimos no es pura carreta, puede descargarlo acá. También, si quiere discutir, puede escribirle a Miguel a [email protected] 

 

Notas al pie

 

1Reseña de Hablaelbalón sobre el trabajo Desempeño futbolero y volatilidad electoral: Evidencia de Europa Occidental.

 

2Miguel se graduó summa cum laude de economía y se prepara para comenzar sus estudios doctorales en la Universidad de California, Berkeley.

 

3Los datos del índice de volatilidad electoral fueron construidos por Dassonneville (2015).

 

4 Para aquellos que algo saben de econometría, Miguel nos insistió en que dijéramos que se hicieron varias especificaciones del modelo, con controles por crecimiento del PIB, PIB per capita, gasto social del gobierno, entre otros, y que se utilizaron efectos fijos por país y año.

 

Foto:

EFE


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