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El campeón mundial que debutó en el Unión Magdalena

2019-01-08T13:13:20+00:00 9 enero, 2019 |
  • Cajú, Bob Marley y Chico Buarque 1980

Costeño de nacimiento y rolo por adopción.

6 minutos de lectura

Esta es una de las historias más maravillosas del FPC. Conozca a Paulo Cézar Lima, ‘Cajú’, brasilero campeón de México 70 que debutó en el Unión Magdalena.

El hijo adoptivo

Año 1960. La historia empieza en la Favela do Trabajaras, en el barrio Botafogo de Río de Janeiro, Brasil. Paulo Cézar, un niño de 11 años, sale corriendo de la escuela de fútbol de salón de Flamengo a la casa de su mamá con un mensaje que le puede cambiar la vida: “Mamá, mamá, Marinho, el entrenador, el papá de Fred, mi mejor amigo, me invitó a vivir con ellos. ¿Puedo ir?”. Ella, pobre y desdichada, pero también sabia, lo deja ir sabiendo que solo así el sueño del pequeño es menos imposible. Le hace las maletas y le da la bendición. “Suerte, hijo”.

 

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De vuelta, corriendo con las maletas en las manos, llega a su nueva casa y lo primero que le dicen es: “Nos vamos a Honduras, nene”. A Marinho, su nuevo padre, lo había contratado la Selección de Fútbol de Honduras para que fuera el técnico en cargo. Emocionado por la aventura, se fue sin decirle nada a su madre biológica. Lea también: Cuando Teófilo hizo que River remontara en Brasil en Libertadores

En Honduras, el nene vivió en Tegucigalpa dos años. Fred y su nuevo hermano Paulo, al que apodó Cajú, acompañaron al papá en todos los entrenamientos y se dieron el lujo de bailar a los profetas de la Selección. Pared pa acá, pared pa allá. La radio bemba popular del país, por esos días, bromeaba diciendo que el trabajo de Marinho como DT era tan “bueno”, que sus dos hijos de doce años, solos, goleaban a su equipo. Tanta fue la burla y la danza de los pelaos, que al pobre Marinho lo sacaron del equipo.

 

Sin embargo, no duró mucho desempleado. Desde Colombia, el Junior de Barranquilla (desafiliado del FPC), club en el que había jugado en la década del 50 junto a Heleno Da Freitas y Tim, lo llamó dos años después para que fuera el entrenador del equipo. Y, claro, aceptó. Se llevó a sus dos niños, a su esposa y se montó en el avión.

 


Junior de Barranquilla en el año 1950

El papá es el tercero en la fila de arriba. Abajo, arrodillado, está la leyenda, Heleno Da Freitas / Foto: Historia del Junior


 

Barranquilla, ‘Puerta de oro’

La llegada a Barranquilla de la familia Rodriguez de Oliveira coincidió con la de otro brasilero, Gaudencio Thiago de Mello -entrenador y poeta famoso- al Unión Magdalena en Santa Marta. Marinho, aprovechando la hermandad brasileña, mandó a sus hijos a Santa Marta para que entrenaran con el poeta y allá pasó lo impensado. El técnico del Unión se enamoró de la gambeta del nené adoptivo y lo hizo debutar a tan solo 15 años. Luego de dos partidos en Santa Marta, en Junior se molestaron con Marinho y le dijeron que lo trajera inmediatamente al equipo. No puede dejar de leer: Ídolos: Garrincha en el Junior

Con su padre, en 1966, Cajú y Fred fueron las estrellas del Junior campeón de un torneo amateur en Barranquilla. Cajú se cansó de hacer goles y su hermano se mamó de ponérselos. Como anécdota quedó que en ese mismo año Cajú le metió tres pepas a Millonarios, en un amistoso. Al final de la temporada, las incesantes críticas, dizque por rosqueros, de Édgar Perea a Marinho y a sus hijos, sacaron la magia de Colombia y la mandaron de vuelta a Brasil. Vaya error.

 


Cajú Junior de Barranquilla 1966.

Es el cuarto en la fila de abajo. / Foto: Historia del Junior


 

Sus favelas, su Brasil

En el 67, en el equipo de su favela, el Botafogo, con su gente y su música, Cajú sudó oro y escupió gloria. En menos de tres años, entre los 18 y 21 años de edad, ganó cinco títulos con su camiseta del alma y se ganó la convocatoria con Brasil al Mundial del 70 en México. En el verdão se juntó nada más que con Pelé, Carlos Alberto, Tostão, Jairzinho, Gerson, Rivelino… Jugó cuatro partidos y al final quedó campeón.

Luego, en el 72, lo compró el Flamengo y, nuevamente, sudó y cultivó trofeos. En el Mundial de Alemania 74, otra vez, lo citaron a la Selección. En esta ocasión, dirigido por Mario Zagallo, no pudo igualar lo hecho en México. Igual, Cajú, siguió siendo un mago y un loco del balón. Al final del campeonato el Olympique de Marsella los compró a él, a Rivelino y a Tressor, y, aunque dieron sandunga, no pudieron ser campeones. Tristemente, finalizada la temporada, la samba, sedienta de mar, se devolvió a Río a por más copas. Le puede interesar: El cantante que jugó en el Real Madrid

 

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El rasta

De acá en adelante fue más de lo mismo: gloria, títulos, baile y copas, muchas copas. En Brasil, no contento con hacer gozar a la gente de Botafogo, Flamengo, Fluminense y Gremio, Cajú se convirtió en una figura contra la discriminación racial. Leyendo y devorando libros, se volvió amante de la obra de Martin Luther King, Malcolm X y las Black Panthers. Entonces, se dejó crecer el afro y empezó a pregonar contra los abusos del estado contra los negros. Su magia traspasó las canchas. Lea también: Fuad Char: El Padrino de la Costa.

Predicando, gambeteando y gozando, cautivó a los negros de Brasil y de todo el Mundo. Tanto así, que en 1980 -no lo van a creer-, Bob Marley realizó un viaje a Brasil para jugar un partido con el Malcom X brasileño. El cotejo fue un cinco contra cinco. Bob Marley, otros músicos y Cajú, contra el resto del mundo. El resultado: 3-1 a favor de los rastafaris. Cajú hizo dos y puso la asistencia para el gol de Bob.


Bob Marley y Cajú 1980. / Foto: Panameña Revista

Bob Marley y Cajú 1980.


 

El infierno del retiro

En el 83, para cerrar, Cajú se retiró en Gremio con más de 15 copas y 5 distinciones individuales. Lastimosamente, después de retirarse, cayó en el mundo de la cocaína, el alcohol y demás drogas. En medio de ese infierno vendió su medalla de campeón y una copa diminuta del Mundial del 70. Hoy, luego de más de 30 años de lucharla, de guerrearla, Cajú puede decir que lleva 16 años sobrio y que está nuevamente de vuelta con nosotros.

Nada más que decir, amigos y amigas. Aplaudan, levanten una copa y brinden por el gran Paulo Cézar Lima: un fuera de serie.


Viva la historia con esta hermosa galería.


 

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No se vaya sin leer: El equipo colombiano contra el que debutó Luis Suárez

Foto:
Panamá Revista

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