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Especial: El sufrido camino de Junior hacia su octava estrella

2018-12-17T14:42:15+00:00 17 diciembre, 2018 |
  • Junior campeón 2018-2.

Costeño de nacimiento y rolo por adopción.

2 minutos de lectura

Hablaelbalón acompañó el camino del Junior para lograr su ansiada octava estrella. Llantos, lágrimas, sudor. De todo hubo. Partos, sangre y alegría. Juniorista, disfrute y sufra con nosotros.

Fecha 1: La patada inicial

 

 

Fecha 2: Aquí jugaron Heleno, Ephanor, Cajú… y nosotros

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Un partido para homenajear a las viejas glorias de la casa, para recordar a los fundadores del club y a aquellos viejos que cuando esta camiseta no era nada creyeron en ella y la amaron. No pudo haber un mejor regreso a casa que este: goleando y gustando. La gente respondió como en los viejos tiempos y fue al Romelio, en donde todo inició. Las gradas se adornaron como antes, con trapos y banderas, y adentro, en la cancha, los espíritus del buen juego aparecieron nuevamente. Ephanor fue Jarlan y se mandó un golazo de tiro libre; Dida fue Díaz en sus cabalgatas por izquierda; Delménico, aunque hoy fue un espectador más, se puso los guantes de Viera. ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ Todos estuvieron presentes, admirando y jugando, mientras desde el cielo la voz de Edgar Perea narraba el toque-toque rojiblanco. Pasto fue un sparring más y nunca incomodó al Junior, el 'campeón' ni siquiera los nombró. Al lado del micrófono, en la misma cabina que Perea, estuvieron los viejos enamorados de la amante de Quilla: Ernesto McCausland, el Joe y hasta Gabo disfrutó del juego. Y de hecho, nos animaríamos a decir que fue su pluma la que trazó el pase de Cantillo a Moreno, en la jugada del gol de Teo. ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀ Todo perfecto en Barranquilla, todo un espectáculo en el Romelio. Golazos, bailoteos y lujos para la gente. El 3 del medio cada vez se afianza más; la dupla de Balanta y Pérez está funcionando; y arriba, Teófilo está haciendo de las suyas. Lo de hoy fue un repaso de los viejos tiempos, pura memoria y puro fútbol de alegría. Cuidado con la banda de Teo, cuidado con la banda del Romelio.

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Fecha 3: Un wayúu suelto en Envigado 

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Con más del 60 % de posesión del balón y con los pies llenos de callos de tanto darle al cuero. Con el rival encima, pequeño, pero creyéndose grande. Con la camiseta llena de aire Junior salió al Polideportivo Sur a jugar a lo que sabe, sin inventos. Exceptuando el ingreso del pelao Fuentes por Gutiérrez, la receta fue la misma. Se disminuyó la proporción de los ingredientes, pero el banquete fue el mismo. . Arriba, la estrategia fue la misma. La de memoria. La del pintor de barrio que juega en medio de un indio wayuu y de un príncipe de la dinastía Valderrama. Ninguno de los tres se despeinó, ni se alborotó. Entre ellos, jugando juntitos y con la cabeza apuntando siempre al otro, hicieron estragos en el área rival. . Pilas que no todo el partido fue alegría y sonrisas. Hoy no fue el mismo frenesí del Junior que se burló de Pasto y que conquistó a Lanús. Hoy fueron menos las jugadas que hicieron suspirar a las gradas y más los momentos en que la afición tembló. La zaga no fue un deleite, más bien fue recatada y cumplió con lo necesario. Ni más ni menos. . Justo cuando el partido se complicó y la vaina se veía oscura, la maquina prendió motores y, como el mejor reloj suizo, funcionó en colectivo. James tocó con Jarlan, Jarlan centró a Cantillo, Cantillo se la bajó a Díaz y el wayuu la mandó con llamas adentro. 1-0 y los tres puntos se van pa’ Barranquilla. Siete puntos, dos victorias y aún no conocen la derrota. Ojo, viejos, con esta tromba costeña.

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Fecha 4: ” Díaz, en una corrida memorable, en la jugada de todos los tiempos…” 

Fecha 5: Adiós invicto, bienvenida la derrota

Fecha 6: “Acá no puedes, Medellín. Acá no puedes, Cano”

Fecha 7: Nace ‘Fergusaña’

Fecha 8: El traidor. El héroe 

Fecha 9: Poropopó, poropopó el que no salte…

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Es bacano ver al Junior. La banda de Comesaña da juego donde sea y tira paredes en donde sea, y ojo que no fue su mejor partido. Jarlan, James Sánchez y Teo (todos para ser justos) son fieles a su cultura. Bailan, ríen y gozan. Y eso que hoy fueron conservadores y pusieron a dos patasbrava, Pico y Serje. Con todo y eso, tenían la victoria en la cabeza y a por ella fueron. Los de Russo, por su parte, se vieron confundidos. Los volantes de Millos, con excepción de Marrugo, que nos dejó alguna pincelada, se perdieron en su propia casa. No orquestaron paredes, no dieron una redondita y al final del primer tiempo dejaron a la hinchada bostezando. Entre el bostezo y la decepción, porque el fútbol les regaló un par de oportunidades claras y terminaron pagando cara la falta de definición. Para quitarles el sueño y despertarlos de una vez por todas, Comesaña mandó a sus muchachos a dibujar, a construir y a cazar el gol. Y claro, con el pincel de Teo, el martillo de James y las garras de fuego de Jarlan, cayó el primero. La noche se hizo oscura para Millos. Russo tuvo que sacar al pelao Valencia (que se perdió en la somnolencia de sus amigos) y mandar a Barreto para meterle un poco de adrenalina al asunto. Así, en medio de centros a nadie y pelotazos a cualquier parte, con ganas, eso sí, consiguieron el penal de fábula que les salvó el punto. Y Russo respiró, porque de no haber sido por la miopía del juez y su linier, Comesaña se habría ido a Barranquilla con el botín encaletado y los tres puntos en la maleta. Millos está frío, como Bogotá. Barranquilla, en cambio…

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Fecha 10: “Eche, ¿qué mondá?”

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Manizales sabe cómo tratar a los rivales del Once. Primero les mandó un aguacero que obligó a la banda de Julio a viajar por tierra -sí, por tierra, viejos-. Casi seis horas de carretera se pegaron los visitantes. Luego, en la cancha, el aguacero se hizo fútbol, trazos y gambetas. Sin Bodhert en la línea, pero con Bodhert en la sangre. 4-3-3, la formulita y a sonreír. El primer tiempo, sobre todo, se lo llevaron Lemos, Nieto, Londoño y esa sociedad organizada que son juntos. Si tan solo el gobierno los viera y aprendiera alguna que otra cosita… Al viajecito jarto y a la complejidad del Once, a Julio se le sumó un problema más: por momentos los capos se perdieron. Obvio, cuando se untaron de chocolate el balón fue dulce. Pero esa no fue la constante en el partido. Jarlan, a veces; Teo, cuando se le daba la gana; James, igual. Díaz, el único pulmón que bombeó todo el partido. En el camerino Julio los ajuició. —Eche, qué mondá están haciendo. Jarlan, ¡a dibujar, papá. Teo, ¡o despertás o te saco!— así con cada uno. Y los muchachos lo escucharon. Hernández paró resistencia ante el puñal de Nieto. Pico recompuso. Díaz y Teo se avisparon, y Jarlan y James intentaron unirlos dibujando. Minuto 65, partido nivelado. Fue bello el palo a palo mientras duró. De blanco, Lemos fue el garrote y de rojo, Díaz el bolillo. ¡Pa! ¡Pa! ¡Pa! Pero el cotejo barrial se acabó rápido. En el 70 el gato negro de Comesaña apareció en el Palogrande y puso fin a la linda recochita. El árbitro, Jorge Duarte, se sacó el as bajo la manga y pitó el fin del partido. —Penal y tú, sí tú, Teo, te vas a la tribuna. —¿Por qué, profe? —Porque yo mando. Cobra David Lemos y gol. Fin de la discusión. Junior siguió intentándolo, el pelao Moreno tuvo varias y no pudo. Fin del partido. 1-0. ¡Once Caldas nuevo líder del FPC! Duele decirlo, pero es cierto. Se están metiendo con el rancho de Char. Le tocará meterse la mano al drill, así como le gusta, y pagar de una vez el VAR que tanto necesitamos. Felicitaciones, 'Berth'. El Once está que bota fuego.

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Fecha 11: ¿Equidad? Puro mito

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*Junior 3 – 1 Equidad* Juegas de local. Esperas que llegue tu gente a ver el trabajo de la semana. Esperas que vayan pintados, con banderas, pitos y de todo, así como tú lo hacías cuando eras solo un hincha. Pero no. De las millones de personas que pueden ir solo van dos mil. Los dos mil de siempre. Duele. Sí qué duele. Pero y qué; qué mejores ojos para ver los goles que los tuyos, qué mejores aplausos que los de tus compañeros. "Duele, pero más les dolerá a ellos que no verán lo que Julio y la banda tenemos preparado". Y tremenda obra la que tenían lista. El primer acto fue puro fútbol asfixiante, puro compromiso y puro corazón. El 4-3-3 de Julio —a veces 4-1-4-1— fue una máquina de presión de la mejor calidad. Yoni (figurita del día), Díaz (fogoso como siempre) y Jarlan (clarividente) corrieron y metieron hasta arrinconar a sus marcadores. No los dejaron salir. Y Pico, James y Sebastián hicieron lo mismo, pero con mayor ferocidad y recuperando todo. La disciplina hoy fue primero. En el ataque, ya con las líneas adelantadas y el rival sufriendo el desgaste, fue papilla. Solo era esperar a que el bombillo se le prendiera a los ingeniosos, la suela le hiciera caso a los definidores y que la pelota esta vez sí quisiera entrar. Antes del entretiempo, Yoni ya tenía dos goles y Equidad, por esas cosas del fútbol, esas ganas de darle a quien no merece, tenía un golito. Si bien la disciplina y el marcaje primó, cuando Hansel Zapata, De Alba y Peralta cruzaron el medio, la cancha de Chunga tembló. Los de Suárez no tuvieron muchas, pero las que crearon fueron peligrosas, de miedo. Al final, los pocos asistentes a la obra salieron dichosos. Dijeron que el trabajo de la semana se notó, pero que les sigue preocupando la pelota parada. Y sobre el rival, la invencible Equidad, un mamagallista que pasó por ahí dejó este cierto comentario: —Puro mito.

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Fecha 12: El gol del ‘Buti’

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Un aguacero tremendo. Un lodazal. De un lado un gigante y del otro un chiquitín envalentonado. En las apuestas, una victoria segura para el grande. En el lodo, un partido de golpe a golpe, de tú a tú. Leones aprovechó la tremenda confusión que se pegó el Junior y lo cazó, lo golpeó y lo dejó con chichones en todo el cuerpo. A pesar de las distancias, el equipo de Amaranto fue valiente. El profe Perea se fue a la fija con un 4-4-2 de obreros, le dio una pala y una pica a sus once jornaleros y los mandó a trabajar. La orden era clara: detener líneas de pase, jugar agrupados y que de ninguna forma los bohemios de enfrente se las dieran de artistas. "¡Acá no nos pintan nada!". Y obvio que les pintaron. No tanto como de costumbre, pero pintaron. No fueron ni el bodrio del miércoles con Colón, ni los folclóricos de aquella vez con Equidad. Los de Pelo'e burra, más bien, hoy fueron recatados e intentaron ser serios. La banda fue con nómina mixta, con el 4-3-3 irrenunciable, y por poco sale la victoria. Si no fuera porque la defensa estuvo llena de bartolos, los tres puntos estarían en Quilla. El partido estuvo a todo voltaje. Nunca paró, ni por el aguacero que quiso joder el cableado. Leones, de la mano del pelao John Sánchez -que le pegó un baile a Germán Gutiérrez-  fue punzante, y Junior, con la inventiva de Sambueza, Serje y del pelao Moreno, intentó ser dominador y destructor. La vaina fue que Jaramillo y Lemus, los volantes barredora de Amaranto, nivelaron el cuento, detuvieron el fuego y pusieron a jugar a sus compañeros. Los de Julio empezaron ganando, luego Leones empató, luego Junior volvió a ponerse enfrente y al final, cuando las gradas se desocupaban, el pelao Sánchez aprovechó el desconcierto de la defensa y apagó la celebración que se estaba armando en Barranquilla. Un punto, pudieron ser tres.

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Fecha 13: “En la Costa no creemos en nadie”

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Minuto 1, gol. Arrancas perdiendo. El Tolima como una fiera. Los de arriba, Orozco y González, parecen gacelas y te cazan. Sales con Díaz y con Cantillo a por el empate. No sale nada. Y te vuelven a cazar. Tiro de esquina, siempre sufres en esas. Cabezazo y gol. 2-0 frente a tu gente. Empiezan los chiflidos. Igual eres valeverguista ante la adversidad y no los escuchas. "Los de enfrente son duros, pero nosotros más". Armas las opciones y las tienes ahí. ¡Ahí no más, nojoda! Y no entra. Cuesta, el arquero juvenil, vuela por todas. Luego, porque el fútbol te odia, cae el tercero. Error de Piedrahita y chao. Marco empuja el 3-0 y la Costa entera se enciende a madrazos contra ti. Estás frito. —Muchachos, esto es Junior, el equipo de los pescadores de la ciénaga. De los niños que corren descalzos en el caserío de Pasacaballos. Y yo, Teófilo Antonio Gutiérrez Roncancio, me muero por él. Y hoy, llaves, o empato esta vaina o me verán caer en el Metro. Arranca la segunda parte y de arranque va Teo. Solo dos hinchas lo aplauden. A él no le importa, ya los conoce. Y empieza el chinitero a armarla. Un loco marcando diagonales y pidiendo el cuero como quemado. Al principio no le entienden. Hasta que a Jarlan, como en un chispazo, se le prende el bombillo. "Ah, ya. Está jugando a lo bola'e trapo. ¡Ahora sí, don Teo!". Entonces, los demás comienzan a unirse uno por uno. Y cae el primero. Luego, en una baldosa, Teo controla, empuja al central y la mete. Los colores cambian en la tribuna. 3-2 y va de largo. Lo imposible para ellos, para ti es posible. La gente empieza a creerlo. Te alientan —tremendos locos—. El rival ahora mira incrédulo. Gamero no puede hacer nada y tú le clavas el empate. QUÉ VAI NA LIN DA. ¡Seis goles! Un partidazo. Que se acabe, porque ¿qué más puede pasar? Pero tú no crees en nadie. Díaz prende la moto y gana la raya. Manda el centro y goool. 4-3. Remontada histórica. Bien por ambos y gracias por el mejor partido del semestre. Barranquillero, no se enfarre mucho, que estamos entre semana.

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Fecha 14: ¿Quién te parió Moreno?

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Palo y respuesta. Golpe y contragolpe. La noche, parejita, empezó linda para los muchachos de Santa Fe. Junior salió con una nómina cortica y los de Sanguinetti aprovecharon el regalo. Eso sí, mientras duró. En la primera parte, con las dos bandas peleando en el medio, vino el gol de casa. Se nota que los videoanalistas de Sanguinetti estudiaron al rival. A la mínima oportunidad le clavaron por arriba, por donde más les duele. Tiro de esquina y Urrego puso a gritar al Campín. Nada nuevo. La zaga de Comesaña otra vez perdió el parcial de pelota quieta. Ninguno lo pasó. De inmediato, Sebastián Hernández y Escalante intentaron hilar una respuesta. Vieron las bandas: estaban cubiertas. Vieron el centro: igual. El camino estaba jodido. Y aunque tuvieron el balón desde el gol hasta el fin de los 45', no pudieron herir a 'Rufay'. Salazar, Seijas y el buen trabajo de los laterales, Herrera y Arboleda, evitaron cualquier peligro. Ya en las duchas, Comesaña ganó la partida de ajedrez. Movió las fichas, liberó a las bestias y prendió su máquina. Cantillo, monstruo omnipresente, arrimó a Santa Fe a las narices de Zapata hasta que puso el empate. No habían registrado el cambio cuando ya estaba bailando su primer gol en Junior. Pero lo que rápido viene, rápido se va. En menos de nada y con la misma fórmula —pelota quieta— la balanza se volteó. Perlaza con su mortero, de cabeza y pa dentro. 2-1. "Tres puntos en la bolsa, ya está". Pues no. Moreno y Jarlan, las otras bestias, entraron para robarse los puntos del Campín. El 10, flotando, y el negrito, volando, sellaron el empate. 2-2 y a dormir.

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Fecha 15: Los dulces y la palangana de Teo

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Diez goles en tres partidos. 28 en todo el torneo. Es el equipo más goleador de la liga y tiene una de las mejores defensas. Complicado no sentir envidia. Hoy el Junior fue lo mismo de estas últimas semanas: ejecutador, vistoso y elegante. Mientras que Patriotas, todo lo contrario: pusilánime y displicente. Sin dar más vueltas, el 'Metro' fue una sala de ejecución. Cantilla fue el flautista de Hamelín, pero con gaita, para los volantes de Patriotas. Hacia donde él tocaba, ellos iban. A donde él iba, los marcadores lo seguían. Y así, abriendo espacios y dejando huecos enormes llegaron los goles. Teo, “el bruto”, se dio cuenta y empezó a jugar en el vacío. En el silencio de la nada, repartió dulces a sus compañeros al mejor estilo de las palenqueras. —¡Alegría, cocada, enyucado, caballito! A Moreno, le vendió caballito —ese dulce sabroso de papaya. Le gustó tanto que repitió. A Jarlan, enyucado (de rebote, de primera y pa dentro). Al final, cuando se acababan los dulces en la palangana, el butifarrero Escalante compró la última cocada, se la puso en la boca y pa dentro. 4-0. Y espere que eso no es todo. Antes del cuarto gol Viera tapó un penal. En todo el partido Pérez y Ditta fueron un bloque en defensa y Pico, una muralla en el medio. Y ni qué hablar de Fuentes y Piedrahita… Los desdoblamientos que le hacen a los extremos son casi mejores que los dulces de Teo. En fin, una delicia el Junior. Ojalá sigan así. Y espere, juniorista, no queremos ser mala leches, pero acuérdese del Chateo. Puro fútbol y nada de nada. Así que cálmese y disfrute del presente. Deje el mañana para la cabeza de Pelo'e Burra. "Sean felices, Edgar les dice".

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Fecha 16: Nacional, nuevamente Nacional

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*Nacional 1-0 Junior* Adivinen. Nada más adivinen quién ganó. Junior puede estar en las nubes, enrachado como nunca, con todos sus jugadores en llamas, pero de nada sirve si su rival es Nacional. Y no lo dice el partido de hoy, ni el ajedrez del 'Arriero', lo dice la historia: Nacional es el papá de Junior. Igual, no se deje llevar por la prueba de paternidad, que con el balón en los pies padre e hijo dieron lindas pinceladas. El primer tiempo de Nacional, con las transiciones de Candelo y Helibelton en modo kinder del Pecoso, fue, sin duda, el mejor del semestre. Castellani y Aldo, pausados y claros; y Campuzano, seguro, jugando a lo comodín. En la otra banda, aunque no estuvieron bajos de nivel, ni mucho menos, la vieron negra con las imprecisiones del medio. El Pi-Cantillo tardó en despertar y la salida se hizo compleja. Díaz y Teo, los mejores de los primeros 45. Con la frescura de las duchas, el 'Arriero' mandó a sus muchachos a tirar el carro encima. Y sí que lo hicieron. Antes del gol de Helibelton —¿Será que tiene responsabilidad Viera?—, Sebastián sacó dos claritas en la línea. Hasta que claro, el guante se le zafó y su zaga durmió la siesta. 1-0. La reacción no se hizo esperar. Comesaña mandó al encendido Moreno y mandó el carro a tumbar a Cristián Vargas. Teo, a primera intención, Jarlan de pensador (filósofo, poeta) y Díaz de puñal. Cantillo los orientó y Piedrahita y Fuentes ayudaron a empujar el carro. Pero nada. El fútbol no quiso. Y cuando el fútbol no quiere, no hay nada que hacer. El palazo de Jarlan es muestra fiel de eso. Nacional y Junior quedan con 28 ad portas de clasificar y les espera una linda semana. Defensa y Justicia y Once Caldas, agárrense.

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Fecha 17: Una siesta para soñar

Fecha 18: ¡Junior manda!, ¡Junior manda!

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*Alianza 0-3 Junior* Qué lindo es, ¿no? Dormir clasificado en la Liga y soñar con la Copa Sudamericana, con Fluminense, Paranaense, con Brasil y con la gloria. Muchos darían todo por tener esa sonrisa con la que hoy se acuesta la gente de Junior. Qué no darían Russo y Pelusso por sentirse así: poderosos y grandes. Poderosos y grandes como Jarlan, como Yoni 'La mula' González y como 'Pelo e Burra. Si ellos están claros, hasta la nómina B gana. Jarlan, en modo la mondá, pone a hacer goles al preparador físico y hasta a 'Lucho' Grau. Solo su cabeza sabe dónde y cómo se moverá el mundo en el futuro. La clave está en que los demás sepan qué hacer con los mandatos del genio. Y eso fue lo que hizo 'La mula'. Marcar y convertir en felicidad las premoniciones de Jarlan. Cipote combo. La primera parte se fue en ceros y en bostezos. La ducha y el "¡Junior manda! ¡Junior manda!" de la tribuna trajeron los goles. La fórmula siempre fue un 4-3-3 goloso y dulzón. Narváez, la traba del medio, fue el mejor bolardo de la cancha. James y Sebastián (antítesis del hombre de hielo que estuvo en Argentina) dieron sandunguita y cocinaron el sancocho de la celebración. Como ya saben, Jarlan fue el encargado de servir y repartirlo; Yoni, James y la Costa entera, comieron y disfrutaron. Entonces, ¿cuál era la vaina con el equipo? ¿Cuáles eran (son) esas ganas de desanimarlos a todos y mandar el semestre al carajo? Llaverías, ahora les toca a ustedes cantar en la barra y llevar con la garganta a este combo a la gloria. Llénenlos de confianza, de amor. Mandan huevo si no. Y, Julio, es ahora o nunca. El jueves esperamos chispas en El Campín. Chispas y magia.

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Fecha 19: Los tres puntos de los amigos

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*Junior 1-2 Jaguares* Luego de meses de olvido el Junior volvió al Romelio. La gente se reunió junto a la tribuna art decó y los jugadores, danzando, le rindieron un rito al estadio. La alineación, mixta en planilla, pareció ser más que la del rival. Y sí. Se acabó el primer tiempo y no hubo duda: si Jaguares sobrevivía los noventa era un fenómeno inexplicable. En la cancha, la supuesta nómina mixta no se alcanzó a percibir. Sambueza, en modo Cali recién bajado del avión, sonrió e hizo sonreír. Combinó a la perfección con Rivas, fiera invisible del área, con Daniel "Carro loco" Mosquera y con Yoni. Aparecieron paredes, túneles, caños y unas lindas pinturitas. Nada más hay que ver el edificio que armaron Murillo y Sambueza en el gol; la levedad del meñique del pie derecho del argentino en la asistencia; y la definición depredadora de Rivas en la caja, para entender lo que les decimos. El primer tiempo fue puro fúbol de trazo, de tiza y de pincel. 1-0. El Junior se vio gigante. Inmenso. Enorme. El 'Romelio' se elevó hasta encontrarse con las nubes y en Barranquilla no creyeron en nadie. Las duchas -el entretiempo más alegre de toda la Liga- fue una subida de ego enferma que lo arruinó todo. Por la cabeza de Comesaña jamás pasó un empate, ni mucho menos una derrota. Jaguares, pequeñísimo, pasó de ratón a a un verdadero jaguar en tan sólo 45 minutos. De ser el segundo peor equipo de la Liga, se convirtió en la leyenda del único equipo que ganó en Barranquilla. El arribismo de todos en el Romelio fue perjudicial. Hinchada y jugadores, cuerpo técnico y directivas; todos se imaginaron en la comparsa del carnaval, bailando y jugando con el bordado de la octava estrella. Y vaya aterrizada la que les metieron. Mauricio Cortés y el brasilero Oliveira subieron hasta el cielo y jalaron al gigante de las nubes. Borraron la idea de ser cabeza de serie y todo volvió a la realidad. 1-2. Derrota para Julio Avelino. No creemos que le importe mucho. Ahora, el sorteo apunta que el rival será La Equidad. El jueves en Quilla y el domingos en Bogotá. Ya veremos si el gigante nuevamente acaricia las nubes del sueño eterno.

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Cuartos de final ida: “En Barranquilla se sufre así”

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*Junior 1-0 La Equidad* Enredados y desorientados. Así dejó la máquina de Luis Fernando Suárez a Teo y sus amigos. Dibujaron una encerrona con Lima y Mahecha de guardias, Motta de bombero, y Zapata y Mier de aleros rompe huesos. Pegaron, frenaron y casi dejan al Junior viendo un chispero. Casi. Lo que Julio no pudo hacer en la primer parte, lo logró luego de las duchas. Metió al pelao Moreno por James Sánchez (de buen partido) para estirar las dimensiones de la cancha. Y, aunque el reloj estuvo cerca de cazarlos, alcanzaron a celebrar antes del fin. Hoy Jarlan, que terminó mamao, y Teo, pasmado y en su estado más aburrido, no lograron ser lo que son. Se les vio displicentes, deprimidos y erráticos en la cárcel a donde los mandó Suárez. Jáider Riquett -anoten su nombre- y Jhon García, centrales, trituraron los lienzos que intentaron dibujar los presos. Máquina pa tesa. No fue hasta la lesión de Jarlan, que los ocho mil de siempre pudieron abrazarse y gritar. Seba Hernández, remplazo del cojo, filtró a Moreno y este flotó el balón a Luis 'Salto tres metros' Díaz. Boinazo y adentro. 1-0. Casi que no. En La Nevera se define todo. Equidad a matar, Junior a apretar. Esperamos que en Bogotá la hinchada no sea tan cují (tacaño para los rolos) como la de Barranquilla. Exceptuando a los de siempre, fue espantoso lo que hicieron hoy. Nota: El partido de Fuentes… 🤯

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Cuartos de final vuelta: Juniorismo en pleno

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*La Equidad 0-0 Junior* Sin despelucarse. Paraditos y obreros. El trabajo, aunque pintaba difícil, tenía una solución sencilla: corres los noventa, metes los noventa, dejas el alma y estás en semis. Y claro, de la mano de Teo y animados por los miles de enamorados que fueron a verlos, cumplieron la tarea. A la banda del 'Científico' Suárez, extrañada por ser visitante en casa, le costó agarrar la pelotita. Erraron y erraron en los primeros minutos. Motta no apareció en modo Merlín y a Peralta jamás lo pusieron mano a mano. Hansel Zapata, Torralvo y Walmer Pacheco fueron los más brillantes de casa. Por las bandas empujaron, gampetearon y metieron el picante a Techo. Pero no pasaron de eso. Gabriel 'La Mondá' Fuentes se encargó de bloquear su banda como frontera gringa. Fue el mejor del partido y de la serie. Quitó y jugó. En el segundo tiempo se mandó un ocho hermoso que casi termina en gol. Los minutos pasaron y La Equidad los sintió. Las piernas les rascaron y el corazón les empezó a picar. Tuvieron un par ahí, cerquitica. Pero ni los nervios, ni Viera los dejaron sonreír y celebrar. La más clara la alcanzaron a festejar. Perea mandó un riflazo que por fin pasó a Viera. Pero Ditta, salvador, la sacó de la raya y encendió las gargantas de la hinchada. "¡Junior, Junior, Junior". Al final, por más que Stalin, Carlos y todos los muchachos de casa quisieron callar a esos locos que cantaban antes de tiempo, no pudieron. Esta vez Teo fue el encargado de mantenerlos lejos. Con su paso cansino e inteligente, guardó el balón hasta que el tejo dijo basta y la hinchada gritó: "¡Olele, olala, Junior tu papá lo demás vale…!". Lástima por La Equidad, que hizo un gran semestre. Ojalá mantengan la nómina. Junior, por su parte, sigue en su sueño. Semis de Copa, semis de Liga. ¿Le habrá llegado la hora a la gente de la Costa?

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Semifinal ida: “Nos gusta sufrir ¡¿y qué?!

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*Rionegro 2-3 Junior* Eso te pasa por sobrado, Junior. Por creerte el mejor equipo del mundo. Todo estaba bien, relajado y delicioso. Tu gente estaba feliz, los Char estaban felices. Todo te marchaba de maravillas. Pero no. Tenías que entrar en somnolencia, tenías que dormir y ponerte a soñar con la octava y con la Copa en medio de la batalla. Para el resumen, Junior y Rionegro, mejor dejamos el primer tiempo en la basura. Podemos decir que Julio paró el 4-3-3 y que Bernal puso un 4-5-1 pa esperar. Pero eso ya todos lo saben. Mejor hablemos del segundo tiempo. Hablemos de Díaz, que está loco. En medio del bollo del córner vio el ángulo y allá la colocó. ¿Loco? "¿Yo? Yo no. Jarlan. Ese sí que está demente". Y sí, a ese samario toca meterlo al manicomio. Lo que vino después lo hemos visto varias veces en Youtube, pero no acá en este trópico. Buscamos Messi y sale. Googleamos Rivaldo, Hazard, Ronaldo, Ronaldinho y aparece. Bueno, ahora toca sumarle otro nombre al playlist: Jarlan Barrera. Cuchara y a bailar. Ñerda, acá faltó decirles algo. La jugada antes de Teo… Deliciosa. Hasta acá una frescura Junior. Una frescura que se tornó en pesadilla luego del tercer gol de Díaz. Ese cabezazo lo embarró todo. La disciplina desapareció. El ida y vuelta se volvió mito y Águilas aprovechó. De cabeza y de penal. PUM PUM. "A mí me respetás". 2-3. En Barranquilla habrán chispas. Ojalá la gente llene el estadio. No pueden ser tan tacaños, para no ir. ¡Llenen, llaves y llavas! ¡Llenen!

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Semifinal vuelta: Teo y su máquina para detener el tiempo 

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*Junior 1-1 Rionegro* Increíble. Hacer cuatro y sufrir. Hacer tres goles y no pasar la serie. Sencillamente increíble. Lo que vimos hoy fue la continuación del mar de leva que fue Junior en Rionegro. Primero atacó, acorraló y bandoleó a la defensa del profe Bernal. Luego, lo revivió al visitante y sufrió porque quiso. Sí que les gusta sufrir a estos manes. Los numeritos, los de siempre. 4-3-3, el de Comesaña y 4-5-1 el de Bernal. Los de la Costa iniciaron pintando paredes y caritas. Jarlan, omnipresente en el arranque, flotó e hizo flotar. Tiene el toque. El toque divino. Mientras estuvo así, en modo Pibe, Teo, James y Díaz estuvieron despiertos. Enchufados. Águilas, esperando con los bloques replegados, vio cómo el guayo izquierdo de Jarlan repasó todo la cancha. Izquierda, derecha, al frente, atrás, norte, sur. De Soledad a Barranquilla y de Barranquilla a Soledad. La veleta terminó con el gol. El diez puso a gravitar el balón y James la metió de volea. Así se fueron a las duchas, calmados, relajados. Sin embargo… En menos de nada, después de salir de las duchas, Daniel Muñoz empató el partido. Entre él y Chunga despertaron a los fantasmas de las profundidades del Metro. "Uuuuuuh. Uhhhhhhh". Y casi se llevan el sueño de la octava de Junior. Por poco. Increíble. Jugar dormidos y no perder. Jugar con su avena y su pitillo y clasificar a la final. Teo, Narváez y James, después de un gran primer tiempo, se agotaron y pidieron almohadas a los bancos. Durmieron y vieron pasar a Yilton llevar el peligro al área. Pero, increíble, nada pasó, nada cambió. Chunga sacó un cabezazo de adentro y ya. Nada más. Tenemos finalista, señores y señoras. El Junior, sediento y medio brillante, medio pálido, tiene la chance de llevarle la gloria a su pueblo. ¿Lo logrará? Nota: A excepción de los diez mil de siempre, qué hinchada barro la de Barranquilla.

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Final ida: El patio, la verbena, los picós 

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*Junior 4 – 1 DIM* ¿Y ahora? ¿Y ahora, Barranquilla? ¿Vas a reventar? ¿Te vas a emborrachar, Curramba? ¿Vas a llenar las calles de maicena y tu gente se va a embriagar de la alegría? ¿Segura que sí? ¿No será mejor esperar y ahorrar las frías, las Águilas y los Old Parr para el próximo fin de semana? La fiesta hoy se la merecen, claro; pero, nojoda, el próximo sábado puede (PUEDE) ser la locura. Liga y Copa… Ya quisiera uno, Barranquilla. Ya quisiera uno… Con el pitazo la gente de Quilla empezó a cantar. Un canto ahogado, un grito preso por todo el sufrimiento. Cantó y cantó y el equipo no despertó. Los primeros quince fueron tesos. El sufrimiento y la pena, escondidos en el fondo del estadio, quisieron jalar el grito del hincha. Cano la tuvo ahí, a un pelo e burra. Castrillón también estuvo cerca. Caicedo igual. Todos menos Junior. Y el primer tiempo acabó así: triste. Triste y con el sueño preso. Pero no pudo. El Medellín cerrado, férreo y disciplinado desapareció y le dio paso al sueño de Gabo, Edgar Perea, McCausland y demás magos. Todas esas varitas bajaron de las nubes y prendieron la rumba en el Coloso. Encendieron el picó de la Murillo. Liberaron al monstruo… El primero fue Díaz, que con delicadeza jodió al inmenso David. Al guajiro le siguió James. De cabeza y chao. El sueño pareció presentarse. La estrella esquiva pareció iluminarse. El "¡Junior, Junior!" pareció conseguir su cometido. Pues no. No todavía. Los fantasmas volvieron a jalar para abajo. Cano, en medio de la parranda, se escabulló entre la defensa y desenchufó el sonido del estadio. "Cruzada y te callas". ¿Lo mismo de siempre? ¡Por qué, Junior, por qué! Y sin embargo Teo. Y sin embargo dos errores increíbles del DIM. Y sin embargo goleada, showtime de Jarlan, plenitud en Comesaña. Sin embargo carnaval. Queda la vuelta en el Atanasio (ojo, con Cano todo es posible). Queda el jodido partido de vuelta en Brasil. La gloria eterna está tan cerca y tan lejos a la vez.

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Final vuelta: “La soñamos, la prometimos y la cumplimos. ¡Acá está tu estrella, Barranquilla!”

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*DIM 3-1 Junior* Imposible que no fuera así. Pensar que hoy iba a ser un día cualquiera, tranquilo y relajado, era imposible. El que no conoce al Junior estará impresionado, pero es que ese rojiblanco que hoy festeja le gusta eso: parir y hacer parir. Le gustan las lágrimas, los triunfos que salen de entre las piernas y aprietan corazones. Eso es Junior. Alegría en su máxima expresión. El impulso de los extintores, las gargantas del Atanasio y el fútbol asesino del DIM casi mandan al Junior al rincón del sufrimiento. Castro, guerrero incansable, entró y silenció el baile barranquillero. Pum desde afuera y pum de primera. La costa, enmudecida, apagó la fiesta. Los fantasmas jodieron. Sí que jodieron. El equipo, cansado, pidió a gritos cambios, oxígeno. Y llegó. Y con él el grito sagrado. El grito de Yoni. Llegó —ay cómo es la vida— con la ayuda del costeño más odiado del día, Hernán Pertuz, héroe y villano. Sin embargo, la banda de Pelo e Burra no podía terminar así de relajada. La copa tenía que ser parida. Y después del gol de Cano —y de Viera— fue el parto. Comesaña pujó. "Profe, respire. Ujjj, aaaj. Respire", le gritaron sus pelaos. Les hizo caso. Respiró y en un dos por tres sonó el pitazo y las lágrimas bajaron. "¡Junior, campeón!, ¡Junior, campeón!, ¡Junior, campeón!, ¡Junior, campeón!". Llaves, por fin. Por fin… Que lluevan las frías. Que lluevan las butis. La estrella es de ustedes.

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Foto:

Dimayor

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