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Millos: La mejor noticia se llama Gabriel Hauche

2018-12-01T09:19:58+00:00 22 julio, 2018 |
2 minutos de lectura

Un debut agridulce para Millonarios. El equipo jugó bien, fue generoso con su fútbol, pero dejó escapar los tres puntos

El fútbol suele ser injusto

Más allá de que por decisión propia, luego del gol accidental, Chicó haya decidido regalar el balón y la cancha para atrincherarse, hay que decir que dio gusto ver a un equipo tan generoso como Millonarios. Desde el cero hasta el noventa, Russo y sus muchachos fueron al frente, y con muchos hombres.

Para intentar ponerlo en números, el esquema fue algo parecido a un 4-3-3, con Duque de cabeza de área y Macalister y Henry Rojas completamente volcados al ataque. Salazar jugó de extremo por izquierda, bien pegado a la raya para recibir hacia adentro. Ayron fue la referencia más alta y Hauche arrancó de falso extremo por derecha, pues siempre se tiró hacia el centro para jugar de mediapunta y así liberarle todo el carril derecho a Jair Palacios, que fue más un extremo que un lateral.

Después del 0-1 al minuto 3’ la cosa fue un monólogo de los de azul, que de a poco fueron carburando su propuesta y que, sobre todo en el primer tiempo, dejaron ver un equipo alegre y con recursos ofensivos. El 1-1 fue resultado del asedio y el 2-1, lo más justo. El 3-1 parecía obviedad, pero Cadavid cobró un penal a la maldita sea (¿por qué?) y rompió el travesaño.

El 2-2, que hizo ver mal a Faríñez, tal vez fue mucho castigo para un equipo que fue agradecido con los hinchas que fueron a la cancha.

Los riesgos de la ambición

Durante todo el partido, Millonarios se defendió con cuatro hombres: los dos centrales, Duque y Faríñez. Y si bien los dos goles en contra llegaron en jugadas aisladas, tras errores individuales del arquero, todos los contragolpes del Chicó dieron sensación de peligro.

Cada vez que los volantes perdieron el balón en la mitad, el equipo quedó partido y, muchas veces, mano a mano en el retroceso. Si los “boyacenses” hubieran tomado mejores decisiones en el último cuarto, Millonarios se habría llevado dos más en la bolsa.

Los tres puntos se llaman Hauche

El 2-2 sabe mal, pero dejó buenas sensaciones. Sobre todo en la figura de Gabriel Hauche, hijo de Russo en Racing y la gran apuesta del DT para este Millos.

Como había prometido el entrenador, a Hauche se le vio cómodo por todo el frente de ataque: bien cuando tuvo que tirarse hacia fuera, bien cuando le tocó ser referencia en el área y más que bien cuando se paró detrás de Ayron para asistirlo. Sin duda es un delantero completísimo con muchos recursos para jugar por fuera del área. Por fin le llegó un socio a Ayron.

El equipo perdió profundidad cuando el ‘Demonio’ salió por Ovelar.

Foto:
as.com

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