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Maradona tocó fondo

2018-07-17T11:09:34+00:00 22 mayo, 2018 |
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Un elemento básico en la crítica artística es separar persona y obra. Una cosa son las cualidades técnicas, la originalidad y las virtudes estéticas de una canción o una novela, y otra la procedencia y la integridad moral del autor. ¿Es compatible ser un genocida y un magnífico pintor? Claro que sí.

 

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El caso de Maradona es ese. Lo único que ahora lo defiende es su obra: ¿acaso su hermoso eslalon contra Inglaterra será menos sublime por haberle pegado a Rocío Oliva, su pareja en octubre del 2014? ¿Las gestas irrepetibles con un equipo modesto del sur de Italia serán menos épicas por andar borracho y drogado? ¿Serán menos bellas las maneras y la técnica de su zurda para conducir la pelota por recibir dinero de varias dictaduras? La carrera y el legado de Maradona estarán ahí, por siempre y para siempre, inalterables, disecados por el tiempo, como una de las expresiones más altas a las que el fútbol ha llegado.

 

Gracias a esa mágica e indescifrable zurda, capacitada en el arte de lo improbable, Maradona se convirtió en una figura universal, una marca y una de las caras más visibles del fútbol. En un hombre adorado en todo el planeta, beatificado en Nápoles y Argentina, recibido con trato de jefe de Estado por presidentes, reyes y sultanes. Y es ahí, cuando nos debemos parar en la raya, denunciar los excesos de un hombre al que todo se le permite, y que haga lo que haga sigue teniendo un trato que no merece. Como cual dios pagano, sigue siendo adorado a pesar de los peores vicios y las peores traiciones.

 

 

Esto lo digo en la semana en la que creo que Maradona tocó fondo. Nada de todo lo que hizo antes,  me parece peor que apoyar de una manera tan obscena y repugnante la fraudulenta reelección de la dictadura de Maduro. Ir a parase en una tarima, abrazado del dictador, cobrando el contrato de comentarista para el mundial de Telesur y hondeando la bandera de Venezuela, es una cruel burla al venezolano que agoniza, hambriento y desolado en un país que muere todos los días. No se trata de un debate ideológico. El atropello a las libertades y a la democracia, y el saqueo que se produce en Venezuela es un consenso mundial.

 

Un tipo que cobra dinero sin asco ni pudor de la dictadura cubana, al otro día de un emir de Qatar y al otro de la dictadura venezolana, no puede seguir siendo una de las caras del fútbol. No podemos permitirnos esa bajeza moral. El periodismo deportivo no puede ser ajeno a una realidad tan cruda.

 

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El día que tengamos que hacer un informe o un artículo de los mejores jugadores de la historia debemos incluir a Maradona. Claro que sí. Debemos tener rigor y profesionalismo para hablar y recordar sus goles y sus logros. Pero no más trato de prohombre. No más invitaciones a eventos y charlas. Nada podemos aprender de la vida y nada bueno puede salir de una persona que pasó cualquier límite de humanidad y sensibilidad. Que pisotea y se burla de los necesitados que dice defender. Maradona tocó fondo. No nos vayamos con él.

 

Twitter: @sebastiannohra

 

Foto: elnuevodia.com

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