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¿Quién “mató” a James?

2018-07-17T11:08:58+00:00 2 mayo, 2018 |
  • James Rodriguez, Tolisso, Ulreich

Psicólogo en desuso, editor aficionado y futbolista recontra frustrado.

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La opinión de los columnistas no refleja necesariamente la de Hablaelbalón.

 

Para arrancar, no hablemos de merecimiento. En el fútbol no debería existir el merecimiento. Los equipos no merecen ganar, los equipos ganan. Y el Real Madrid le ganó al Bayern. Punto. Lo que sí deberíamos poder decir es que el Bayern jugó mejor, para ello hay relatos cualitativos y también cuantitativos: como en la ida, en la vuelta el equipo de James generó más opciones de gol, remató más veces al arco, tuvo más el balón, hizo más pases en campo contrario y cobró más tiros de esquina… Keylor hizo ocho paradas salvadoras, Ulreich apenas una.

 

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Entonces —así sea uno más madridista que Tomás Roncero—, lo más sensato es reconocer que el Madrid jugará su cuarta final de Champions en cinco años porque a la hora del té, el Bayern se sepultó a sí mismo con errores puntuales. Errores que se ven ridículos en profesionales de ese nivel y en esas instancias. ¿Nervios? ¿Presión? ¿Miedo?¿Falta de experiencia? Una mezcla de todo. Humanidad.

 

Ulreich —que hasta ese milisegundo había tenido un temporadón como reemplazó de Neuer— no supo qué hacer. Pensó de más. La cojo con la mano, rechazó con los pies, ¿la cojo con la mano?, ¿rechazó con los pies?, y para entonces Benzema ya había olido sangre. ¿La cojo con la mano o rechazo con los pies? Al final fueron las dos y no fue ninguna. Un resbalón. Diez mil veces podrá repasar el video y el mismo Ulreich desconocerá lo que ve. Para colmo, luego del partido lo escogieron para el anti-doping.

 

Lo mismo aplicará para Tolisso, que cerró un primer tiempo brillante y no necesitó ni 20 segundos del segundo tiempo para olvidar todo lo que le dijeron sus entrenadores a lo largo de sus 23 años. Y no una, sino mil, diez mil veces. “Al centro nunca, Corentin, pase paralelo al centro nunca”. Eso lo aprende un niño en su primer entrenamiento. A Tolisso se le olvidó en el partido más importante de su vida. Sin mirar, sin pensar, se volteó y dio un pase babeado que no podía dar. Si Ulreich pensó mucho, Tolisso simplemente no pensó. Algo parecido a lo de Rafinha en la ida.

 

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¿Inexplicable? Sí y no. Porque aunque parecen máquinas infalibles, son de carne y hueso. Como usted y como yo. Todo esto se puede camuflar detrás de análisis más y menos complejos, pero al final, todo se reduce a que de un lado hubo tres errores humanos y del otro, un humano que tapó como robot.

 

Ahora sí, hablando de merecimientos, ningún equipo, por majestuoso que sea su juego, merece jugar una final de Champions si en la semifinal comete errores como los que el Bayern cometió. Y eso sin ahondar en la displicencia con la que defendieron en el gol de Marcelo y de la desatención mayúscula de Alaba en el primer gol de Benzema.

 

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Foto:
James: Gol Caracol
Tolisso: Goal
Ulreich: Bolavip

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