Ya que jugamos contra Chile, está bueno recordar por qué la chilena se llama chilena y quién fue el primero en hacerla.
Aunque no todos la pueden hacer, todos saben, en teoría, cómo hacerla. Hoy parece algo normal y cotidiano, como todo lo que ha sido descubierto. Pero, ¿a qué loco se le ocurrió hacerla por primera vez?
Dice la leyenda que, aunque en Chile, el inventor fue un español, en realidad un vasco: Don Ramón Unzaga. Cuando tenía 11 años, y seguramente sin entender por qué, sus padres emigraron a Talcahuano, una ciudad —para él remota— ubicada en el centro geográfico del alargado país austral. Allí, como la mayoría de niños en Chile y en cualquier parte del mundo, se enamoró del balón.
Ya grande Ramón se hizo defensa central; fue defendiendo que se inventó la manera más linda de hacer goles. En 1914 jugando para la Escuela Chorera, en el Estadio El Morro de Talcahuano, Unzaga partió en dos la historia:
Comenzó como un salto mortal, pero cuando su espalda estuvo paralela al suelo, con un tijeretazo, rechazó la pelota hacia atrás.
Para entonces no se llamó la chilena, pues todos los que la vieron eran chilenos. Fue años después que un imitador de Unzaga le dio el gentilicio…
Fue David Arellano el que le presentó al mundo la chilena durante una gira que Colo-Colo, su equipo, hizo por Europa en 1927. Los españoles, sorprendidos, la bautizaron así para intentar describir lo indescriptible. Y bueno, la convención se inmortalizó…
Ese mismo año y durante esa misma gira, el fútbol, canalla como siempre ha sido, le “agradeció” a Arellano por la chilena: en el estadio de Valladolid, durante un partido, un golpe en la barriga contra un defensor le causó la muerte.
Foto:
El Mundo






