La opinión de los columnistas no reflejan necesariamente la de Hablaelbalón.
De la trinchera a la tierra de nadie, y a ver quién sobrevivía. Un todo o nada en el clásico de Occidente. La orden fue la misma para ambos: “Salgan y ganen, que si esta la perdemos, hasta aquí nos trajo el río.” Dicho y hecho.
Un Cali-América debería ser otra cosa. Se sienten extraños estos partidos en los que los equipos le huyen a las crisis y juegan con urgencias de media tabla para abajo. Nos volvimos un duelo de jueves a las seis de la tarde, que sólo nos interesa a nosotros. A nosotros y a nadie más. Por nuestros particulares y dolorosos golpes en los últimos años, las hinchadas nos hemos acostumbrado a un pesimismo caníbal, ese “algo va a salir mal”, “esta vez tampoco nos va a alcanzar”. La abominable «B” y el maldito “casi” se han hecho fantasmas gigantes, fantasmas que solo se desvanecerían —y eso— con títulos que hoy parecen muy lejanos. Igual, pese a toda esta miseria, este sigue siendo el derbi regional más viejo del país; la historia no se borra y ayer se jugó por el derecho a seguir creyendo en la Liga. Ayer, más que nunca antes, no se podía empatar.
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Para ser justos, los equipos dieron lo que tenían: amor propio. Intentaron, dentro de sus propias limitaciones, hundir al otro. No daba para más. Competencia de pulso ante la necesidad, con embestidas de nervio al mejor estilo de la guerra de posiciones. Y en el enredo que estaba siendo la Batalla de Palmaseca, fue Bogotá quien definió la suerte de los caleños. Camilo y Andrés, el arquero y el rocoso mediocampista. Dos rolos, mil atajadas, demasiadas faltas y un gol.
Los resultados inmediatos son contundentes. Los rojos cayeron ensangrentados en la arena y pulgar arriba para los verdes. El partido, sin embargo, dejó demasiados interrogantes. América continúa vagando por la primera categoría con mucha más pena que gloria, y quién sabe hasta cuándo. El Cali sigue aferrado a una mística uruguaya para la cual no está hecho. Uno apenas bien, otro excesivamente mal. De momento hay opciones verdes en Liga y Copa Sudamericana. Todo está por verse.
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