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Pasó la fecha FIFA. Fue agridulce —más agria que dulce— porque nos fuimos con dos empates, uno grandilocuente contra Brasil, otro bien aburridor contra Venezuela. Pero los amistosos son amistosos y como bien dice Queiroz no deben medirse (solo) por el resultado. También deben evaluarse según los aprendizajes.
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Esta vez aprendimos, o mejor, corroboramos que Queiroz gusta del juego reactivo, que ya tiene mucha idea sobre cuál es su equipo titular y que está casado, en bodas de oro, con el 4-3-3. Conclusiones nada sorprendentes que el periodismo desafortunado no tardó ni un día en convertir en especulaciones amarillistas para cumplir con la cuota de clicks: “¿Encaja James en el esquema de Queiroz?”.
El debate apenas llega a lo chistoso, por lo ingenuo y lo malintencionado. Malintencionado porque es una forma fácil de enemistar a la gente con el nuevo entrenador; ingenuo porque se refiere por enésima vez a ese mito chimbo de que la Selección Colombia siempre ha jugado y TIENE que jugar con un 10 díscolo que camina la cancha y es incapaz de comprometerse tácticamente.
¿Por qué hasta ahora el escándalo? ¿Por que James no estuvo en la convocatoria? Se sabe que no estuvo por una lesión y también se sabe que en la pasada Copa América jugó por una banda, muy cómodo y en muy alto nivel en el 4-3-3 de Queiroz. El mismo Queiroz.
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Es verdad, Colombia va a jugar sin diez. ¿Qué pasa? Lleva años haciéndolo. James ha llevado el “uno” y el “cero” en la espalda, pero —por lo menos— en la era post Brasil 2014, siempre se le ha visto o tirado a una banda con la obligación de completar el cuatro en la mitad o jugando de mediapunta, casi como segundo delantero, con la obligación de pasar la línea del balón. Desde hace años, en Colombia y en sus equipos, James ha tenido que comprometerse con el sistema: lo hizo divinamente con Ancelotti en el Madrid y luego en el Bayern con el mismo Ancelotti, Heynckes y Kovac.

Así como la conclusión se acomodó para enemistar a James con el esquema de Queiroz, no se dijo nada del rol de conductor que que asumió Cuadrado, jugando de interior; rol que perfectamente podría asumir James, rol que probablemente asumirá en el “nuevo” Madrid de Zidane. Entonces no solo como falso extremo, sino también como interior hay opciones para el diez.
A Queiroz le gusta el juego vertical por banda, le gustan los extremos rápidos que potencien la transición y el fútbol reactivo. Todo eso es verdad, como lo es que en Colombia abundan jugadores de ese tipo. Pero de ahí a creer que James no puede jugar en un 4-3-3 solo porque es “diez” es tan tonto como pensar que Queiroz va prescindir voluntariamente del mejor futbolista que ha dado este país.
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