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Queridos amigos: Dudamel tiene la razón. O bueno, la tiene en parte; para mí que acierta en los cálculos pero falla, como casi todos nosotros, en la conclusión. El bueno de Rafael dijo al frente de los micrófonos algo que muchos pensaban y que, en este fútbol dominado por la moralina y la corrección política, nadie se había atrevido a decir. ¿Qué diablos hacen Catar y Japón jugando la Copa América? ¿Qué carajos tiene que ver este par de países con el Cono Sur?

Sí, sí, ya sé… no son las primeras selecciones que participan como invitadas en el torneo. La historia cuenta que México, Estados Unidos, Costa Rica, Jamaica, Panamá y el propio Japón han cumplido antes con el papel de relleno. Quizás lo que genera tanto escándalo es que los dos invitados de esta edición vengan de “lejos”, como se dice, de “por allá” al otro lado del mundo. Si los invitados hubieran sido México y Costa Rica, como hace 8 años, seguramente ni se estaría hablando del tema. Y, ahí, amigos, justamente ahí, es que falla el análisis de Dudamel.
¿Cuál es el problema? ¿Que inviten a un país como Japón que, supuestamente, no tiene nada que ver con América del Sur? ¿Qué es la vaina? ¿Que ese país traiga, con todo el derecho del mundo, una nómina de juveniles? ¿Entonces los invitados solo pueden ser 1.) del continente americano, 2.) hispanohablantes y 3.) con nóminas de alto nivel? No. Claro que no. La cuestión es que no debería haber invitados en lo absoluto. Los invitados de la Copa América no solamente sobran; también estorban. Y mucho.
Por cuenta de esos dos equipos que, edición a edición, ayudan a completar los tres grupos de cuatro es que la Copa América termina siendo un torneo de pipiripao. En la primera ronda, empiezan 12 y siguen 8; quedarse es más difícil que pasar a cuartos. En este sistema que se inventaron, se premia la mediocridad y la excelencia vale poco. Argentina, después de un desempeño lamentable y de haber sobrevivido a la primera fase con las uñas, va en cuartos contra Venezuela, que puede haberlo hecho tan bien como quieran, Faríñez incluido, pero es todo menos el “coco” de cuartos. Y nosotros, en cambio, nosotros que seremos los únicos en hacer pleno de puntos y dejar la valla en cero… carajo, nosotros tenemos que ir a jugarnos las papas contra Chile, semejante hueso duro.

El mejor equipo de primera fase, el de 9 de 9, el de la valla en cero, tiene que jugar con el segundo del Grupo C. Por otro lado, Argentina, la decepción más grande, Argentina la mediocre, la que además de ser el peor segundo también es, pasando de Paraguay, el peor equipo entre los clasificados… juega contra el segundo del Grupo A. ¿Alguien le ve la lógica a esto?
Dejen de inventar. El problema no es que inviten a Japón; el problema es la CONMEBOL y su formato barato. Tanto se jactan de que la Copa América es “el torneo de selecciones más antiguo del mundo”, que vale la pena exigirles que, después de 103 años haciendo el intento, salgan con una cosa decente; más parecida al fútbol profesional que a un picadito de recreo.








