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El partido está cerrado. El rival está recuperando el balón a la altura del mediocampo y a ella la referencian cuatro defensas cada vez que consigue hacerse con el balón. Sin embargo, un mal pase en la salida y una recuperación alta le abre la oportunidad. Ella ve el hueco entre dos defensas y recibe un pase al espacio. Se fabrica sola el mano a mano y pincha la pelota sobre la indefensa Sandra Sepúlveda.
Por la explosividad y la aceleración de la jugada, podríamos estar hablando de Jamie Vardy, el caballo loco del Leicester. Pero no, ella tiene 14 años, juega en el fútbol profesional colombiano y se identifica como mujer. Linda Caicedo, que como sus compañeras es una futbolista profesional y no merece ser infantilizada, juega en el América de Cali y anotó esta obra de arte contra el Medellín en la final de la Liga femenina. El gol fue crucial para que su equipo levantará su primera Liga Águila Femenina.
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Esta historia importa porque refleja lo sencillo que debería ser todo esto. Una mujer quiere jugar fútbol, es muy buena en ello, consigue competir a nivel profesional y su talento, junto a todo el trabajo, la lleva a anotar un gol así en un partido tan importante. Caicedo juega muy bien y tiene el potencial que este mundo concede a unos pocos afortunados. Entonces, ¿por qué trancarle el sueño a punta de prejuicios arcaicos?
Como en el fútbol masculino, este torneo de Liga Águila Femenina tuvo partidos con muy pocos asistentes, pero aquellos que llamaron la atención por ser derbis o encuentros decisivos tuvieron una buena respuesta de las aficiones. Las dos finales, en el Pascual Guerrero y Atanasio Girardot, demostraron que los hinchas quieren a su equipo, lo quieren ver campeón y están dispuestos a apoyar a cualquiera que se comprometa con sus colores. Además, ambos partidos estuvieron llenos de emoción y fueron entretenidos desde el minuto cero hasta el momento. Las jugadores, los entrenadores y las hinchadas se comprometieron con el espectáculo.
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Por eso es necesario dejarlo muy claro a la Dimayor que este torneo piloto, como los dos anteriores, sí funcionó. Y no solo funcionó, fue un éxito rotundo. Es importante exigirles que en 2020 haya una liga femenina que dure más que tres meses, pues nos divierte la competencia y quienes trabajan en él (y para él) necesitan mejores condiciones de laborales. Solo si encaminos esta liga para que tenga más protagonismo, conseguiremos que el proyecto llegue a puerto seguro y que Colombia crezca como país deportivo. ¿Cuántas Linda Caicedo habrá repartidas por el país con ganas de cumplir su sueño?











