La opinión de los columnistas no refleja necesariamente la de Hablaelbalón.
Ponerlo sobre el papel hace que suene aún peor: David Macalister Silva recogió del césped del Atanasio Girardot un puñal que alguien le lanzó desde la tribuna. Un puñal, ¡un puñal! Los impulsos violentos de algún energúmeno volvieron a manchar el fútbol colombiano, pero esto ya es ir demasiado lejos. ¿Cómo es posible? ¿Qué hay que tener en la cabeza?

Y esta vez que el mensaje sea dramático, exagerado, porque o sino va volver a quedar en anécdota amarga pero pasajera. Hace poco hubo una pelea a machete entre unos hinchas del Medellín y ahí quedó, en nada. Una pelea de machetes que en cualquier otro país, uno menos acostumbrado a la violencia, quizá, habría paralizado a todo el entorno deportivo. Pero no aquí. En Colombia ya estamos acostumbrados, es el pan de cada día, problemitas que resolvemos con el cínico “siempre hay un desadaptado” o el popular “los buenos somos más”.
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¿Realmente lo somos? Nos jactamos de ser “los buenos”, los pacíficos, y luego le gritamos “hijo de puta” al arquero rival; insultamos por redes y también en directo a jugadores propios y ajenos; puteamos al vecino; y promovemos un lenguaje guerrerista, un fútbol violento. Nos sentimos de los buenos porque no tiramos un puñal a la cancha, mas promovemos una cultura futbolera tan desfasada en la que actos así, que parecen sacados de una película de terror y atentan contra la integridad y la dignidad, apenas nos sorprenden.

Si no fueron los machetes, entonces que sea el puñal. Llegó la hora de cambiar esas frases de cajón indulgentes y moralinas por medidas contundentes. Seamos consistentes y coherentes: castiguemos con severidad a los malos y dejemos de sentirnos “buenos” y mejores solo porque no atentamos contra la vida de un futbolista. Seamos buenos de verdad: apoyemos sin insultar, disfrutemos sin agredir. El fútbol es un deporte, un espectáculo, no un espacio legítimo para desahogarnos mientras transgredimos las barreras del respeto y la dignidad humana. No hace falta ser un asesino para parecer un desadaptado.
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Futbolred





