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Santa Fe está en la mala, y si la cosa sigue así, en el 2020 la lucha por el descenso dejará de ser solo una pesadilla. Para ponerle pañitos de agua tibia a la crisis, los dirigentes ya anunciaron que Patricio Camps será el entrenador a partir del segundo semestre del 2019. En la cabeza de Juan Andrés Carreño, seguramente, el semestre está muerto y ya no vale la pena hacer el esfuerzo económico que supondría traerlo ahora que el equipo se cae a pedazos. “Mejor tocar fondo e iniciar de nuevo”. Pues ojalá en agosto no sea muy tarde…
Gerardo Bedoya, muy a pesar de los esfuerzos, cada día se hunde más. “Se me acaban los argumentos y estoy empezando a dudar de mi trabajo”, dijo el DT después de la caída contra el Cali. Palabras de un tipo resignado, que sabe que no pudo con el peso de un barco lleno de agujeros y que sigue ahí para apoyar a un club que se lo pide. El equipo a su mando no juega a nada, retrocede mal, es incapaz de sostener el ritmo por más de 60 minutos y carece de la contundencia que caracterizó a Santa Fe en los últimos años. Seguramente no será un mal entrenedor, pero hoy le hace falta experiencia para solventar una situación tan complicada. No es culpa suya, pero mantenerse en el cargo solo lo perjudica a él y a la institución. Mientras Santa Fe aburre, pierde y juega con fuego, Bedoya se sigue clavando en la cruz y su nombre comienza a chamuscarse.
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Lo de Camps suena interesante, glamuroso. Su promesa se adecúa a los valores contemporáneos del club: crear un equipo intenso, físico y efectivo. Sin embargo, por ahora eso son palabras, solo palabras, y no olvidemos que estamos hablando de un entrenador experimentado, pero que nunca ha estado, él, al mando de un equipo. ¿Qué pasa si su proyecto no funciona? Santa Fe no se puede dar el lujo de averiguar la respuesta a esta pregunta en agosto. Hoy el tiempo y los puntos valen oro. ¿No era mejor convencer al argentino para que hiciera de Zidane y empezará su planeación con tiempo de sobra? Si Camps hubiera arrancado desde este semestre habría podido probar con mayor margen de error y sin la presión de todos los resultados malos que Bedoya ha recolectado desde que anunciaron al argentino. El próximo semestre Santa Fe será un polvorín desde la primera fecha.
El Rojo tiene suerte de que en Colombia el formato para bajar a la B no es como en Europa; en ese caso, la falta de diligencia tendría a los que mandan montando el presupuesto para jugar el Torneo Águila. La mesa está dormida… se está improvisando y se está improvisando mal: la receta perfecta para vérselas con el descenso.
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